Gipuzkoa cuida de sus senderos

Gráfico
FOTOS: BELAUNTZARAN

La Diputación y la Federación de Montaña refuerzan el convenio de la red GR de Gipuzkoa. El mantenimiento de los 2.000 kilómetros de senderos se hará cada dos años, en lugar de cada cuatro, y se borrarán las marcas de los caminos olvidados

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Hay tesoros que conservan su brillo por los siglos de los siglos en lugares recónditos sin que nadie los toque. Otros cobran su valor precisamente por su concienzuda conservación. Por ejemplo, la red de senderos homologados de Gipuzkoa. Ha sido la mano del hombre la que ha moldeado la valiosa joya. Las rutas que atraviesan los montes y zonas rurales del territorio tejen hoy una red reconocible y segura gracias a la labor conjunta que la Federación de Montaña de Gipuzkoa y la Diputación Foral han desempeñado durante la última década. La directora foral de Montes, Arantxa Ariztimuño, tiene claro el esquema. «La gestión del monte público corresponde a la Diputación y en la Diputación pensamos que la Federación es un colaborador indispensable en tanto en cuanto compartimos objetivos».

Las dos entidades han decidido reforzar el convenio que han firmado los últimos 25 años para conservar este patrimonio y socializarlo, potenciando a la vez el equilibrio entre el senderismo y el respeto al medio ambiente. Para cumplir esos objetivos se propone un ambicioso plan de mantenimiento, la actualización de la página web (gipuzkoaoinez.com) y la elaboración de un código de buenas prácticas.

Durante los últimos ocho años se ha dado forma a una red de caminos cuya base se remonta veinticinco años atrás. Urdin Elortza, técnico de senderismo de la Federación, explica que «lo que hoy conocemos como Vuelta a Gipuzkoa o GR 121 surgió de manera espontánea y su mantenimiento se hacía sobre la marcha, hasta que hace ocho años la Diputación tomó el papel de promotor y se empezó a hacer un trabajo que ha dado como resultado un mapa referente en Europa, con diversidad de atractivos». Lo forman más de 1.000 kilómetros de la red GR (grandes rutas) y otros 1.000 de la red de senderos en parques naturales. Un total de 2.000 kilómetros homologados de la Diputación (aparte de los 700 kilómetros que componen la red de senderos municipales). «La casa está hecha y ahora toca hacer el mantenimiento», dice Elortza.

«La GR 121 surgió de manera espontánea. La casa está hecha, ahora toca hacer el mantenimiento»

La responsabilidad de mantener estos caminos recae en la Federación, siempre que haya un promotor que aporte los medios suficientes. Así lo estipula el decreto de senderismo de la Comunidad Autónoma del País Vasco, el primero en el Estado, publicado en 1996. Y novedoso es también el acuerdo recogido en el convenio entre la entidad federativa y la Diputación para desarrollar las labores de mantenimiento cada dos años y no cada cuatro, como se hacía hasta ahora.

Las marcas blancas y amarillas indican los senderos de corto recorrido y suelen situarse en paneles, piedras, árboles...

Tras una tarea previa de diseño y examen técnico de caminos públicos para ver luego in situ por dónde trazar los recorridos, los técnicos federativos han completado un trabajo arduo de colocación de la señalítica. Las marcas de pintura constituyen las señales horizontales y las vallas y carteles, las verticales. En este ámbito han dado un paso cualitativo. Ya no solo se marca la dirección a seguir para llegar a un punto, sino también el tiempo que se tarda. Están además los paneles informativos en el inicio y final de cada etapa, que han sido rediseñados y unificados en todo el territorio.

Para conservar el tesoro, el mantenimiento se hará cada dos años, un esfuerzo que no se realiza en ningún otro territorio del Estado. Urdin Elortza argumenta que «por una parte la pintura se desgasta y, por otra, encontramos rastros de vandalismo en la señalítica. Allá donde no llegan los coches, se mantienen bastante bien, pero donde acceden los vehículos está demostrado que los carteles se rompen. Exige un mantenimiento constante». También recuerda que la labor de mantenimiento tiene su consecuencia en la seguridad. «En nuestra red no hay muchos puntos peligrosos, pero a veces hay que poner alguna cuerda o algún puente de madera para cruzar un río. Se han hecho avances para la seguridad y comodidad del usuario».

Como en las carreteras

El presidente de la Federación, Laureano Urkiza, resume la importancia de contar con una red homologada. «Primero, es una herramienta para conocer y proteger nuestro patrimonio. Segundo, aporta seguridad. Si la tienes bien marcada y señalizada, dará menos problemas y accidentes». La realidad se presta a la metáfora. «No podemos entender nuestras autopistas sin señales. Si las carreteras no tuvieran señales, pensemos qué problemas nos darían. Pues lo mismo con la red de caminos GR y PR», concluye.

También a lo largo de los montes de Gipuzkoa se han colocado señales verticales orientativas en las diferentes rutas indicando distancias y tiempos a los que se encuentran como los de las imágenes en Gorosmendi.

Si acortar la periodicidad del mantenimiento de la red es uno de los grandes hitos plasmados en el convenio con la Diputación, el otro es, según el presidente, el del borrado de los caminos deshomologados. Incluso la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (Fedme) ha considerado «muy noticiable» la iniciativa guipuzcoana en este sentido. Donde había un caos de marcas que se perdían o carteles que no indicaban en la dirección correcta por ausencia de un promotor del camino, la colaboración entre Federación y Diputación ha dejado una estructura ordenada.

Urkiza explica que no tener un camino debidamente marcado «puede generar confusión y pérdidas, y es lo que provocaba tener caminos olvidados no borrados». También subraya que «pintar es mucho más fácil que borrar». De momento, ya se acumulan 150 kilómetros borrados y en el nuevo convenio se definen y presupuestan los kilómetros que quedan para culminar el trabajo de borrado iniciado. Las tareas consisten en quitar pintura (con cincel o máquina) y retirar mobiliario (vallas o paneles).

«Cuantos más seamos los que amamos nuestro entorno natural más protegido estará»

Esta actividad entronca directamente con el cuidado y el respeto al medio ambiente. Urdin Elortza reconoce que «somos los primeros que no queremos tener todo el monte pintado o marcado, sino solo los puntos necesarios para una mínima navegación. El borrado permite que el resto se deje sin ninguna señal».

Por otra parte, la conservación de la red de senderos en buen estado tiene como consecuencia «una democratización del monte y del entorno rural», explica Elortza. «Puede que haya montañeros de elite que estén contra las marcas, pero nuestro objetivo es, por ejemplo, que toda la sociedad conozca el Parque Natural de Aizkorri; niños, urbanitas y personas no habituadas a la montaña. Es un tesoro natural, un privilegio de la sociedad guipuzcoana. Y cuantos más seamos los que apreciamos y amamos nuestro entorno natural, más protegido estará y mejor lo cuidaremos».

La red homologada está configurada para que todo tipo de públicos disfrute del monte, una de las maneras más atractivas de conocer el territorio. Por eso, desde la Federación agradecen el apoyo de la dirección foral de Montes de la Diputación -50.000 euros del convenio y la colaboración para los trabajos de mantenimiento- pero lanzan la reflexión de si no debería también implicarse en la materia el departamento de Turismo. Según el último estudio de la Fedme, cada euro invertido en senderismo en un territorio repercute en cinco euros para sus arcas. «Y en Gipuzkoa, hay trabajo de sobra en nuestros senderos, si se quiere», concluyen.

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