FCC y Serbitzu gestionarán la planta de compostaje de Epele en Bergara

Vista de la planta de compostaje de Epele, en el barrio Angiozar de Bergara./MORQUECHO
Vista de la planta de compostaje de Epele, en el barrio Angiozar de Bergara. / MORQUECHO

Las dos empresas han resultado adjudicatarias de un contrato de 4,3 millones de euros para 4 años, un 12% por debajo del precio de licitación

ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN.

La planta de compostaje de Epele empieza a deshojar la margarita. Después de tres años de retraso para su apertura, la primera infraestructura de este tipo en Gipuzkoa será gestionada por FCC y Serbitzu Elkartea, según han confirmado a este periódico desde FCC. El contrato salió a licitación por 4,9 millones de euros para los próximos cuatros años. Las dos firmas que han concursado juntas presentaron «la mejor oferta técnica», que obtuvo la puntuación más elevada respecto a sus competidores, aunque no la oferta más económica, que redujeron un 12% del precio de salida hasta los 4,3 millones, precisan las citadas fuentes. Su cometido será convertir en compost -y luego venderlo- 10.000 toneladas de basura orgánica, prácticamente un tercio del total de bioresiduo que ahora se está llevando a las plantas navarras de Artajona y Caparroso. La entrada en servicio de la nueva planta se espera para dentro de breves semanas, si bien la fecha exacta aún no se ha desvelado. La demora de tres años acumulada por las deficiencias técnicas detectadas en la infraestructura no permiten apurar ya más los plazos.

La primera piedra de Epele se puso en marzo de 2014, en la legislatura de EH Bildu. El entonces diputado general, Martin Garitano, situó en enero de 2015 el arranque de la actividad, pero nunca llegó a materializarse. El 24 de agosto de ese mismo año, la directora saliente de GHK inauguró la nave, a falta de la fase de la fase de prueba de experimentación. El nuevo gobierno foral de PNV y PSE recibió la obra y, tras las pruebas efectuadas, saltó la sorpresa: un informe técnico de la ingeniería Idom confirmó en mayo de 2017 errores técnicos, que hubo que subsanar.

Sobrecoste

Además del parón en la apertura de la planta, el proyecto se sumergió entonces en un conflicto judicial por el coste de la reparación de estos fallos que enfrenta a GHK y la UTE proyectista (Altar, Inak Ingenieritza y Eneka Estudios Técnicos), además de la dirección facultativa de los depósitos de aguas, ostentada también por Altair.

En cambio, la UTE constructora (Serbitzu, FCC y Murias) sí respondió al requerimiento de arreglar los fallos. GHK estima que el sobrecoste de la obra ha llegado a los 500.000 euros, que se suman a los 10 millones invertidos en Epele.

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