La reparación de la cúpula de la iglesia de Zestoa destruida por un rayo durará meses

El impacto del rayo destrozó la cúpula. Las piedras cayeron de una altura de 35 metros. / ARRIZABALAGA
El impacto del rayo destrozó la cúpula. Las piedras cayeron de una altura de 35 metros. / ARRIZABALAGA

La descarga eléctrica no solo destrozó el campanario sino que incendió el cuadro eléctrico y causó daños en el órgano parroquial recién renovado

K. ARRIZABALAGA ZESTOA.

Es una de las imágenes más impactantes que deja el temporal. El campanario de la iglesia parroquial de Zestoa quedó hecho añicos tras el impacto de un rayo el viernes por la noche. La plaza de la localidad, donde se ubica el templo, fue ayer lugar de obligatoria visita para los vecinos y medios de comunicación. Las piedras desprendidas desde una altura de 35 metros permanecían por la mañana sobre el suelo, reflejo de los graves destrozos causados. No solo en la cúpula, sino también en el interior. El consuelo fue que no se produjeron heridos. Por suerte, el impacto del rayo estuvo precedido por una fuerte granizada que vació la plaza. Las gélidas temperaturas tampoco invitaban a estar en la calle, pero a las 21.30 horas, cuando descargó la tormenta, todavía había gente en la zona.

El propio párroco se libró de un desenlace peor, porque había abandonado la sacristía sobre las nueve de la noche. Koldo Intxausti se mostró muy apenado por lo ocurrido. Porque además del campanario, se produjeron numerosos desperfectos en el interior. El rayo impactó sobre la cúpula superior del edificio, donde se situaba el pararrayos. Muchos vecinos sintieron la fuerte descarga «como si hubiera habido una explosión». Fue el cierre de una jornada llena de contratiempos por las inclemencias meteorológicas, que causaron el hundimiento de parte de la calzada en la rotonda de Arroebea. Pero les quedaba aún un susto por vivir a los zestoarras.

De golpe, se desprendieron desde 35 metros de altura numerosas piedras. Por dentro, la cosa tampoco pintaba demasiado bien. El órgano parroquial, que había sido renovado recientemente, deberá ser reparado. En la parte del coro también se registraron destrozos, al igual que en parte del tejado del soportal de la entrada principal, así como en el resto de la cubierta. El rayo provocó además el incendio del cuadro eléctrico, lo que multiplicó y extendió los daños. El párroco insistía ayer en que pese a lo aparatoso del suceso no hubo que lamentar males mayores.

Alternativas al templo

Subidos a la escala, los bomberos, que ya tuvieron que intervenir la víspera por la noche, revisaron ayer por la mañana el estado de la iglesia. Toca ahora pensar en la reparación, que durará meses, pronosticó el párroco.

A la espera de información más precisa por parte de los técnicos, por el momento se está pensando en poder utilizar las iglesias del Balneario, San Juan Egoitza, y para los entierros, los templos de Aizarna o Arroagoia. La posibilidad de acondicionar el antiguo cine también entra dentro de las opciones.

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