La sentencia que condena al padre de Julen es «impecable», afirman las acusaciones

Los magistrados Antonio García, Juan Luis Ibarra y Francisco de Borja Iriarte, ayer en la vista de apelación./PEÑALBA
Los magistrados Antonio García, Juan Luis Ibarra y Francisco de Borja Iriarte, ayer en la vista de apelación. / PEÑALBA

El TSJPV acoge la vista de apelación en la que la defensa solicitó la absolución para Luis Serrano

JAVIER PEÑALBABILBAO.

El proceso judicial por la muerte del menor de 13 años Julen Serrano Loinaz agotó ayer una nueva etapa judicial. La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) fue escenario de la vista en la que la defensa de Luis Serrano, condenado a 19 años de prisión por haber asesinado a su hijo, solicitó la revocación de la sentencia y pidió que en su lugar se dicte otra absolutoria. El letrado argumentó que la resolución condenatoria de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, que fue emitida después de que un jurado popular declarase al procesado culpable del crimen, vulnera los principios de presunción de inocencia y el de la «tutela judicial efectiva». Las acusaciones, sin embargo, se opusieron al recurso y solicitaron la confirmación del fallo. «La sentencia es de extraordinaria solidez jurídica y sus razonamientos son impecables», afirmó Iñigo Iruin, letrado de la acusación particular que ejerce la madre del menor fallecido.

Julen Serrano fue hallado sin vida el 1 de diciembre de 2011 en una vivienda del barrio de Ondarreta en la que la familia había residido. El inmueble permanecía vacío desde que los progenitores, el acusado y su exesposa, Itziar Loinaz, iniciasen unas semanas antes el proceso de divorcio. Tras el hallazgo del cadáver y ante las evidencias encontradas en el escenario, la Ertzaintza centró la investigación en el padre que había desaparecido sin dejar rastro. Tras permanecer una semana en distintos parajes del monte Igeldo, Luis Serrano regresó a casa de su madre y esa misma noche fue detenido. No obstante, quedó en libertad, pues los primeros indicios apuntaban a que la muerte del menor pudiera ser de carácter suicida.

La instrucción del caso dio lugar a que se incoara un procedimiento de jurado en el que las acusaciones fiscal y particular terminaron por imputar al progenitor un delito de asesinato por el que solicitaron 18 y 20 años de prisión, respectivamente. Ambos concluyeron que el acusado acabó con la vida de su hijo en venganza hacia la madre por su deseo de poner fin a la relación.

El equipo jurídico de Luis Serrano, dirigido por el letrado Miguel Castells, defendió la inocencia del padre y sostuvo que la muerte del menor fue accidental. En este sentido argumentó que Julen se clavó el cuchillo cuando trataba de abrir una hucha de cerámica, en forma de casco de moto, que había en la casa, a la que padre e hijo habían ido juntos el día de autos antes de que el menor acudiera a la ikastola. Los letrados defensores, no obstante, tampoco descartaron que la muerte fuese de carácter suicida.

Pruebas indiciarias

Tras la celebración de la vista oral, que se prolongó casi un mes, el jurado consideró al padre culpable de asesinato. Dos semanas después de que se conociera el veredicto, el magistrado presidente del proceso, Augusto Maeso, dictó la sentencia: 19 años de prisión y la obligación de indemnizar a su exesposa con 200.000 euros y con otros 38.000 a cada uno de sus otros tres hijos, todos menores de edad.

El fallo fue recurrido por Castells que ayer reiteró ante el TSJPV su solicitud de revocación de la condena. El penalista expuso en la vista argumentos similares a los que esgrimió en su informe. El letrado indicó que la sentencia que condenó a su cliente estaba sustentada en pruebas meramente indiciarias y argumentó que por el simple hecho de que el padre estuviera presente en la vivienda a solas con su hijo o se ausentase del lugar tras el fallecimiento de Julen, no es indicio de que «cometiera un homicidio».

Motivos del recurso

1.
Por no permitir la segunda reconstrucción de los hechos en la vivienda en la que fue hallado Julen, así como en el piso inferior.
2.
Por habérsele denegado la incorporación al juicio de dos huchas en forma de casco que presentó al comienzo de la vista.
3.
Por no permitir la incorporación de una página de la revista Irutxuloko-Hitza que recogía un bertso titulado «Julen Serrano».
4.
Por no dejar que la perito Blanca Morera se pronunciase sobre el informe de José Cabrera.
5.
Por la admisión del informe del perito José Cabrera.
6.
Por la vulneración de la presunción de inocencia.
7.
Por no apreciar la atenuante de dilaciones indebidas.

Argumentó igualmente que la morfología de la herida que la víctima sufrió era compatible con un fallecimiento de carácter homicida, pero también con una muerte accidental o suicida, hipótesis, estas dos últimas, que constituyen el eje principal de la tesis que defiende.

La letrada María Elena de Zabala, por su parte, solicitó la revocación de la sentencia, entre otros motivos, por no permitir una segunda reconstrucción de los hechos, así como por no dejar que se incorporaran a la vista dos huchas similares a las que había en la casa, y también por rechazar la incorporación de una página de la revista Irutxuloko-Hitza que recogía un bertso titulado «Julen Serrano», elaborado por un alumno del centro en el que estudiaba.

«Razonamiento impecable»

Iñigo Iruin rebatió las argumentaciones del recurso de la defensa y se mostró esperanzado en que el alto tribunal vasco ratifique ahora la condena impuesta a Luis Serrano, después de que los nueve miembros del jurado declarasen probados todos los hechos desfavorables y emitieran un veredicto de culpabilidad.

El abogado de la familia materna de Julen indicó que la sentencia que es objeto de recurso era de una «extraordinaria solidez jurídica, perfectamente argumentada, que concreta de manera pormenorizada los elementos de convicción establecidos por el tribunal del jurado». Abundó en este sentido que dicha consistencia jurídica estuvo presente a lo largo del juicio oral. «Estamos, por tanto, ante una sentencia de razonamiento impecable y que excluye todo asomo de vulneración del derecho a la presunción de inocencia, de infracción de precepto legal o de quebrantamiento de normas procesales».

Iruin sostuvo que el recurso de la defensa no cumplía con los estándares jurisprudencialmente establecidos por el Tribunal Supremo acerca de la valoración de la prueba indiciaria. Y añadió asimismo que tampoco respeta los autos dictados por el propio Tribunal Superior Vasco respecto a la admisión de una prueba pericial.

El abogado de la acusación también indicó que la denegación de las pruebas solicitadas por la defensa no vulneró principio alguno y añadió que algunas de ellas se pudieron escenificar en la sala de vistas y mantuvo que otras no tenían relevancia para la sentencia.

El letrado de la acusación particular afirmó de igual manera que los hechos en los que se sustenta la condena a Luis Serrano estaban acreditados de manera objetiva y rebatió que la muerte de Julen se debiera a un accidente, que calificó de «pura conjetura», ni tampoco a una acción suicida.

Recriminó a la defensa que formulara diversas hipótesis sobre la muerte del menor y señaló que para que una «hipótesis tenga capacidad para destruir lo que ha quedado probado, ha de ser racional, concreta y acreditada por quien la cuestiona. Desde luego, la única que se planteó por parte de la defensa no es razonable», dijo.

Tanto Iruin como la fiscal rechazaron que se aplicara la atenuante de dilaciones indebidas, tal como reclamó Castells. Ambos atribuyeron las paralizaciones que sufrió el proceso a la propia defensa. «Resulta curioso que quien ha estado llevando prácticas dilatorias en el proceso alegue luego esta atenuante», afirmó la teniente fiscal, quien también se opuso a la revocación de la sentencia.

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