El servicio demanda hasta 9 voluntarios para este verano

Los interesados recibirán una formación concreta para interiorizar conceptos como la empatía o la escucha

E. VALLEJO SAN SEBASTIÁN.

Tienen especial sensibilidad para darle un sentido a cada silencio, interpretar más allá de las palabras y ser capaces de empatizar pero sin involucrarse emocionalmente. No oír, sino escuchar. Sin juzgar. Sin anticiparse. Así debe ser un buen 'escucha'.

El Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa (TEG) lleva 30 años al servicio de los guipuzcoanos gracias, insisten, a esas personas que de forma voluntaria dedican su tiempo «a aportar algo de luz a quien lo necesita».

Actualmente son 25 voluntarios, pero el TEG pretende ampliar con 9 personas el número de 'escuchas' para este verano «para poder cubrir vacaciones, bajas por enfermedad e incrementar el número de llamadas atendidas». Desde la dirección del servicio exponen que solo les permiten acudir como máximo una vez por semana, pero intentan que cada 'escucha' acuda a la sede de forma bimensual «para no saturarse demasiado, porque es una situación muy intensa», señala Maribel Pizarro, directora del TEG.

No obstante, la buena voluntad no es suficiente. Por eso, aquellos que se pongan en contacto con la asociación recibirán una formación específica para después asistir a una jornada con un 'escucha' veterano, antes de recibir llamadas directamente.

«En ese proceso la persona se da cuenta de si sirve o no», apunta la coordinadora Maite González. «En esta sociedad hay muchos clichés y respuestas predeterminadas, pero aquí no hacemos eso», apunta. De hecho, el problema por el que un usuario llama es secundario, «el problema se escucha en la calle». «Aquí se le ayuda a poner nombre a las emociones, y lo más importante, se le da espacio y tiempo para que se vaya abriendo poco a poco».

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