Punto final a la historia de la sima

Familiares junto a las cajas con los restos de Juana Josefa Sagardia Goñi y sus hijos.
Familiares junto a las cajas con los restos de Juana Josefa Sagardia Goñi y sus hijos. / Belauntzaran

Los restos de Juana Josefa Goñi y sus hijos fueron enterrados en Gaztelu

ELISA BELAUNTZARAN

Juana Josefa Goñi Sagardia y sus hijos Joaquín, Antonio, Pedro Julián, Martina, José y Asunción han recibido un sentido homenaje en Gaztelu. Esta pequeña localidad navarra del valle de Malerreka se ha volcado en el entierro que merecían los siete miembros de la familia Sagardia-Goñi 81 años después. Durante todo este tiempo, Juan Josefa y sus hijos han permanecido bajo tierra en la sima de Legarrea, hasta que hace un año un equipo de Aranzadi capitaneado por Paco Etxeberria que contó con la ayuda del grupo de espeleología Satorrak, recuperara los restos de parte de la familia Sagardia-Goñi.

Una intensa emoción se ha apoderado de los alrededores de la sima de Legarrea, conocida por esta dura historia que ocurrió en 1936 cuando Juana Josefa, embarazada, y sus seis hijos de edades comprendidas entre 16 años y 18 meses fueron arrojados por la abertura natural de unos 50 metros de profundidad. Sobre la misma se puede ver un hermoso haya, que como han destacado en el homenaje que ha organizado el consistorio de Donamaria-Gaztelu, del que brotan ocho ramas que crecen formando un círculo.

Junto a este peculiar árbol que levantó la Naturaleza sobre la sima, se puede ver la obra del escultor de Donamaria, Mikel Iriarte. Una gran piedra en la que Juan Josefa embarazada aparece rodeada de sus seis hijos. Juana Josefa descansa en paz rodeada de todos sus pequeños porque precisamente, después de 81 años, su hijo José Martín se ha reunido con ellos. Los restos del hijo mayor de Juana Josefa y Pedro Sagardia, que se encontraban trabajando fuera de Gaztelu en el momento de la desaparición de la familia, han sido depositados en el cementerio de la localidad donde nacieron y crecieron hasta aquel fatídico 30 de agosto de 1936.

El entierro-homenaje que han recibido Juana Josefa y sus hijosha alegrado y mucho a sus sobrinos y el resto de la nutrida familia Goñi-Sagardia-Zozaya. Maite Arizkorreta, hija de una de las sobrinas de Juana Josefa, se ha mostrado «emocionada, nerviosa pero contenta porque creemos que han recibido el homenaje que se merecían y ha permitido poner el punto y final de esta historia que nosotros hemos escuchado tantas veces en casa como verdad y se había convertido casi en leyenda».

Maite Urroz, alcaldesa de Donamaria-Gaztelu, también ha remarcado la necesidad de organizar este homenaje «porque somos conscientes del dolor que han tenido que soportar sus familiares por este acontecimiento». Por ello, en nombre de todos los vecinos de Gaztelu, Urroz ha pedido perdón y ha querido que el acto fuera el último capítulo de una historia que no debía haberse producido. Gran número de vecinos de Gaztelu han querido sumarse al cierre del mismo y Eider Sagardia en nombre de ellos ha ofrecido unas sentidas palabras antes del entierro de los menores y su madre.

Sandra Zozaya e Iñigo Arizkorreta han agradecido el trabajo realizado para la recuperación de los restos de sus familiares que se retomó cuando José Mari Esparza publicó su libro, ‘La sima ¿Qué fue de la familia Sagardia?’ y les ha permitido finalizar el último episodio de esta dura historia.

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