«Queremos compartir espacios como el patio y el comedor en el cole»

En primer plano, Joel repasa su pictograma con Miren Gaztelumendi, la educadora. Detrás, la andereño Maialen Tolosa juega con Unai./REPORTAJE FOTOGRÁFICO ARIZMENDI
En primer plano, Joel repasa su pictograma con Miren Gaztelumendi, la educadora. Detrás, la andereño Maialen Tolosa juega con Unai. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO ARIZMENDI

Gautena apuesta por la inclusión educativa para que «los alumnos aprendan a convivir con la diversidad»

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Adrián, Steven, Joel, Iker y Unai llegan sonrientes a la ikastola Bizarain de Errenteria. Como cualquier otro chaval o incluso más contentos aún. Suben las escaleras hasta su gela y lo primero que se encuentran antes de entrar en ella es un perchero con su foto y su nombre. Además de eso, justo encima, tres pictogramas representan las imágenes de un abrigo, una mochila y un libro. «Les señalamos los pictogramas y ellos ya saben que tienen que quitarse el beroki, sacar su agenda y dejar colgada la mochila», señala su educadora, Miren Gaztelumendi.

«En las agendas, sus aitas nos dicen cómo han pasado la noche, y nosotras hacemos lo propio con el día». Una vez desprendidos de los abrigos, entran en clase. Uno a uno van «pasando lista». Pronuncian su nombre y el de sus compañeros.

«Si alguno no ha venido ese día, el resto juntan sus manos e imitan la forma de un tejado, indicando que uno de ellos se ha quedado en casa por alguna razón. No se les escapa una, quizá tienen dificultad para expresarse, pero aquí les fomentamos sus habilidades sociales y su progreso es espectacular», afirma Ane Bermejo, responsable educativa de Gautena, que coordina las 19 aulas que la Asociación Guipuzcoana de Autismo tiene en el territorio. A esta asociación irá dirigido este año el beneficio del Concierto de Navidad de que se celebra el próximo jueves en el Kursaal donostiarra.

«Quizá tienen dificultad para expresarse pero aquí les fomentamos sus habilidades sociales» Ane Bermejo. Resp. Educativa de Gautena

«A esa primera actividad de la mañana le llamamos Comunicación. En un aula 'normal' empiezan dando lengua, por ejemplo, pero para nosotros esta tarea es fundamental. Además, cada vez lo hacen mejor», apunta su andereño, Maialen Tolosa. A continuación es tiempo para el trabajo individual y un poco de informática. «Cada uno elige un vídeo de tres minutos y todos juntos lo visionan. Lograr que los cinco estén sentados es difícil», reconoce su profesora en prácticas, Maitane Barral.

«Pero también en eso han evolucionado un montón», apostilla la veterana Miren Gaztelumendi, por cuyas manos han pasado unos cuantos grupos de alumnos con un trastorno del espectro autista (TEA). «Están en este aula unos cinco años pero llega un momento en que tienen que continuar su itinerario en otros centros. Es duro separarse de ellos porque nos cogemos mucho cariño mutuamente», asegura Gaztelumendi. «Llega un momento en que nos conocemos tanto y nuestra complicidad es tan grande que nos preguntamos con pena: '¿Ahora se tienen que ir?', pero es un tránsito sano».

Tras la informática es hora del hamaiketako. Los cinco se juntan en una mesa y comen las frutas que sus aitas les han preparado de antemano. Es un aula normal y corriente, similar a la de cualquier centro de Educación Primaria. Desde la ventana se puede ver la imponente silueta del Jaizkibel en primer plano. Junto a un radiador, cuelgan algunas prendas de los niños para que se sequen, ya que se han mojado con la lluvia.

La hora del recreo

Una vez acabado el almuerzo toca bajar la comida haciendo un poco de ejercicio. Es la hora del recreo. Antes de bajar al patio, Unai se dirige a un armario con seguridad, abre sus puertas, y coge unas katiuskas. «Bueno... Eso que no falte, porque le encanta saltar en los charcos», asegura Ane Bermejo. «Como a cualquier otro niño, por otro lado».

Desde luego, a Adrián, Steven, Joel, Iker y Unai no hace falta repetirles que pueden bajar al recreo. Enseguida enfilan hacia el patio, donde se tiran por la txirristra, saltan en los charcos o incluso juegan al ping pong. En realidad, en el caso del tenis de mesa, una niña de Primaria de la ikastola es la que se acerca a Steven, le coge de la mano y le enseña a jugar. Un buen ejemplo de la integración que busca Gautena.

«Estas aulas son un recurso educativo para alumnos TEA que no pueden seguir el currículo ordinario ni siquiera con adaptaciones o apoyos. Pero incluso para estos casos, mantenemos la inclusión como ambición irrenunciable, y este formato de aula dentro de un centro ordinario nos sigue permitiendo compartir espacios (patio, comedor, aulas específicas...) donde poner en práctica dicha inclusión», señalan.

«Les señalamos los pictogramas y ellos saben que se tienen que quitar el beroki y dejar la mochila» Miren Gaztelumendi. Educadora de la gela de Bizarain

De hecho, los alumnos de 6º de Primaria, «tras una fase en la que les explicamos las particularidades de nuestros cinco alumnos, vienen a conocerles y a hacer actividades juntos». Pero, desgraciadamente, no todo es maravilloso. «Con algunos alumnos de Primaria más pequeños, ya hemos oído alguna vez comentarios como 'no les toques que te contagias'. Pero son dichos sin maldad, son cosas de niños», sostienen las profesoras de esta aula de integración. «Por eso, también es parte de nuestro trabajo explicar al resto de alumnos que existen otros con esta particularidad».

«De hecho, este enfoque tiene grandes ventajas para nuestros alumnos (autoestima, sociabilidad, etc) pero no podemos obviar las ventajas en los alumnos del centro ordinario, quienes aprenden de primera mano a convivir con la diversidad.

Además de las actividades que realizan a diario en el aula, como Plástica, Música, Gimnasia, Masaje o Movilidad Comunitaria, entre otras, también hacen salidas en furgoneta. «Suena bien y parece que es fácil pero en esas salidas estamos trabajando también un montón de objetivos», valora Gaztelumendi. «Por ejemplo, vamos mucho al centro comercial Urbil y les insistimos en la idea de que hay que caminar bien. Además, para ellos es difícil comprender que si hay un balón ahí 'por qué no voy a poder jugar con él'. Todos esos detalles los trabajamos con ellos en esas salidas», concluye.

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