«Sé que tiene que salir de la cárcel, pero me indigna que ejerza de psiquiatra»

Asun Casasola, madre de Nagore Laffage. / LUIS AZANZA
Asun Casasola, madre de Nagore Laffage. / LUIS AZANZA

El tercer grado del asesino de su hija, Nagore Laffage, revive los peores recuerdos de su madre, Asun Casasola

ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN.

Todos los días desde hace diez años son 7 de julio para la madre de Nagore Laffage. Pero hay semanas, incluso meses enteros, más oscuros. «Y este último lo ha revuelto todo». El juicio a 'la manada', por la supuesta violación grupal a una chica en los sanfermines del año pasado, ha resucitado los peores recuerdos del proceso judicial por el crimen de su hija a manos de José Diego Yllanes. «Que se le cuestione a la víctima, como hicieron con mi niña...», clama. La noticia de que el asesino confeso aparecía en la web de una clínica de psiquiatría de Madrid como parte del cuadro médico ha añadido sufrimiento, solo en parte mitigado por el «enorme apoyo» que desde las asociaciones feministas y la sociedad en general le brindan a esta irunesa, convertida en símbolo de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. «Sé que tiene que salir de la cárcel, pero me indigna que pueda ejercer de psiquiatra», dice con rabia y el reproche al sistema judicial de «no tener empatía» hacia las víctimas y familiares.

Casasola supo hace ya unas semanas que el asesino de su hija, condenado por un delito de homicidio a 12 años y medio de prisión -el jurado popular no lo calificó de asesinato, como solicitaban la fiscalía y todas las acusaciones particulares- había obtenido el tercer grado. Ya solo acude a dormir a la cárcel de Zuera, en Zaragoza. En noviembre de este año alcanzaba las tres cuartas partes de la condena, lo que le abría las puertas a obtener el tercer grado, un régimen concedido en junio tras serle denegado anteriormente. «Es un palazo que saliera en vísperas de sanfermines -la fecha del crimen-. Me parece una falta de ética total. Sé que tiene que salir. Pero cuántas personas que han estado en la cárcel no encuentran trabajo. Este chico por ser quien es tiene unos privilegios que alucino». Le duele, sobre todo, que aparezca como médico en una clínica de salud mental. «Se suponía que no podía ejercer de médico porque había cometido un delito. Fue capaz de matar a mi niña», a quien degolló y luego intentó descuartizar. «Me indigna», repite a la vez que agradece el cariño recibido estas últimas horas. «Por eso estoy fuerte y sigo adelante. Hay que alzar la voz contra las injusticias».

La clínica retiró de su web la referencia a Yllanes y salió al paso diciendo que «no atiende a pacientes, colabora en la empresa en tareas de investigación». La Organización Médico Colegial precisó además en Twitter que «esta persona ni figura en el registro de médicos colegiados y por lo tanto no puede ejercer la Medicina en España».

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