Xanti vuelve a disfrutar de su baño en La Concha

Xanti, a punto de darse un chapuzón en La Concha gracias a la ayuda de los técnicos de Hegalak Zabalik. / SARA SANTOS

Gracias a la iniciativa de Baños Sin Barreras Denur personas con diversidad funcional o movilidad reducida pueden darse un chapuzón

PAULA DÍAZSAN SEBASTIÁN.

Le encantaba pasar los veranos en la playa, sentir los rayos del sol en la piel, el tacto de la arena entre los dedos... Pero sobre todo, disfrutaba bañándose en el agua de La Concha. Hace cuatro años, por complicaciones derivadas de una operación de próstata, se vio obligado a vivir los veranos, y la vida, de manera muy diferente: sobre una silla de ruedas. Y ya no volvió a flotar entre las olas. Iba a la playa acompañado de su mujer o de su hija, y pasaba las horas sentado sobre la arena, mirando al mar con nostalgia. Veía a la gente acercarse a la orilla para darse un chapuzón, y sus ojos brillaban. Siempre pensaba lo mismo: «Qué envidia».

Pero el verano pasado, la mirada de Santiago Aizpuru -Xanti para los amigos- cambió el brillo de la pena por el de la ilusión. Todo comenzó cuando su fisioterapeuta le propuso participar en una de las iniciativas impulsadas por la Fundación Hegalak Zabalik -compuesta por la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de San Sebastián y la Federación Guipuzcoana de Deporte Adaptado-. Desde el año 2015, esta asociación pone a disposición de personas con diversidad funcional o movilidad reducida, un servicio de acompañamiento de baños en la playa favorita de este donostiarra.

LOS DATOSFechas
En julio, de lunes a viernes. Igual se amplía a la primera semana de agosto.
Horarios
De 11.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas.
Servicio gratuito
Se necesita reserva previa en el 943463680 o en la recepción de Hegalak.
Comodidades
El programa incluye servicio gratuito de taquillas y vestuario (con apoyo) en el gimnasio Hegalak.

«Al principio, estaba muy nervioso», cuenta su esposa María Ángeles -'Moli'-, algo muy normal entre los principiantes, según Isabel Landa, la responsable técnica. «Muchos vienen muy inseguros y con mucho miedo», confiesa, por lo que la comunicación y la confianza entre usuarios y técnicos es «esencial». Además, asegura que «la persona es lo más importante. Queremos que sea una experiencia agradable y divertida para los usuarios, por lo que siempre les preguntamos qué quieren hacer una vez en el agua». Nunca utilizan términos como 'asistir', porque «es su momento y nosotros solo estamos ahí como apoyo, le damos la mayor autonomía posible», matiza Maitane Toledo, una de las técnicas cualificadas de Hegalak Zabalik.

El equipo lo integran dos personas -Maitane y Nahikari-, y cuentan además con una red de voluntarios formada por trabajadores de empresas colaboradoras con la fundación y por gente «de la calle que quiere conocer otra realidad». Y a juzgar por la frecuencia con la que Xanti volvió a por un chapuzón desde que se animó a hacerlo por primera vez, hacen muy bien su trabajo. «Me tratan fenomenal», asegura con una gran sonrisa.

Este año, cuenta Moli, ha pasado una temporada «un poco bajo», así que ha tardado algo más en disfrutar de su ansiado primer baño del verano. La cita era a las once de la mañana, su hija Leire le ayudó a cambiarse de ropa, y después Maitane, Nahikari y dos voluntarios más le transportaron desde el polideportivo Hegalak -de donde acceden a la playa a través del voladizo- hasta la orilla en una silla anfibia. Se dio un remojón, y cuando salió del agua su cara no tenía precio. Ya no solo sonreía con la boca, sonreía con sus ojos. La felicidad que sentía tras pasar media hora refrescándose en el mar era imposible de disimular.

Mal tiempo

Esa mañana el cielo estaba cubierto de nubes grises, como muchos días de este julio. Pero afortunadamente, hacía buena temperatura y no llovió, por lo que no fue un impedimento para que este donostiarra pudiera bañarse en agua salada. Menos mal. Podría haber tenido peor suerte y encontrarse con un día lluvioso o con el mar más bravo. Y para esos casos, Landa recuerda que el gimnasio Hegalak cuenta con una piscina cubierta en la que los usuarios pueden bañarse cuando la bahía no es la mejor opción. «En cualquier caso, el baño está asegurado», recalca.

Por último, desde la fundación subrayan que el programa nació con el único propósito de «mejorar la calidad de vida de los usuarios», por lo que el servicio es «gratuito y abierto para todos» -paisanos o extranjeros, niños o adultos-, basta con reservar. Con Xanti, desde luego, lograron cumplir su cometido: «¡Quiero venir todos los días!», exclamó con decisión al salir del agua.

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