El ranurado de la pista de Hondarribia abre la puerta a que operen nuevos vuelos

El ranurado de la pista de Hondarribia abre la puerta a que operen nuevos vuelos

Vueling utilizará aeronaves más pequeñas de Air Nostrum durante los trabajos, que le permitirán continuar con su ruta a Barcelona

IRAITZ VÁZQUEZ SAN SEBASTIÁN.

Un año después de que se anunciara que la pista del aeropuerto de Hondarribia debía ser recortada 300 metros para ajustarse a los parámetros de seguridad que exige Europa, todas las dudas sobre su viabilidad futura han quedado disipadas. Como ya adelantó este periódico, las obras del ranurado del pavimento de la pista permitirán que Vueling siga operando su ruta diaria entre Barcelona y Gipuzkoa. Aena, Ortzibia y la propia compañía aérea comparecieron ayer para ratificar la noticia y mostrar su voluntad común de garantizar el futuro de la terminal guipuzcoana y buscar «nuevos mercados». Porque los trabajos que comenzarán en septiembre favorecen la apertura de más líneas.

Los agentes implicados en la promoción del aeropuerto se congratularon por que en doce meses la perspectiva de futuro del aeródromo ha dado un giro de 180 grados. Los nubarrones que se cernían sobre él ya han desaparecido. Para final de año, la terminal habrá conseguido la certificación por parte de la European Aviation Safety Agency (EASA) y además, gracias a la actuación prevista denominada Groove, la operatividad está garantizada. «Se ha demostrado que todos tenemos el mismo objetivo, que es una gestión efectiva y la salida del problema que teníamos», explicó la consejera vasca de Desarrollo Económico y presidenta de Ortzibia, Arantxa Tapia.

El ranurado del pavimento, que consiste en estriar o acanalar la pista para incrementar el coeficiente de fricción cuando los aviones toman tierra con la pista mojada, abre la puerta a nuevas actividades en el aeropuerto hondarribiarra. Los esfuerzos estos últimos meses se han centrado en conseguir que Vueling siguiera operando su ruta. Una vez logrado el objetivo, desde Ortzibia trabajarán para que el aeropuerto de Hondarribia pueda operar nuevas rutas ya sea con Air Nostrum y Vueling, que están instaladas en la terminal, o con otras compañías aéreas. «A partir de ahora la búsqueda de nuevos mercados puede que sea más sencilla», confía la diputada foral, Marisol Garmendia. Aún así, todavía no cuentan con propuestas firmes sobre la mesa.

La fotografía de ayer en el aeropuerto sirvió para dejar claro que los malos tiempos han quedado atrás. «Estamos muy contentos de haber encontrado una solución para seguir operando en Gipuzkoa porque esa ha sido nuestra voluntad desde el principio», comunicó Manuel Ambriz, director Network de Vueling. La adecuación de la pista permitirá la operatividad y ofrecerá garantías de «máxima seguridad» para que despegue y aterrice su Airbus A-319.

Según explicó el comandante instructor de Vueling, Daniel Navas, sin este tipo de actuación la capacidad del reactor (144 pasajeros) quedaría reducida a 62 durante el aterrizaje con pista mojada en días de «meteorología favorable» para volar, que suponen el 85 % del año en Hondarribia. Aún y todo, en el 15% de las operaciones, «con el peor escenario posible en cuanto al tiempo», la carga de la aeronave se verá penalizada. «En esos casos tomaríamos las medidas necesarias. Podríamos desviar vuelos a Loiu o buscaríamos otras alternativas pero todos los clientes tendrán garantizada su llegada al destino previsto», aseguraron los responsables de la compañía aérea. El año pasado, de los 426 vuelos que aterrizaron en Hondarribia, siete tuvieron que ser desviados a Bilbao.

El presupuesto de las obras asciende a 800.000 euros. La previsión es que comiencen en septiembre y finalicen en diciembre, confirmó Julián Cámara, directivo de Aena. Además, detalló que los trabajos se ejecutarán por la noche para que no afecte a la operatividad del aeropuerto. «En España nunca se ha hecho un estudio tan amplio», aseguró.

En dos fases

Antes de iniciar los trabajos para el ranurado de la pista, se tiene que terminar el recorte del aeropuerto como exige Europa, una fase que finalizará el 17 de agosto. Y una vez comience la mejora del pavimento, la ruta San Sebastián-Barcelona, que lleva a cabo Vueling mediante el reactor A-319 con capacidad de 144 pasajeros, se realizará con un aeronave de Air Nostrum, en virtud de un acuerdo entre ambas compañías. El vuelo se cubrirá con aviones turbohélices ATR-72 y se comercializará mediante los canales de Vueling a través de Iberia gracias a un código compartido. En diciembre, una vez concluidas las obras de asfaltado, volverán a aterrizar los reactores en la pista guipuzcoana.

Las instituciones aplaudieron al unísono que se haya garantizado la continuidad de Vueling y por lo tanto la viabilidad del aeropuerto de Hondarribia. Los responsables de Aena y la compañía aérea se reunieron por la mañana con el delegado del Gobierno en Euskadi, Javier de Andrés, que agradeció la confianza de la compañía por seguir operando su ruta a Barcelona. «La obra garantiza un frenado óptimo y permite continuar operando aeronaves del tipo Airbus A-319», incidió.

La diputada de Movilidad y Ordenación Territorial añadió, por su parte, que «ahora toca seguir trabajando por afianzar y consolidar los actuales servicios y vuelos que ofrece, y buscar nuevos destinos». Por segundo verano consecutivo, la terminal ha sumado vuelos a Londres y Mallorca -desde el martes- a los vuelos diarios a Madrid y Barcelona.

Por su parte, el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, mostró su satisfacción por el certificado que garantiza que el aeropuerto de Hondarribia cumplirá la normativa europea, «dado que ello supondrá que pueda mantener la conectividad y la operatividad plenamente».

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