«Somos los segundos padres de nuestros nietos»

Pilar de las Heras, junto a su nieta. / SARA SANTOS

Pilar, Javier o José Ramón disfrutaron y no quitaron ojo a sus nietos, con los que pasaron la mañana en un parque donostiarra. Labor ímproba y a veces poco reconocida, los abuelos celebraron ayer su día, aunque muchos ni lo sabían

OLAIA OYARZUNSAN SEBASTIÁN.

El calendario recoge un buen número de festividades y 'Días de', muchos de los cuales suponen ya una cita inamovible a celebrar en familia. No obstante, habiendo casi tantas conmemoraciones como días al cabo de un año, resulta prácticamente imposible recordarlos todos. Y eso es precisamente lo que les ocurrió ayer a muchos abuelos que salieron a la calle a ejercer su condición, de la mano de sus nietos, pero sin saber que el calendario les brinda un día por la labor tan fundamental que realizan a diario.

La paciencia, experiencia y sabiduría con la que afrontan el paso de los años, sin olvidarse en ningún momento del cuidado de sus hijos y nietos es, como poco, admirable. Y este es, precisamente, uno de los motivos por los cuales se celebró ayer el Día del Abuelo.

El día amaneció ayer soleado y los parques infantiles se llenaron de niños disfrutando de una mañana de verano. Sobre la lona que amortigua las caídas en el parque infantil situado junto al Carrusel de los jardines de Alderdi Eder, jugaban los pequeños ante la atenta mirada de sus abuelos, muchos de los cuales disfrutaban de una mañana como otra cualquiera, sin saber que se trataba de su 'Día de'.

«Nunca dudo en echar una mano siempre que hace falta», afirma Javier Olaskoaga

«Me siento muy orgullosa de ser abuela y de cuidar de mis nietas», comenta Pilar de las Heras

El desconocimiento de esta festividad se pudo comprobar en la sorpresa mostrada por algunas familias al comunicárselo: «No sabía que hubiese un día para nosotros. Ahora que lo sé, habrá que celebrarlo», exclamó José Ramón, mientras estaba apoyado sobre el tiovivo, junto a su nieto de dos años y medio.

También a la donostiarra Pilar de las Heras, abuela de tres nietas, le cogió completamente desprevenida la noticia. «Me alegro mucho de que se nos reconozca nuestra labor, somos los segundos padres de nuestros nietos», aseguraba mientras su hija asentía. Pilar recordó el momento en el que le dijeron que iba a ser abuela por primera vez. Emocionada, afirmó sentirse «muy orgullosa» de ejercer este rol «tan importante» para educarles cuando los padres «no están».

La incompatibilidad de horarios entre muchas jornadas de trabajo y los colegios impiden muchas veces a los padres disponer del tiempo suficiente para cuidar siempre de sus hijos. En ese momento aparecen abuelos como Javier Olaskoaga, que «siempre que sea necesario» no dudan en cuidar de su nieta, que cumplía ayer un año y medio. Ayer, no obstante, estaba la madre. Y mientras la pequeña se divertía junto a ella en el parque, Olaskoaga se felicitaba por que pudieran encontrar momentos en los que pudiesen estar los tres, «abuelo, madre y nieta». «Desde que le traen a casa a primera hora de la mañana hasta que ve a sus padres a las siete de la tarde, mi mujer y yo cuidamos de ella», relataba. Jubilado hace unos meses, Olaskoaga invierte la mayor parte de su tiempo en educarle. «Los idiomas son una de nuestras prioridades, queremos que sea trilingüe», comentaba tras aclarar que la pequeña se entretiene viendo canales de televisión infantiles en inglés, catalán y euskera.

En cambio, algunas profesiones no obstaculizan de esa manera el tiempo del que disponen los padres para ejercer como tales. Así lo contaba María Eugenia Martín, con su hija y su nieta de «dos añitos» en brazos. «Mi hija al ser profesora y tener varios meses de vacaciones, no necesita tanto mi ayuda en verano», aunque, «siempre echo una mano cuando hace falta», apostillaba.

«Un día más»

El reconocimiento a la labor incansable de los abuelos y abuelas tiene su origen, o al menos algunas organizaciones lo sitúan ahí, en el santoral. La celebracion ayer de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María, y por tanto abuelos de Jesús, llevó a oficializar el 26 de julio como día dedicado a los abuelos, aunque no todos los países lo celebran en la misma fecha. Ni todos los abuelos creen que sea una jornada especial. Para Julia es un «día más». «Cada momento es especial con mis tres nietos», decía tras lamentar que no disfruta de ellos como quisiese. Ella y su marido les cuidan todos los veranos cuando llegan a Donostia, ya que el resto del año residen en Madrid. Por eso, sea 26, 27 o 28 de julio aprovechan para «mimarles».

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