Salmones atrapados entre las presas

Técnicos de la Diputación, en una suelta de alevines de salmón en aguas del río Urumea/UsozGráfico
Técnicos de la Diputación, en una suelta de alevines de salmón en aguas del río Urumea / Usoz

Los saltos hidroeléctricos de los ríos impiden el avance de la especie en Gipuzkoa | El pasado año se contabilizaron 188 ejemplares en la cuenca del Urumea, 34 en elOria y se descubrieron alevines de la especie en el tramo bajo del Urola

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

La pervivencia del salmón en Gipuzkoa hace tiempo que está garantizada. De eso no hay duda. La especie no ha hecho sino expandirse en los últimos veinticinco años. Desde que en 1993 se pusiera en marcha el plan de recuperación, los resultados han sido más que satisfactorios. Atrás quedan aquellos años, desde los 40 hasta los 90, en los que el salmón había desaparecido de las cuencas del Oria y Urumea. Fue una época en la que en los ríos apenas había vida y el grado de contaminación era elevado. Hoy la situación es otra. El principal problema al que se enfrenta la especie no es la calidad del agua, sino las numerosas presas que impiden su avance río arriba.

De los primeros tres ejemplares que fueron marcados a comienzos de la década de los 90 en las aguas del río Urumea se ha pasado a los 188 del año pasado. Bien es cierto que a lo largo de este periodo ha habido temporadas mejores, como las de 2014 y 2015, con 299 y 267 individuos marcados, aunque también peores, como la de 2008, con solo 13 y la de 2009, con 23. En la cuenca del Oria, los dos últimos años no han sido tan favorables. En 2017 se contabilizaron 34 salmones, cinco más que año anterior.

El Urumea registró el pasado año la cuarta mejor entrada de las dos últimas décadas, mientras que el Oria ha contabilizado un registro inferior a la media. «Sin embargo, lo importante es la serie y en este sentido observamos que la evolución es positiva», señalan Iñigo Mendiola, director de Fauna y Flora Silvestre de la Diputación, y Aitor Lekuona, miembro del mismo departamento.

«Cuando se elimina una presa, la recuperación del hábitat es espectacular»

Los expertos reconocen que la temporada comenzó «muy mal» en el Urumea, si bien en otoño mejoró de manera notable. En el Oria, sin embargo, en primavera y verano, que es cuando más ejemplares remontan, las condiciones del río no fueron precisamente las más favorables y en este sentido puede que las bajas precipitaciones del momento repercutiera negativamente. «Al no percibir la llamada del río, no entran, permanecen en el mar. De todas formas, todavía desconocemos muchos aspectos de la vida del salmón y, por lo tanto, es muy difícil atribuir un dato puntual de un año a una única causa, sobre todo cuando estamos ante un animal que tiene un ciclo de vida tan complicado: entra al río, se reproducen y regresa al mar...».

En este sentido, Mendiola y Lekuona precisan que «tampoco disponemos de datos que nos permitan saber cómo le fue a la especie el pasado año en el Atlántico norte. Por tanto, sería fácil decir que llovió poco y atribuir el descenso observado a esta causa, pero no sería muy científico», reconocen.

Del total de los individuos marcados el pasado año, aquellos que presentaban mejores condiciones genéticas fueron derivados a la estación de reproducción de Ibarla, en Irun, donde eclosionaron 20.000 huevas. De los nacidos, unos 17.000 serán devueltos al río, principalmente al Urumea, aunque también al Oria y Oiartzun. Eso será cuando se conviertan en alevines. Cerca estarán de hacerlo. «Los ejemplares que reservamos para la reproducción procuramos que sean grandes, de unos cinco o seis kilos de peso, y que hayan permanecido dos inviernos en el mar. Trabajamos esta línea porque, parece ser, que cuando se crían animales de dos años, sus descendientes son proclives a regresar también con dos años», explican los expertos.

Obstáculos insalvables

Con hábitats cada vez más limpios, la pregunta que en estos momentos se hacen los biólogos es si el príncipe de los ríos podrá reconquistar espacios que antaño estuvieron bajo sus dominios y que le fueron arrebatados. Todos coinciden en señalar que no podrá hacerlo en solitario y, por lo tanto, sin la ayuda humana sus vidas quedarán constreñidas a los reducidos tramos que le quedan entre presa y presa.

Son precisamente estos insalvables obstáculos los que impiden su despegue. «Está demostrado que si no conseguimos que el salmón repunte, es decir que pase de los 200 individuos a los 400 ó 500 que es la cifra que por ejemplo le correspondería al Urumea, es por la existencia de las presas de las centrales hidroeléctricas. Mientras sigan existiendo, no se va a producir un salto cuantitativo», afirma Iñigo Mendiola

El experto califica en este sentido de «grave» la problemática en el Urumea. «Tenemos la presa de Fagollaga, en Hernani, que se encuentra muy cerca de la desembocadura y que hace que el tramo que les queda a los salmones sea muy reducido. De hecho, por debajo de Fagollaga se observa una concentración de individuos que no debería existir. Pero como no pueden acceder a las partes más altas para reproducirse, se ven obligados a permanecer ahí».

Los departamentos de Fauna y Flora Silvestre y de Obras Hidráulicas llevan años trabajando en la búsqueda de posibles soluciones a esta problemática. La salida, sin embargo, no parece fácil. Algunos de los saltos hidroeléctricos se hallan operativos y su eliminación no está en modo alguno prevista. «Lo que, desde luego, observamos es que cuando desaparece una presa, la recuperación del hábitat es espectacular. Y no solo repercute en el salmón sino también de otras especies. En el Bidasoa algunos años han llegado a entrar 1.000 salmones controlados. Aquí, si no hubiera presas, tampoco andaríamos tan lejos de esas cifras», afirman los expertos.

Escalas en el Deba

La pasada temporada, el trabajo investigador del departamento ofreció un dato esperanzador en la cuenca del Urola. «La Diputación viene realizando pescas eléctricas para ver cómo se halla la comunidad piscícola en ríos y regatas del territorio. El trabajo permitió descubrir en la parte baja del Urola ejemplares de alevines de salmón», desvela Aitor Lekuona. Su origen no está del todo claro. «Pueden proceder de algún año en el que el efectuamos una repoblación, pero cabe también la posibilidad de que llegasen de forma natural y sean totalmente salvajes», sostiene.

«Si no conseguimos queel salmón pase de 200 individuos a 400 o 500es por estas barreras»

Estos ejemplares, sin embargo, se topan con el mismo impedimento de los que pueblan otras cuencas: las presas. «En el Urola tienen presas nada más acceder por la desembocadura. No les queda hábitat. Entran del mar y solo disponen de tres kilómetros de río antes de toparse con el primer obstáculo. Y de momento no hay proyecto para construir escalas», señala Lekuona

Donde este año sí se han levantado escalas han sido en el Deba a su paso por Elgoibar que inicialmente beneficiarán a otras especies de peces. «En el Deba tenemos algún dato no confirmado de la presencia del salmón. De cualquier manera, la calidad del agua en esta cuenca ha mejorado muchísimo. Hay muchos peces y el salmón podría entrar», afirma Iñigo Mendiola quien, no obstante, desvela que el número de ejemplares que remontan las presas va disminuyendo. «Es decir, año a año vemos que proporcionalmente se va reduciendo el número de salmones que van superando las diferentes presas».

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