Los restos de los Sagardia vuelven a casa

Miembros de Aranzadi muestran los huesos hallados hace un año.
Miembros de Aranzadi muestran los huesos hallados hace un año. / A.D.C.

El 2 de septiembre serán inhumados en el cementerio de Donamaria-Gaztelu. Los huesos de Juana Josefa, embarazada, y sus seis hijos, asesinados en 1936, se encontraron el año pasado en la sima de Legarrea

ALICIA DEL CASTILLO MALERREKA.

El 12 de octubre del año pasado, el forense Paco Etxeberria, Asier Eizagirre y Tito Agirre, de Aranzadi, sacaban de la sima de Legarrea en Gaztelu, Valle de Malerreka, en el norte de Navarra, a 50 metros de profundidad, los restos de Juana Josefa Sagardia Goñíi de 38 años y embarazada, y de sus hijos, Joaquín de 16 años, Antonio de 12, Pedro Julián de 9, Martina de 6, José María de 3 años y Asunción, de año y medio, todos ellos asesinados en 1936 en una historia con muchos interrogantes. Fuera esperaban expectantes otros miembros de Aranzadi -Rafa Zubiria, Lourdes Errasti y Sebas Lasa-, los familiares de Juana Josefa y también muchos vecinos de Gaztelu, Donamaria y Legasa.

«No era una leyenda: tiraron a mi tía embarazada y a mis seis primos en una sima», afirmaba entonces Nati Zozaia, su sobrina. «Traeremos los restos a Gaztelu, su pueblo. Es donde tienen que estar. El Ayuntamiento nos dijo que nos cedería un nicho y, además, una vecina del pueblo nos dejó otro en su testamento», explicaba Jaione Iturrioz, una de las descendientes de Juana Josefa.

Homenaje

Lo que se dijo hace un año se cumplirá el próximo 2 de septiembre, cuando se lleve a cabo un homenaje a la familia Sagardia Goñi en Gaztelu, organizado por el Ayuntamiento de Donamaria-Gaztelu, con la colaboración de Gobierno de Navarra.

A las 10.30 horas de ese día se inaugurará un monolito en recuerdo de la familia asesinada, ante la sima de Legarrea. Dos horas después, en la Plaza de Gaztelu se entregarán los restos hallados en la sima a los familiares y se realizará un sencillo homenaje, que seguramente estará cargado de emotividad. A continuación, se inhumarán los restos en el cementerio de la localidad. Los actos continuarán con una comida de hermandad.

Los familiares de Juana Josefa Goñi Sagardia se volverán a emocionar como cuando quedaba resuelta la historia familiar, al menos en parte, porque sigue sin explicarse por qué en el 1936, vecinos de Gaztelu tiraron a toda una familia a esta sima. A la madre, embarazada, y a seis de sus hijos. «El por qué, siempre nos preguntaremos el por qué. No hay una explicación para cometer algo así», repetían hace un año junto a la sima las sobrinas nietas.

Los trabajos en la cavidad comenzaron hace años, pero el hallazgo de otro cadáver, que resultó ser el de un joven de Legasa, Iñaki Indart. Entonces, la búsqueda tuvo que paralizarse para retomarse el año pasado. Primero, el grupo de espeleología Satorrak tuvo que trabajar sacando mucho material, desde frigoríficos, hasta 20 colchones, piedras y toda clase de basura que se había arrojado allí.

Tras una búsqueda por todo el fondo de la sima, cribando cada centímetro de tierra, llegó la sorpresa. Aparecieron los huesos de las caderas de todos ellos, así como otros restos. Incluso tres suelas de caucho, de las alpargatas y un botón de nácar. «Va a ser difícil aclarar la causa de la muerte», explicaba entonces Etxeberria, para luego añadir que «aunque sólo sea por no dejarlos en el lugar donde fueron abandonados por sus asesinos hay que sacarlos e identificarlos».

Aranzadi realizó esta búsqueda de los restos de la familia Sagardia Goñi dentro del programa de la Dirección de Paz y Convivencia del Gobierno de Navarra destinado a la localización de desaparecidos tras el golpe militar de 1936.

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