Los rescates en las playas se triplican este verano

Un socorrista de la Cruz Roja se dispone a colocar la bandera amarilla en la playa donostiarra de la Zurriola./LOBO ALTUNAGráfico
Un socorrista de la Cruz Roja se dispone a colocar la bandera amarilla en la playa donostiarra de la Zurriola. / LOBO ALTUNA

Cruz Roja ha sacado del agua a 172 personas entre junio y julio en los arenales de Gipuzkoa, 120 más que el año pasado

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Así como el exceso de hambre conduce, a menudo, al empacho, tener demasiadas ganas de darse un baño puede acarrear algún disgusto que otro. Ha pasado este verano en las playas de Gipuzkoa. El paso de la escasez a la abundancia ha sido peligroso. Las ansias por disfrutar de un chapuzón en el mar se han acumulado tanto durante los días de cielo gris que en las contadas jornadas de tiempo soleado se ha disparado el número de rescates practicados por la Cruz Roja. Entre junio y julio, sus socorristas han realizado 172 rescates, 120 más que en el mismo periodo del año pasado, lo que equivale a un incremento del 230%. ¡Más del triple!

El dato hay que enmarcarlo además en un verano tranquilo en cuanto a incidencias en las playas, con un 15% menos de asistencias sanitarias. Claro que este descenso no se debe tanto al mejor comportamiento ciudadano como a la baja afluencia en los arenales debido a los pocos días de sol que ha deparado el territorio en los últimos dos meses. Julio, por ejemplo, dejó diecisiete días de lluvia. ¿Consecuencia? Hambre. Ganas acumuladas de playa.

El clásico pensamiento que asalta al bañista de «¡cómo me voy a quedar sin entrar al agua con el día que hace y lo que llevo esperando!», se ha topado desgraciadamente con unas condiciones marítimas peligrosas. El director de Salud y Socorro de Cruz Roja, Juan Ramón Barrena, explica que «dentro de un verano con pocos días de sol ha habido un incremento exponencial de asistencias cuando ha hecho bueno y se ha visto que había hambre de playa. Si a eso añadimos que esos días han coincidido con jornadas de mala o muy mala mar, se explica que haya habido un incremento importante de rescates realizados».

Valga como ejemplo el día 29 de julio, día de la Clásica de San Sebastián. Jornada meteorológicamente excelente, como para disfrutarla en la playa, «pero con dos metros de ola en la Zurriola y un mar con fuerza», matiza Barrena. La bandera roja ondeaba ese día en el arenal donostiarra ante la impotencia de un gran número de veraneantes deseosos de meterse al agua. «Ante la demanda, habilitamos 50 metros al baño, vigilados por cuatro socorristas. Ese espacio se abrió al baño por espacio de unas dos horas, de manera intermitente durante la jornada, no de forma continua, y en ese tiempo se practicaron seis rescates», cuenta el responsable de Cruz Roja.

Los pocos días de sol han coincidido con jornadas de mala mar, con bandera roja o amarilla en las playas

Subraya que «el cien por cien de los rescates se han producido con bandera roja o amarilla», ante lo que concluye que «no se respetan estas indicaciones todo lo que se debiera. Si todo el mundo hiciera caso a las banderas, el número de rescates disminuiría drásticamente». A este respecto, recuerda que la bandera amarilla significa «baño hasta la cintura», lo que quiere garantizar que los pies están constantemente en contacto con el suelo. «Si te metes más, asumes un riesgo», advierte Barrena.

Los socorristas han tenido que sacar del agua a 59 personas que habían sido arrastradas por la corriente del agua cuando el año pasado este motivo provocó 32 rescates, es decir, casi la mitad. La mayoría de los casos se han concentrado en Zarautz (86 rescates), la Zurriola (43) y la playa zumaiarra de Itzurun (22). «Son zonas más abiertas, donde el mar entra con más fuerza y el fondo está en continuo movimiento», explica. De los 172 rescates, 109 han requerido la evacuación de una persona al hospital.

Menos lesiones solares

En el otro lado de la moneda hay que situar las imprudencias con el sol, principal motivo de asistencias durante el pasado verano. Las lesiones solares se han reducido un 76% y las asistencias por cansancio -vinculadas, en gran medida, al calor- han bajado a la mitad, lo que lleva a Barrena a afirmar que «la gente cada vez está más concienciada y adopta más medidas de precaución».

Crecen los rescates, disminuyen las insolaciones y continúa la tónica de los últimos años en cortes y heridas (1.498), en picaduras de sabirón (493) y en traumatismos cerrados (384), las tres casuísticas que más asistencias han requerido.

Por otra parte, 86 personas han hecho uso de las muletas anfibias y se han ofrecido hasta el momento 192 baños asistidos a personas con movilidad reducida o con discapacidades. Este servicio permite solventar las dificultades de acceso a las playas así como el disfrute del baño en el mar mediante el manejo de sillas anfibias.

La cifra

45 kilómetros por hora
es la velocidad de la racha de viento máxima que se puede alcanzar hoy en las localidades de la costa.

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