«Te quieres explicar y a veces ni escuchan»

Mesas de trabajo en el taller celebrado ayer en Tabakalera entre comerciantes y personas mayores./MICHELENA
Mesas de trabajo en el taller celebrado ayer en Tabakalera entre comerciantes y personas mayores. / MICHELENA

Comerciantes y mayores de Donostia participan en un taller para hacer el día a día más amable

Iker Marín
IKER MARÍN

Comerciantes y personas mayores de Donostia han participado esta semana en Tabakalera en un taller para mejorar la formación de los establecimientos de proximidad. Organizados por Euskadi Lagunkoia y Donostia Lagunkoia la cita ha servido para que los comerciantes conozcan en profundidad las realidades y necesidades que encuentran las personas mayores en los comercios. Se ha trabajado, explican los organizadores, en «definir cómo debería ser un comercio amigable».

A esta pregunta responden Alberto Sancho e Iñaki Sagastume. Ambos están jubilados y consideran, como punto de partida, que «todos no tenemos las mismas necesidades y problemas cuando entramos a un comercio, aunque parezca lo contrario». A su juicio hay todavía mucho trabajo a realizar en el campo de la accesibilidad y la movilidad, y subrayan que «la velocidad a la que se vive hoy en día está en nuestra contra».

Incide en esta idea Sancho: «Te quieres explicar y a veces que ni te escuchan. Y esto sucede en los comercios pero también en los hospitales, por ejemplo. Nunca te dejan contar lo que realmente deseas y es importante que la sociedad se mentalice de que los mayores necesitamos más tiempo para muchos actos cotidianos».

Siendo conscientes de que las soluciones amplias, con carácter global, son difíciles de conseguir a corto plazo, enumeran algunos de los aspectos en los que los comercios podrían ser más inclusivos. «Por ejemplo, instalando carteles más grandes con los precios, construyendo pasillos más amplios e instalando mejor iluminación y señalización», dicen. No obstante, Sagastume reconoce que el colectivo de mayores ha de ser consciente dónde exigir este tipo de mejoras, ya que «no es lo mismo el comercio de cercanía, de barrio, que un gran establecimiento situado en un centro comercial. Las posibilidades no son comparables».

Ejes estratégicos de Donostia Lagunkoia

Primero
Espacio público y movilidad.
El espacio público es un bien común clave para la interacción social. La sensación de seguridad es un factor de peso a la hora de salir del hogar, sobre todo para los mayores. Sin una movilidad segura no hay conexión entre personas y la participación social y económica dependen de ello. En Donostia es necesario planificar los espacios públicos como conjunto, prestando atención a las relaciones.
Segundo
Viviendas para toda la vida.
La casa es determinante para el bienestar, la seguridad y la autonomía. Y en la vejez debe integrar el significado más personal que tiene como espacio de pertenencia. Los donostiarras desean vivir de forma independiente y permanecer en su hogar, también si necesitan ayuda. En ocasiones, las barreras que presentan las casas hacen que se vean en la obligación de abandonar su hogar. A corto plazo las casas deberían ser diseñadas para cubrir las necesidades en accesibilidad y seguridad.
Tercero
Una comunidad que cuida.
La pertenencia a una comunidad y la existencia de espacios en los que generar relaciones están vinculados con el bienestar, también en la vejez. Donostia favorece al encuentro y las relaciones pero la integración del mayor con otros grupos de edad podría ser mayor. El objetivo es identificar cómo se pueden reconstruir relaciones de apoyo.
Cuarto
Nuevo ciclo vital.
Es un hecho que no nos gusta envejecer. Eso nos lleva a posponer decisiones y a no planificar medidas a tiempo. Tomar conciencia de lo que supone la jubilación es clave. Este eje presta atención a los desafíos que plantea el envejecimiento en las organizaciones y el relevo generacional.

Por parte de los comerciantes, Lola Alonso, de La Dalia, reconoce que cuida los detalles, «tengo mis sillitas y un aseo», pero también dice que hay detalles que se le han podido escapar, por ejemplo, instalar «carteles más grandes». Itxaso Fernández, de Eder Centro de Labores, ha tomado nota sobre «instalar un aseo» y reconoce la importancia de mejorar en la accesibilidad.

Plan de ciudad

Donostia Lagunkoia es un plan de ciudad promovido por el Ayuntamiento de San Sebastián que pone el foco en los retos y oportunidades que plantea el envejecimiento de la población, en todos los ámbitos de la vida urbana. «Asumir que vivimos en una sociedad envejecida nos plantea desafíos a nivel personal y de ciudad», explican los responsables de gestionar un proyecto transversal y participativo que afecta a todas las áreas y departamentos municipales.

Alberto Sancho e Iñaki Sagastume charlan en la reunión
Alberto Sancho e Iñaki Sagastume charlan en la reunión / Michelena

Donostia comenzó a trabajar bajo estos parámetros en 2009 y desde entonces se han seguido diferentes líneas de actuacióh, realizando diagnósticos específicos para una ciudad en la que el colectivo de personas mayores es numeroso, «el 22% de la población tiene hoy más de 65 años y las cifras van subiendo».

Este plan, en el que también participan otras entidades públicas y privadas, cuenta con cuatro ejes de actuación en relación al reto demográfico que se le plantea a San Sebastián para las próximas décadas. «Trabajamos en crear un espacio público integrador y con una movilidad segura y accesible, y es fundamental también para las personas mayores de Donostia mantener su vivienda para toda la vida. Además, debemos gestionar un nuevo ciclo vital y por último, es básico tener una comunidad que cuide», enumera Eva Salaberria, responsable de Transversalidad del área de Participación Ciudadana y directora del proyecto.

Este último eje ha sido el protagonista durante las jornadas llevadas a cabo en Tabakalera. Las componentes de Donostia Lagunkoia consideran que la ciudad favorece el encuentro y las relaciones entre las personas. Eso sí, sienten que la integración del mayor dentro de la comunidad y con otros grupos de edad podría ser mayor y que el potencial de dichas redes sociales podría estar dirigido de forma más efectiva a mejorar la calidad de vida de las personas mayores cuando aparecen realidades como el aislamiento, la enfermedad o la fragilidad. Y este cuidado común puede llegar desde los servicios públicos, las amistades, las familias, el vecindario, las asociaciones y el comercio de proximidad.

En opinión de Lide Amilibia, viceconsejera de Políticas Sociales del Gobierno Vasco, «los entornos físicos y sociales son determinantes para que las personas puedan mantenerse saludables e independientes durante su vejez. Y en esta labor los comercios amigables pueden ayudar».

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