Sara de la Rica: «Hay que activar mejor y que el trabajo sea digno»

Sara de la Rica, Catedrática de Economía de la UPV/EHU

A. A.SAN SEBASTIÁN.

La catedrática de Economía de la UPV/EHU Sara de la Rica defiende sin matices la función de la RGI como herramienta contra la pobreza pero exige más eficacia a las políticas activas de empleo. El estudio que ha presentado en el marco de un informe extenso para el Gobierno Vasco, y que desmonta la idea de que el cobro de la ayuda desincentiva el acceso al mercado laboral, tendrá una segunda parte en la que abordará qué tipo de contratos logran los perceptores y si están abocados a los empleos de peor calidad.

- El 60% de los perceptores no tiene la ESO. ¿Casa con el perfil que esperaban encontrar?

- No nos ha llamado mucho la atención, porque ese bajo nivel educativo está muy ligado a la población mayor. Entre los jóvenes que reciben la RGI, muy pocos tienen solo educación primaria.

«Cuando logran trabajo, son contratos malos que no les permiten emanciparse de la RGI»

- ¿Llevar mucho tiempo en el desempleo se convierte en un callejón sin salida?

- Alargar el tiempo de desempleo te va cronificando en esa situación. Pierdes tus canales de información, pierdes capital humano. Y pierdes esa actitud favorable al trabajo. Terminan desvinculados del entorno laboral. Probablemente también hay un estigma en el empleador: entre una persona que lleve tres años en el desempleo y otra que lleve uno, elegirá la segunda.

- ¿Están abocados a los trabajos de peor calidad?

- Esto es lo que queremos ahora abordar en una segunda fase de la investigación, porque tenemos la posibilidad con datos de tratar de ver qué tipos de contrato logran. En general, una primera observación permite ver que son contratos malos y muchos siguen cobrando la RGI porque no salen del umbral de la pobreza. Hay que intentar que realmente den el salto y emanciparse. Ese es el camino. Que reciban mejor activación, más adecuada a su perfil y que encuentren un trabajo suficientemente digno para que esos hogares no tengan que recibir la RGI. Por supuesto, que hay que regular, supervisar, que no se escapen las personas que actúan con trampas, pero no debemos de poner ahí el foco. El foco debe estar en tratar de que sea un paso temporal.

- ¿Los estigmas sobre la RGI se combaten con datos?

- Hace falta muy buena información y muy buen análisis. Y transmitirlo a la sociedad.

- La percepción social no casa siempre con esos datos.

- La ayuda ha tenido mala prensa por algunos casos, que suceden, pero son puntuales. Ahora que se está haciendo un seguimiento de los datos se sabe que el fraude no llega al 1%. Probablemente haya casos de economía sumergida. Pero tenemos que ver mucho más la cara positiva de la RGI, y es que está sirviendo para paliar la pobreza. Es el mensaje que yo quiero dar. Que es una herramienta importante y que ojalá sea temporal, que la sociedad pueda dar un empleo digno. La gran mayoría de ellos no son empleables en el minuto uno. Tienen que pasar por una etapa de formación, y además cada caso es diferente. No es lo mismo un chaval joven que pueda hacer una FP dual que una mujer de 50 años con un hijo a su cargo y sin cónyuge, un perfil habitual entre los perceptores.

- ¿Faltan recursos?

- Lo que falta es tener bien desarrollado qué tipo de formación y enfoque ofrecer. Cuando se les dé formación, que sea eficaz, y esté dirigida al mercado al que esa persona puede acceder. A una persona de 55 años que solo tiene educación primaria hay que darle competencias que pueda captar. No es tarea fácil. Aquí no hay milagros. Los servicios públicos de empleo no tienen una varita mágica para formar en cinco meses y que coloquen en un empleo. La empresa también tiene que responder, quizá haya que bonificar ciertos empleos... Son mecanismos que no están suficientemente desarrollados. Más que recursos, que se dedican bastantes -Lanbide aprobó la semana pasada mismo varias líneas de ayudas para facilitar la inserción laboral en Euskadi, entre ellas una de 4 millones para apoyar a los jóvenes desempleados en su acceso al mercado-, hay que acompañar las políticas activas y dotarlas de exigencia y eficacia. Si das cursos de formación que no sirven para nada, no funciona.

- ¿Ha faltado medir la eficacia de los recursos dedicados?

- La función de la RGI como paliativa de la pobreza es eficaz. Donde quizá se ha llegado un poco tarde ha sido en activar a estas personas. Y llevará un tiempo montar todos esos programas. En eso estamos ahora en Euskadi. Estos mecanismos no solo no existen aquí, sino en ningún sitio de España. Mientras que a principios de 2000 en el resto de Europa se estaban montando los recursos para realmente tener políticas activas eficaces, esto no se hizo en España. Estuvimos con la borrachera del negocio inmobiliario y no nos preocupamos de que había que desarrollar buenas prácticas en este sentido. Y es donde nos encontramos con una crisis enorme, con una magnitud enorme de personas a las que recolocar. Hay mucha gente que se ha quedado cronificada y abandonada.

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