Santiago Cámara afirma que Sofía Tato le atacó con un cuchillo mientras dormía

La comitiva fúnebre que acompañó el cadáver de Sofía Tato al cementerio de Arroyo de la Luz.
La comitiva fúnebre que acompañó el cadáver de Sofía Tato al cementerio de Arroyo de la Luz. / JORGE REY

El presunto asesino de la guipuzcoana afincada en Cáceres ingresó ayer en prisión, pero alega que actuó en defensa propia «al ser agredido primero»

IGNACIO VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

Santiago Cámara, el marido y presunto autor de la muerte de Sofía Tato, pasó ayer su primera noche en una prisión cacereña, donde ingresó poco antes de la tres de la tarde, tras haber estado ingresado en el Hospital San Pedro de Alcántara desde el pasado jueves por las heridas de arma blanca que presentaba cuando fue detenido.

Unas heridas que, según el marido de la guipuzcoana, ella le provocó mientras él se encontraba dormido tranquilamente en su cama a primera hora del pasado jueves, cuando ocurrieron los hechos. En su declaración al fiscal extremeño Eliseo del Blanco, Santiago Cámara afirmó que él se defendió de una primera agresión que, supuestamente, inició su mujer. Al parecer, según la declaración del reo al fiscal «que bien podría ser falsa por tratarse de una coartada», según apunta el propio fiscal, Santiago Cámara se encontraba dormido a eso de las 7 de la mañana en la habitación conyugal de su vivienda en Arroyo de la Luz. En ese momento, su mujer le intentó clavar un cuchillo en el pecho. Él se defendió, y se produjo un forcejeo entre ambos para intentar hacerse con el control del cuchillo, siempre según la versión del acusado.

Ese forcejeo habría dado paso a una pelea en la que ambos recibieron cortes en la cara, los brazos y las piernas, hasta que, haciendo valer su mayor poderío físico, Santiago Cámara logró apoderarse del cuchillo y se lo clavó en el pecho a su mujer. Según apunta el fiscal, las heridas de ambos se produjeron con una única arma blanca. Se trataría de un cuchillo de cocina cuyo filo se encontraba desgastado, «de los que se suelen usar en monterías».

En declaraciones al fiscal, Cámara apuntó a una disputa económica como el origen del problema

A falta de conocer todos los análisis científicos de la autopsia, que saldrán a la luz «próximamente», parece claro que la causa de la muerte de la villabonatarra se debió a una profunda puñalada en el tórax. Las muestras de vísceras y de ADN recogidas a la guipuzcoana determinarán el grado de verosimilitud de la versión dada por Santiago Cámara al fiscal.

Pese a que los vecinos del matrimonio afirman que se trataba de una pareja normal y ella no había presentado denuncia alguna por malos tratos, el marido apuntó en su declaración que la chispa que dio origen a la disputa fue de índole económica.

Una vez más según la declaración de Cámara, su mujer era la gestora de un depósito bancario que tenían contratado entre ambos y que, últimamente, había bajado considerablemente tras sucesivas retiradas de efectivo. Al parecer, eso había generado una gran tensión entre la pareja durante los últimos días. Una olla a presión que terminó por explotar a primera hora del pasado jueves, cuando la cosa pasó a mayores y se saldó con la vida de la guipuzcoana afincada en Cáceres. Eso es al menos lo que se deduce de la declaración del marido, «pero bien podría ser falso», insiste el propio fiscal extremeño.

Continuará preso

En cualquier caso, mientras la investigación continúa su curso, Santiago Cámara continuará preso. Se cumple así la decisión adoptada el pasado sábado por el titular del Juzgado número 3 de Cáceres, que acordó prisión incondicional para Cámara, de 42 años y encofrador de profesión, como presunto autor de la muerte de su esposa, según informó la Delegación del Gobierno en Extremadura.

Cámara fue sometido a un TAC cuyos resultados se conocieron ayer y, al ser positivos, recibió el alta médica hospitalaria, tras la cual fue directamente a prisión. Allí se tendrá que terminar de reponer de las heridas (una en el tórax y varios cortes en cara, cuello, piernas y brazos) con los que fue encontrado el día de los hechos.

Por otro lado, el juez ordenó a la Junta de Extremadura la apertura de un expediente de protección para hacerse cargo de las dos hijas del matrimonio, de 8 y 11 años de edad, que se encontraban en el domicilio familiar cuando se produjo la presunta agresión. Sin embargo, el fiscal Eliseo del Blanco no quiso aclarar si las menores habían declarado también o no. «Ellas deben contar con la máxima protección en este caso», sentenció.

Pese a que en un primer momento se especuló con que las niñas se encontraban bajo la tutela administrativa de la Junta extremeña, fuentes cercanas a la familia de la víctima aseguran que las dos pequeñas están bajo la tutela de los abuelos maternos, arroyanos de nacimiento, que emigraron a Gipuzkoa en los años 60 y se instalaron en la localidad de Villabona, donde nació Sofía.

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