Vidriales: «Apenas se conoce cómo interactúa el autismo con el proceso de envejecimiento»

Ruth Vidriales./
Ruth Vidriales.
Ruth Vidriales, directora técnica de la Confederación Autismo España

El autismo es un trastorno descrito hace relativamente poco tiempo, y hay muy poca investigación sobre su incidencia en adultos

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

La psicóloga Ruth Vidriales hablará esta tarde, dentro del ciclo de conferencias sobre el autismo organizado por Gautena, sobre 'Envejecimiento y Trastorno de Espectro Autista (TEA)'. La charla tendrá lugar en la sala Julio Caro Baroja del Palacio Miramar a las 19.00 horas. La entrada es libre hasta completar el aforo.

- Se suele hablar mucho de niños con trastorno de espectro autista, pero en cambio casi no se habla de los adultos en la misma situación.

- En general hay muy poca información sobre las necesidades de las personas adultas con autismo, y con edades más avanzadas prácticamente no hay ninguna. El autismo es un tipo de trastorno del neurodesarrollo descrito hace relativamente poco tiempo, en los años 40. La primera persona diagnosticada está viva y pasa de los 80 años. Además, tradicionalmente se ha asociado con el autismo en niños. Hasta 2013, los manuales de diagnóstico solo hablaban de autismo infantil. Todo lo que ha tenido que ver con la vida adulta de personas con autismo se ha ido descubriendo a medida que envejecían. Hay muy poca investigación. No se sabe cómo el autismo interactúa con las características propias del envejecimiento.

- ¿Los adultos con trastorno de espectro autista suelen presentar algunas patologías físicas concretas y que vayan aumentando a medida que envejecen?

- De lo poco que conocemos, parece que se pone de manifiesto que existe en algunos casos un envejecimiento prematuro. También si algunas determinadas dificultades de salud han estado presentes a lo largo de la vida, cuando se llegan a esas etapas se intensifican, pero también suele pasar en el resto de la población. Lo que sucede con los adultos con autismo es que los problemas no se identifican a tiempo porque se piensan que son productos del propio autismo. Por ejemplo, suelen tener movimientos repetitivos con el cuerpo. La investigación dice que de forma precoz se producen dificultades osteoarticulares derivadas de esos movimientos. Si no se detecta a tiempo, puede condicionar su calidad de vida. También, en algunos casos se producen trastornos neurológicos como epilepsia o trastornos metabólicos que se acentúan con la edad, sobre todo si no se lleva un seguimiento adecuado o no se interviene antes.

- ¿En estos pacientes se suele detectar más tarde las enfermedades comunes?

- En muchos casos sí. Tomemos como ejemplo el cáncer. No significa que las personas con autismo tengan más posibilidades de tenerlo, sino que se detecta más tarde con peores consecuencias y tratamiento. Las dificultades de comunicación y la falta de preparación del sistema sanitario para identificar y hacer el seguimiento de necesidades diferentes hacen que el diagnóstico sea más complicado. También están las complicaciones por la medicación continuada que pueden afectar al peso, a la tensión arterial...

- La atención a un adulto con autismo también será complicada, sobre todo teniendo en cuenta que suelen estar al cuidado de sus padres.

- Cuando se llega a etapas de edad avanzadas la situación se complica con todo lo que tiene que ver con la protección económica y la seguridad emocional porque hay personas que son su fuente de apoyo como la familia que también envejecen, fallecen o no están en condiciones de dar su apoyo principal.

- ¿Se dan casos de nuevos diagnósticos en personas adultas?

- Cada vez más. En los últimos años se está dando un incremento de adultos que están llegando a los servicios de valoración y diagnóstico. Puede ser porque cada vez en la sociedad se habla más de autismo y se reconocen una serie de características que pueden ser un indicio. En muchas ocasiones el autismo está unido a una discapacidad intelectual, pero también hay bastantes casos en los que no. Hay gente que ha realizado todo el recorrido escolar e incluso ha ido a la universidad, que más o menos se bandea en el terreno laboral, con más o menos dificultades, pero con problemas en el tema de las relaciones personales y en la adaptación a los cambios. Llegan a la edad adulta con un historial de diagnósticos erróneos -como ansiedad, depresión, trastorno de personalidad...- y resulta que con cuarenta o más años se encuentran que tienen el trastorno del espectro del autismo, a lo que se le une otras dificultades asociadas, fundamentalmente de bienestar emocional con dificultades para manejar el estrés o la ansiedad. Son personas que, con un gran coste personal, han ido aprendiendo con la experiencia a manejarse en el entorno y puede que llegue un momento que, por ejemplo, entender un sarcasmo o una broma les supone tal esfuerzo diario que dejan de hacer cosas o exponerse a situaciones. Lo que vemos en personas adultas son elevados niveles de ansiedad.

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- ¿Qué problemas se suelen encontrar?

- Hasta el diagnóstico, generalmente han tenido una trayectoria laboral muy irregular y muchas veces no han cotizado a la Seguridad Social, pero a la vez no han tenido acceso a apoyos económicos porque no estaban identificados con personas con autismo. Su situación a la hora de acceder a una jubilación suele ser muy precaria y les resulta complicado tener una vejez digna. Hay muchas situaciones que están pendientes de solucionarse. Además, se suelen encontrar fuera de los circuitos de apoyo especializado porque habitualmente han transcurrido su vida en los sistemas ordinarios.

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