La reconstrucción del asesinato de Julen

El jurado popular que ha considerado culpable de asesinato al padre del menor ha dado por bueno el relato de lo sucedido elaborado por la Fiscalía y la acusación particular

JAVIER PEÑALBASan Sebastián

El jurado popular de uno de los juicios que más expectación ha levantado en Gipuzkoa en los últimos años ha considerado probado que la muerte de Julen Serrano, un joven donostiarra de 13 años cuyo cadáver fue hallado acuchillado el 1 de diciembre de 2011 en la que había sido la vivienda familiar hasta la separación de sus padres, fue un filicidio. Un asesinato a cargo de su padre, Luis Serrano Carrera, donostiarra de 44 años.

A la espera de que se conozcan los detalles recogidos en el objeto del veredicto y de la sentencia, la declaración de culpabilidad del padre de la víctima da por buena la versión de los hechos presentada por la Fiscalía, representada por Jorge Bermúdez, fiscal conocido por su especialización en delitos informáticos, y la acusación particular, a cargo del abogado Iñigo Iruin en representación de la madre del fallecido.

El relato de los hechos que el jurado ha considerado probados es el que sigue:

El hallazgo del cuerpo

El cuerpo sin vida de Julen fue hallado sobre las doce del doce del mediodía del 1 de diciembre de 2011 en uno de los dormitorios del cuarto piso, en una vivienda del barrio de Ondarreta, cercana al parque de Zubimusu. El inmueble permanecía vacío desde que el acusado y su esposa iniciasen unas semanas antes el proceso de divorcio. Tras la separación del matrimonio, el menor fallecido vivía con unos tíos suyos, mientras que los otros tres hermanos más jóvenes residían con la madre.

El encuentro padre-hijo

La mañana de autos, Julen se hallaba en el entonces asador Oihandar, en el número 25 de la avenida de Zumalakarregi, que por aquellas fechas era regentado por la familia de la madre. El menor solía ayudar a la tía con la que vivía en las tareas previas a la apertura del negocio, antes de dirigirse al instituto de educación secundaria Antigua Luberri, donde cursaba sus estudios. Aquel día, el chaval salió del citado establecimiento hostelero sobre las 7.40 horas y de camino al instituto fue abordado por su padre, quien conocía las rutinas de su hijo. Seguidamente, el padre convenció al menor para que le acompañara al antiguo domicilio familiar bajo el pretexto de recoger enseres y efectos personales.

En la vivienda

Una vez en la vivienda, el procesado, «movido por el resentimiento contra su esposa» y como «venganza» hacia ella por haber tomado la decisión de divorciarse, cogió de la cocina un cuchillo con una hoja de once centímetros de longitud y dos de ancho. A continuación, se dirigió a la habitación que había sido del matrimonio en la que Julen se encontraba, «con la finalidad de causarle la muerte». Una vez llegó al cuarto, de forma sorpresiva y súbita el acusado clavó el amra en el pelcho de su hijo una única vez.

Herida mortal

La víctima sufrió una herida inciso-punzante de 20 milímetros en la región torácica anterior. El fallecimiento del menor fue consecuencia de un «shock cardiogénico, secundario al taponamiento cardiaco derivado de las lesiones-perforación del ventrículo derecho». Julen permaneció con vida durante varios minutos y falleció como consecuencia de la herida y la falta de asistencia médica. Durante la agonía, el acusado permaneció en el interior de la casa junto a su hijo sin pedir auxilio.

El padre se autolesiona

Tras comprobar que Julen había dejado del respirar, Luis Serrano se hizo varios cortes en el cuerpo con el mismo cuchillo y con una navaja que habitualmente portaba, «sin una finalidad seria de acabar con su vida». Además, confeccionó con el cinturón de un albornoz un nudo corredizo y lo anudó a la ducha del cuarto de baño, pero «sin intención alguna de llevar a cabo su ahorcamiento».

Una semana en el monte

Finalmente, el acusado salió de la vivienda, se dirigió al garaje y se marchó del lugar montado sobre su motocicleta. El progenitor permaneció una semana huido en la zona del monte Igeldo, donde permaneció sin comer y durmiendo en el puente de mando de un pesquero que permanece en una zona de monte en Aginaga y en una chabola en la misma zona .

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