Religiosidad y tradición en Segura

Varios niños vestidos de nazarenos llevan un paso ayer en la procesión de Segura. /José Mari López
Varios niños vestidos de nazarenos llevan un paso ayer en la procesión de Segura. / José Mari López

Cientos de personas presenciaron la tradicional procesión de Jueves Santo

ANDONI ETXEBERRIA

La procesión de Jueves Santo ha vuelto un año más a las calles de Segura. Cientos de visitantes se han acercado a la localidad goierritarra para ver una de las procesiones más conocidas de todo el País Vasco y la primera de las guipuzcoanas en salir. El desfile religioso de nueve pasos de imágenes y tres vivientes lució en toda su belleza con la ayuda del buen tiempo de la jornada de este jueves, y recorrió las calles del casco histórico ante el respetuoso silencio de la gente.

Religiosidad, tradición y participación de los vecinos, son los tres aspectos en los que se fundamenta la Semana Santa de Segura para haberse mantenido sin interrupción durante más de 300 años. La devoción religiosa tuvo en la Misa de la Última Cena la celebración principal ayer. Oficiada por el párroco José Luis Agirretxe en la iglesia de la Asunción, reunió a decenas de vecinos y visitantes, y cumplió con el gesto del lavatorio de pies y con el rito de la Soledad.

Esta es una de las tradiciones religiosas que sobreviven todavía en Segura y que hace unas décadas era habitual en otros muchos sitios. Después de llevar el cáliz al sagrario de la Soledad, los vecinos, las mujeres de día y los hombres por la noche, hacen vela a turnos de media hora frente al sagrario.

Durante la función de este viernes, la custodia corresponderá a los soldados romanos.

Procesión

Una vez terminada la misa y con cientos de personas esperando en la calle, a las 18.25 horas salía la procesión a las calles de Segura. La participación de un tercio de los vecinos es la frase que más se repite al hablar del desfile seguratarra y es la que mejor define la esencia de la procesión.

Más de sesenta y cinco costaleros, niños nazarenos, penitentes, monaguillos que van con cada paso, soldados romanos, txistularis o el coro parroquial, más de 300 personas participaron en la marcha religiosa, junto a los vecinos que acompañaron a los pasos o que ayudan en los distintos preparativos.

Los txistularis abrieron el desfile, tocando el ‘Guernica’ de Pablo Sorozabal. Les siguieron los nazarenos, con la túnica morada, cíngulo, corona de espinas y una pequeña cruz al hombro, mostrando otra de las singularidades de la procesión. Es muy difícil ver a niños tan pequeños en otros desfiles.

La imagen de San Joan Evangelista fue la primera imagen en salir de la parroquia. Es una de las mejores tallas entre todas las imágenes de gran belleza del desfile procesional, y que destaca también por su valiosa vertiente artística. Le siguió el paso de La Oración del Huerto, una imagen que siempre va muy bien adornada con flores en su anda. Mucha emotividad con las imágenes que forman el paso de La Flagelación, una de los que mejor llevan los costaleros. Desfilando detrás del Ecce Homo, la tropa de los soldados romanos procesionó por las calles. El centurión y los doce soldados, cuatro de ellos cornetas y dos tambores, mostraron la autoridad romana en uno de los pasos más vistosos y espectaculares.

El Cirineo, el Cristo Crucificado, la Piedad y la Virgen completaron el desfile, acompañados por los dos grupos de penitentes con sus capirotes. Junto a los txistularis y las cornetas y tambores de los soldados, las voces del coro parroquial, dirigidos por Julen Telleria, rompieron el silencio que como todos los años presidió la emocionante procesión de Jueves Santo.

Actos para el viernes

Este Viernes Santo, a las 8 de la mañana, se llevará a cabo el Vía crucis desde la ermita de Santa Engrazi al Convento. Por la tarde, a las 16.30 horas, se celebrará la Función de la Muerte del Señor y Descendimiento de la Cruz en la parroquia. A las 18.15, está programada la Procesión por las calles.

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