La RGI sigue a la baja en Gipuzkoa salvo los perceptores de entre 55 y 64 años

La demanda cae un 8% en el último año, hasta los 13.685 titulares, pero los parados de larga duración siguen engrosando las listas de Lanbide

ARANTXA ALDAZ

La Renta de Garantía de Ingresos (RGI) es el salvavidas económico para 13.685 personas en Gipuzkoa, una bolsa de pobreza que ha descendido un 8% en el último año, una ansiada evolución descendente que, sin embargo, no está llegando a todos los colectivos por igual. Aunque las cifras oscilan mes a mes, en la evolución interanual se observa el comportamiento a contracorriente de los perceptores de entre 55 y 64 años.

Según los últimos datos publicados por Lanbide, el pasado mes de marzo había 1.994 perceptores de esa franja de edad, frente a los 1.949 de hace un año, lo que supone un 2% más. No es un salto alarmante, pero sí llamativo ya que ese perfil de perceptores no logra engancharse al tren de la recuperación que sí está permitiendo que otros beneficiarios dejen de engrosar las listas de Lanbide. En su mayoría se corresponden con parados de larga duración a quienes ya se les ha agotado la prestación por desempleo y que, ante la falta de ingresos, necesitan recurrir a la principal prestación social que financia el Gobierno Vasco. La consejera de Empleo y Política Social, Beatriz Artolazabal, ha señalado en varias intervenciones el empeño del departamento en activar medidas para este colectivo de especial inserción laboral. «La cronificación de las personas desempleadas es una de nuestras mayores preocupaciones por lo que nuestras políticas y actuaciones en este campo son prioritarias para conseguir el retorno al escenario laboral de este colectivo», ha dicho.

Este dato no empaña el resto de la evolución positiva, que parece afianzarse. Por segundo mes consecutivo, la demanda se sitúa por debajo de los 14.000 perceptores. El máximo alcanzado en el territorio se marzó en mayo de 2016, cuando se alcanzaron los 15.531 beneficiarios. Desde entonces, y salvo algún repunte puntual, la demanda ha empezado a descender, en consonancia con las expectativas de recuperación económica.

Los trabajadores pobres

Otro de los fenómenos que deja la crisis son los llamados trabajadores pobres, aquellos empleados que cobran un bajo salario y tienen que completar sus ingresos con la RGI para evitar la pobreza. Su peso en la demanda sigue ascendiendo poco a poco. Hace un año representaban el 20,15% del total de perceptores de la ayuda y ahora son ya el 20,9%. En total, 2.871 personas que se benefician de estos estímulos al empleo, pensados dentro de la ley de garantía de ingresos para alentar a que los perceptores trabajen y evitar la 'trampa de la pobreza', esto es, que prefieran vivir de las ayudas.

La futura ley de la RGI, que será presentada por el Gobierno Vasco en las próximas semanas, enfoca hacia este colectivo y propone que estas ayudas se puedan cobrar sin límite de tiempo, porque ahora están sujetas a un plazo de dos años prorrogables. La reforma, además, plantea modificar el sistema de cuantías. La idea es establecer una cantidad base, a partir de la cual sumar complementos por cada miembro del hogar y por cada hijo, de forma que se mejore la prestación para las familias con menores a su cargo.

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