Sauron, el perro agresivo que espera la decisión de un juez sobre su futuro

La asociación pide aplicar la eutanasia a este pitbull que «se vuelve loco» al ver otros animales y es «muy peligroso»

E. V. SAN SEBASTIÁN.

La Protectora de Animales y Plantas de Gipuzkoa recibió una llamada del Ayuntamiento de Hernani avisándoles de que habían retirado el perro a una persona por orden judicial. En un primer momento, pensaron que se trataría, como en otras circunstancias similares, de una estancia temporal breve, «de unos días», y que posteriormente el juez determinaría qué hacer con el can. Pero los días han ido pasando y Sauron lleva ya «varios meses» en las instalaciones de Usurbil con los problemas propios de un perro de raza potencialmente peligrosa al que además se le ha estimulado su carácter agresivo.

Este pitbull reacciona de forma muy impulsiva cuando entra en contacto con otros canes. «Se vuelve loco, empieza a morder las verjas y he recibido la llamada de una empleada angustiada porque tenía la boca llena de sangre por intentar romperla. Nadie se atreve a entrar cuando está en este estado. Si le metiéramos con treinta perros acabaría con todos. Con las personas no es malo, pero en un momento de ira puede atacar a cualquiera», relata Cristina Mintegi, subdirectora de la asociación, que sospecha que era utilizado para peleas, a juzgar por las marcas en su piel.

Desde la protectora llaman de forma semanal al juzgado para que traten de acelerar el proceso judicial. Han enviado informes sobre su comportamiento y fotografías, «porque nos está ocupando una jaula entera, con lo importante que es en este momento del año poder contar con ese espacio. Pero no hay manera», lamenta.

Su solicitud no deja lugar a dudas: «Hay que aplicar la eutanasia». Explican que este animal «no puede estar en la calle de ninguna manera». Cristina es consciente de que la última palabra al respecto la tiene el juez, pero la situación ha llegado a tal punto que incluso los veterinarios se niegan a curarle las heridas de la boca «por el riesgo que supone».

Educar sin criterio

Hace unos días recibieron una llamada de otro ayuntamiento reclamando un hueco para otro perro requisado por orden judicial. Desde la asociación no se anduvieron con rodeos. «La compañera les dijo que lo sentimos mucho pero que no podemos tener otra jaula solo para otro perro. Si el animal se porta bien no pasa nada, pero si es como Sauron se nos genera un problema», admite Cristina.

El problema de los pitbull, dicen, es que caigan en manos de personas inadecuadas que incentivan su agresividad o que, simplemente, desconocen cómo educar un animal de estas características. «Un perro potencialmente peligroso en una familia equilibrada y criado de forma correcta no genera ningún problema, pero si personas conflictivas se hacen cargo de ellos, luego vienen los problemas», censuran.

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