«Ha sido un día caótico para trabajar»

Iván, dentro de su camión de repartos, listo para trabajar.

La nevada afectó a la apertura y funcionamiento de comercios y a la llegada a tiempo de suministros

DANI SORIAZU

Pocos ficharon ayer puntuales en sus puestos de trabajo. Las llamadas para avisar de que se llegaría tarde, o de que no se llegaría, se sucedieron a lo largo de la mañana, entre la impotencia y la resignación. Es la otra cara de la nieve, la que impide que la actividad económica de un territorio se desarrolle con normalidad. Y el ciudadano de a pie lo pudo notar a primera hora en un gesto tan sencillo como querer tomar una tostada o un zumo de naranja en una cafetería o una panadería. Algunas no estaban abiertas a su hora y otras todavía no habían recibido las provisiones diarias de alimentos clave para su funcionamiento, como naranjas o pan.

Cuenta de ello daba Iván. A las 12 del mediodía aparcaba su furgoneta de transporte de alimentación en el paseo Miraconcha de Donostia para hacer el reparto en bares y restaurantes de la zona, después de una «complicada» mañana. «Vengo desde Irun y en mi empresa solemos empezar el reparto a las 7.00 horas, pero vamos con mucho retraso», señalaba este trabajador, que explica que la nieve le había impedido llegar antes. Apuntaba asimismo que los comercios de hostelería suelen necesitar el pedido antes de las diez. «Habrán tenido que buscarse la vida y recurrir a tiendas o alguna otra opción», indicaba.

En la cercana cafetería de La Perla, mientras servía un caldo, uno de los camareros explicaba que salieron bien del paso aunque a primera hora tuvieron algún problema para conseguir pan del día. «Podría haber sido peor», garantizaba. En la misma línea se pronunciaban en la cafetería Tribeka de Intxaurrondo donde pudieron funcionar casi con total normalidad, «pero sí que hubo un poco de caos porque el reparto se hizo a distinta hora de lo habitual», señalaba una de sus trabajadoras.

Miren, dependienta de la panadería Casa Aramendia de la calle Txurruka, en la capital guipuzcoana, llegó a tiempo para abrir a la hora. No sin esfuerzo. Desde su casa de Oiartzun, localidad en la que vive, salió a las 5.45 horas y al no tener ningún autobús tuvo que desplazarse en coche hasta el barrio Larzabal de Errenteria donde, por suerte, pasó el único servicio de Lurraldebus de la mañana que le acercó a Donostia. «Pero sé que varios comercios han tenido problemas y que mi compañera de la panadería de la calle Getaria se las ha deseado para llegar desde Lasarte y abrir a tiempo», indicaba.

Miren, tras el mostrador de la panadería a la que llegó justo a tiempo.
Miren, tras el mostrador de la panadería a la que llegó justo a tiempo.

«Hemos trabajado más»

Las afecciones de la nevada hicieron que fuera un día de menos trabajo para algunos. Pero también de más ‘curro’ para otros. El bar de la estación de autobuses de San Sebastián estuvo buena parte de la mañana sin parar. La suspensión de varios servicios hizo que muchos más pasajeros de los habituales se quedaran en tierra y aprovecharan para desayunar o almorzar en este establecimiento. «Un miércoles por lo general es un día flojo. Pero hoy ha sido todo lo contrario. Desde las 7.00 hasta las 11.30 horas mi compañero y yo no hemos parado de trabajar», señalaba Koldo Cortazar, responsable del bar. Eso sí, en la misma estación, pero esta vez en el kiosko de prensa, la estampa fue distinta. «Se ha visto mucha gente pero mis clientes habituales no han pasado por aquí, así que no he podido vender como otros días», se lamentaba Marta, vendedora de este local.

Una de las pasajeras de la estación que se vio afectada fue Ainhoa, que cogió a las 6.15 horas, como todos los días, el autobús para ir a Vitoria a su puesto de trabajo. «Conseguimos llegar hasta Itziar y allí nos dimos media vuelta. Regresamos a San Sebastián cuatro horas y media después de haber salido», apuntaba con cara de resignación.

Para Nerea, por su parte, también fue una mañana algo «caótica». Esta fisioterapeuta tenía que estar a las nueve de la mañana en Matia para atender a sus pacientes. Tenía previsto coger el Topo a las 8.30 en Intxaurrondo para ir hasta Lugaritz. Al final llegó al trabajo en torno a las diez por los retrasos en la línea de tren. «Compañeras del turno de noche tuvieron que hacer más horas para cubrir los retrasos que se produjeron», indicaba, a la vez que se preguntaba cómo una nevada anunciada con tanta antelación podía provocar tal colapso.

Más rato tuvo que pasar Jon en la carretera para llegar a su puesto de trabajo en Zuatzu. Salió de su vivienda de Hernani a las 7.05 horas, «antes que otros días», y aún así fichó casi dos horas después por los problemas en las carreteras. «Y también por la irresponsabilidad de algunos por salir con los coches tal y como los tenían», apuntaba.

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