Del revólver eibarrés a la grapadora mundial

Boceto original de la grapadora M-15
Boceto original de la grapadora M-15 / El Casco

El 'cosepapeles' fue inventado por dos armeros de Eibar en los años 30 y su firma El Casco vende hoy día útiles de oficina de alta gama en más de 40 países

ANTTON IPARRAGUIRRE

La grapadora sigue siendo un objeto esencial en cualquier escritorio o mesa de estudio, a pesar de que lo digital vaya sustituyendo cada vez más al papel tanto en las oficinas como en los colegios y las instituciones públicas y privadas. ¿Quién no ha quedado maravillado al pensar cómo puede ser tan eficaz algo tan sencillo? ¿Quién no se ha grapado un dedo al utilizarlo y ha pensado en su creador? ¿Sabías que en la sede de Microsoft es uno de los bienes más preciados entre los informatizados empleados? Y no se trata de un invento venido del extranjero, sino que tiene su origen en el revólver guipuzcoano. En efecto. Esto último da la pista de que fue ideado en la villa armera de Eibar.

Todo comenzó hace casi un siglo, en 1920, con la fundación en Eibar de la empresa El Casco por parte de dos trabajadores de la ya entonces prestigiosa firma de armas de fuego Orbea. Se llamaban Juan Solozabal Mendive y Juan Olave. Dado su origen profesional, soñaron con la fabricación y comercialización de revólveres de alta calidad. Durante nueve años, con el nombre Olave, Solozaval SRC, triunfaron tanto en el mercado estatal como en el internacional con sus marcas El Casco, Duque y Tejón, todos ellos de calidad "extra", según rezaba en la publicidad de la época.

Catálogo de productos El Casco

Aunque el 'Crack del 29' se asocia principalmente con la devastadora caída de la Bolsa en Estados Unidos y el hundimiento económico de ese país, los efectos de la también conocida como 'La Gran Depresión' se hicieron sentir, asimismo, en la ya pujante industria armera eibarresa.

El secreto del yunque que muchos desconocen

Muchos piensan que para utilizar una grapadora es suficiente con colocar las grapas en la guía correspondiente, fijarlas con el muelle y presionar la cabeza o pieza superior. Pero hay un truco muy útil que se encuentra en la parte inferior y en el que muy pocos se fijan. Se trata de una lámina de metal que se encuentra en la base y que se conoce como yunque. Permite cambiar su posición para lograr un tipo de grapado distinto. La grapa con las puntas hacia adentro nos ofrece recoger mayor cantidad de folios y mayor fijación, pero también es una de las posiciones que más espacio ocupa por lo que en los archivos y montañas de documentos se termina por deformar el papel. Además es más difícil de retirar, por lo que se debe usar para fijar documentos de forma permanente. La grapa con las puntas hacia fuera consigue atrapar menos cantidad de folios ocupando mucho menos espacio. Además, puede retirarse fácilmente y sin dañar tanto el papel, por lo que resulta ideal para grapar documentos de forma temporal.

La crisis hizo que Solozabal y Olave se plantearan la necesidad de dedicar para menesteres alejados de lo bélico el personal especializado, la maquinaria y la materia prima que utilizaban hasta entonces . Y el cambio fue radical. Auguraron un mercado prometedor en el campo de los útiles de oficina. Así, tuvieron la brillante idea de diseñar y fabricar lo que entonces llamaron un "cosepapeles". Nacía así la primera grapadora, con una original y robusta silueta de seta y un acero de singular brillo niquelado.

«Una grapa debería desfilar por la grapadora con la misma precisión que una bala por el cañón de un revólver» Juan Solozabal Mendive y Juan Olave (Fundadores de el casco)

A esta primicia le seguirían otros ingenios todavía vigentes, como son el numerador automático modelo M-500 y el perforador de folios. Sin olvidar tampoco sus originales y apreciados afilalápices de manivela, pesacartas y sacapuntas. Todos ellos eran reconocibles por el relieve de un casco que representa la marca de la empresa, rodeado por las inscripciones 'Eibar-El Casco-España'.

De la Guerra Civil a la crisis del petróleo

Como buenos armeros lo primero que proclamaron los dos 'alma mater' de El Casco fue que "una grapa debería desfilar por la grapadora con la misma precisión que una bala por el cañón de un revólver". Solozabal y Olave lo hicieron realidad en 1932 con su modelo M-5, que todavía hoy triunfa por todo el mundo. Se expone, incluso, con orgullo en el MoMa de Nueva York. El éxito y reconocimiento mundial se basa en su diseño atemporal, su probada fiabilidad mecánica y su eterna durabilidad. Su tornillo antiatasco y su yunque giratorio permite tres tipos de cosido o grapado.

Todo era coser y cantar hasta que de nuevo se produjo un nuevo sobresalto. Un bombardeo durante la Guerra Civil por parte de la Legión Cóndor destruyó el edificio que albergaba la empresa El Casco en Eibar. En 1940, finalizado el conflicto bélico, las instalaciones pasaron a ubicarse en la calle Blas Etxeberria.

Prueba de su pujanza posterior es que se realizaron diferentes ampliaciones de los pabellones en los años 1947 y 1970. Desde finales de 2013 toda la producción y comercialización se realiza desde una moderna planta situada en Elgeta.

Objetos de alta gama, tanto en papelería como artículos de regalo, con nuevo acabados que incluyen oro de 23,4 quilates

Precisamente, a comienzos de los 70 la crisis del petróleo, la apertura de mercados y el fin del proteccionismo hizo que El Casco se tuviera que reinventar y dar una nueva vuelta de tuerca a sus productos. En los años 80 y 90 fue decisiva la contratación de un diseñador chileno llamado Guillermo Capdevila. Gracias a su ingenio se lanzó un exitoso concepto de material de oficina de altas prestaciones y bajo coste utilizando como base de fabricación el plástico ABS, que sustituía al acero. Pero nunca se dejó de lado la fiabilidad mecánica y la estética, marcas de la empresa.

Diversificación

Siguiendo con la premisa de los fundadores, se inició una línea de objetos de alta gama, tanto en papelería como artículos de regalo, con nuevo acabados que incluyen oro de 23,4 quilates. Se puede considerar que son verdaderas obras de joyería.

La grapadora en el mundo onírico

La grapadora y las grapas tienen un significado en el mundo onírico. Para algunos especialistas, soñar con lo primero refleja el deseo de establecer un vínculo afectivo con alguien, y también insinúa que para vencer los obstáculos que se nos presentan debemos pedir ayuda a nuestros familiares y amigos. Hacerlo con lo segundo indicaría que tenemos que poner ciertos aspectos de nuestra vida en orden, aunque también puede indicar que se nos avecinan desavenencias familiares o fracasos financieros.

El Casco ha sabido diversificar con éxito su negocio y hoy día también comercializa tijeras, afilalápices, tinteros, cortapuros, lámparas, lupas, abrecartas, ceniceros, portacelos, relojes, secantes, tarjeteros de sobremesa, y hasta soportes para el móvil. También vende lujosos complementos de marroquinería, que incluyen, entre otros, fundas para tarjetas de visita, carpetas, vades, maletínes, carteras, bandejas para documentos, y soportes para el ratón del ordenador.

Los productos de El Casco se venden en las mejores papelerías, tiendas de escritura de alta gama y distribuidores de artículos de lujo de más de 40 países. Se pueden ver en despachos tanto de mandatarios como altos ejecutivos, pero también en lugares más modestos. Nadie se olvida de los orígenes. Así, todavía hoy en día se remiten desde todo el mundo a la fábrica de Elgeta modelos heredados de abuelos o padres peticiones de piezas para poder repararlas. Y es que puede ser desmontada del todo, ya que en el ajuste de las piezas no se utiliza ningún tipo de soldadura.

La empresa también fabricaba las grapas galvanizadas y cobreadas de diferentes tamaños. En la actualidad ha dejado de hacerlo. Pero siempre nos quedará la magnífica frase de los fundadores: «Una grapa debería desfilar por la grapadora con la misma precisión que una bala por el cañón de un revólver».

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