El recorte del aeropuerto provoca los primeros desvíos a Bilbao con 200 afectados

Imagen aérea de los nuevos umbrales de seguridad de la pista del aeropuerto de Hondarribia./DV
Imagen aérea de los nuevos umbrales de seguridad de la pista del aeropuerto de Hondarribia. / DV

Dos aviones de Vueling con destino Hondarribia aterrizan y despegan en Loiu por el mal tiempo La compañía explica que «es un periodo especial» hasta que se inicien los trabajos de mejora del pavimento de la pista que permitirá operar al A-319 con normalidad

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

Cuatro vuelos de la compañía aérea Vueling que tenían previsto aterrizar y despegar desde el aeropuerto de Hondarribia tuvieron que ser desviados a Loiu el pasado viernes y el sábado. Son las primeras operaciones que han sido trasladadas hasta Bizkaia, después de que el jueves de la semana pasada terminasen las obras de recorte de la pista hondarribiarra para ajustarse a los parámetros de seguridad que exige la UE. Hasta dentro de dos semanas no se inician los trabajos de mejora en la fricción del pavimento de la pista, por lo que esta situación puede repetirse en caso de que la meteorología sea adversa. Tal y como sucedió esas dos jornadas.

Desde Vueling mantienen la calma. Aseguran que se trata de un periodo «especial» hasta que comiencen la obras en septiembre. Hasta entonces verán limitada su operatividad con el Airbus A-319 que realiza la ruta entre Hondarribia y Barcelona. A partir de que comiencen los trabajos para mejorar el pavimento de la pista, Vueling utilizará aeronaves más pequeñas de Air Nostrum, lo que permitirá a la compañía catalana continuar su ruta con Cataluña hasta final de año. Fecha en la que se espera que terminen los trabajos. Ambas compañías han suscrito un acuerdo por el cual la ruta se cubrirá con los aviones tubohélices ATR-72.

El primer día que la pista del aeropuerto de Hondarribia estuvo operativa tras el recorte, el jueves, los vuelos tanto de Air Nostrum como de Vueling pudieron aterrizar con total normalidad en Gipuzkoa. El primer problema llegó el viernes, cuando la lluvia mojó la pista y la meteorología adversa provocó que el A-319 que debía tomar tierra a las 17.05 horas tuviera que ser desviado a Loiu. Además, el vuelo que debía despegar media hora más tarde desde la terminal guipuzcoana hasta Barcelona lo hizo desde Bilbao.

Desde Afodesa critican que «es la primera consecuencia del recorte y veremos cómo continúa»

A la mañana siguiente se repitió la misma escena. El vuelo que debía aterrizar a las 8.00 horas en Hondarribia lo hizo en Loiu. La maniobra de despegue también la llevó a cabo desde La Paloma. La aeronave cuenta con una capacidad de 144 pasajeros, pero en situaciones de meteorología adversa su capacidad se tendría que ver reducida para poder aterrizar en la terminal guipuzcoana. Según explican desde la compañía aérea, «todos los clientes tienen garantizada su llegada al destino previsto». El año pasado, por ejemplo, de los 426 vuelos de Vueling que aterrizaron en Hondarribia, solo siete tuvieron que ser desviados hasta Bizkaia.

A partir de septiembre, esta fotografía cambiará por completo. Comenzarán los trabajos para el ranurado de la pista, denominada Grooved. En diciembre terminarán las obras y a partir de ese momento los Airbus A-319 podrán operar en San Sebastián «con pequeñas penalizaciones» de carga que decidirá la propia Vueling. Es decir, los aviones seguirán realizando la ruta San Sebastián-Barcelona aunque no lo harán al máximo de su capacidad de pasajeros o equipaje.

La decisión de llevar a cabo el ranurado ha sido tomada a petición de la compañía aérea, que hasta ahora había manifestado su voluntad de mantener la ruta entre San Sebastián y Barcelona -con dos enlaces diarios-, pero no terminaba de ratificar la decisión. La clave para tomarla está en la capacidad de frenado que iba a ofrecer la pista a sus aviones. Y aunque estudios previos avalaron que «el coeficiente de rozamiento y la textura del pavimento» del aeropuerto de Hondarribia tienen «unos valores superiores» a los convencionales, tanto Vueling como el fabricante de las aeronaves, Airbus, pidieron a Aena análisis complementarios sobre la «permeabilidad» del terreno.

El ranurado del pavimento, que consiste en estriar o acanalar la pista para incrementar el coeficiente de fricción cuando los aviones toman tierra con la pista mojada, abre la puerta a nuevas actividades en el aeropuerto hondarribiarra, aseguran las instituciones implicadas en el fomento del aeropuerto.

1.754 metros de longitud

medía la pista del aeropuerto de Hondarribia
Tras los trabajos de recorte, la distancia disponible para el aterrizaje es de 1.427 metros, mientras que los metrosoperativos para el despegue son de 1.690.

El presupuesto de las obras asciende a 800.000 euros. La previsión es que comiencen en septiembre y finalicen en diciembre, confirmó el pasado mes de julio Julián Cámara, directivo de Aena cuando se confirmó que Vueling seguiría operando en Hondarribia. Además, detalló que los trabajos se ejecutarán por la noche para que no afecte a la operatividad del aeropuerto. «En España nunca se ha hecho un estudio tan amplio», aseguró. Los trabajos garantizarán un frenado óptimo para el Airbus A-319.

«Primeras consecuencias»

Desde asociación de Fomento del Aeropuerto de San Sebastián, Afodesa, critican que estos dos desvíos son las primeras consecuencias del recorte de la pista de Hondarribia. «Esa va a ser la tónica ya que hasta entonces no empiezan a volar los ATR. Estas son las primeras consecuencias del recorte de la pista y veremos cómo continúa. A buen seguro se verá afectado el número de pasajeros por las dudas que todo esto genera a hora de volar desde Hondarribia», explica el portavoz de la asociación Yon San Martín.

Los vuelos

Viernes
El Airbus A-319 tenía previsto aterrizar a las 17.05 horas pero lo hizo en Loiu.
Sábado
La aeronave iba a aterrizar a las 8.00 horas en Hondarribia pero no lo pudo hacer.
Air Nostrum
La compañía opera sin contratiempos con el ATR-72 de turbohélices.

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