«No pude verle, bastante tenía con sujetarme el ojo después del castañazo»

Xabier Arzelus,con un ojo vendado tras la agresión, posa en Intxaurrondo junto a un autobús como el que conduce a diario./SARA SANTOS
Xabier Arzelus,con un ojo vendado tras la agresión, posa en Intxaurrondo junto a un autobús como el que conduce a diario. / SARA SANTOS

Un joven pierde el bus en el Boulevard, coge otro hasta el Antiguo, espera a que vuelva de Añorga el que había perdido y agrede al chófer en la cara

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

A quién no se le ha escapado alguna vez el autobús en sus mismas narices. Sienta mal, verdaderamente, esprintar unos metros por un Boulevard donostiarra atestado de gente en una soleada mañana casi veraniega y ver cómo el Benta Berri-Añorga se te va por los pelos. En esos casos, lo mejor suele ser reírse de uno mismo para no quedar demasiado en evidencia ante los testigos que hayan visto la improductiva carrera. Habrá quienes no tengan tanto sentido del humor y suelten un improperio. Se puede entender. Sin embargo, a pocos se les ocurriría coger el siguiente bus, bajarse en la zona de las universidades, y esperar fríamente a que el chófer retorne de Añorga, subirse en el mismo vehículo que hacía ya un buen rato había perdido, y propinar un fuerte puñetazo al conductor en la cara. Es lo que ocurrió ayer en Donostia. Para más inri, según algunos testigos, el agresor, en un intento por ocultarse, tapó su cabeza con la capucha de una chaqueta gris y unas gafas de sol antes de darse a la fuga a la carrera cruzando la carretera hacia el campus universitario.

«No me dio tiempo a ver nada. Estaba tan tranquilo y, de repente, sentí un castañazo en la cara que me dejó completamente aturdido». Son palabras de Xabier Arzelus, el conductor de Dbus ayer agredido, -y el cuarto en lo que va de año-, que a media tarde de ayer aún no había terminado de «asimilar» la agresión.

«Por la descripción de los testigos, la hipótesis que barajo es que el agresor es un joven de unos 25 años que perdió el bus en el Boulevard. Pero yo no pude verle. Bastante tenía con sujetarme el ojo para que no se me cayera», confiesa Arzelus.

El supuesto agresor había aporreado previamente el bus tras perderlo y había insultado al conductor

El incidente ocurrió ayer al mediodía. «Iba con un poco de retraso por el caos de obras de la calle San Martín», relata el chofer de 59 años «que nunca había tenido ningún problema con nadie».

«Esperé hasta que el último usuario que había en el Bule se subiera, y arranqué». El autobús ya había salido de la parada y esperaba la luz verde de un semáforo, cuando «un chaval me empezó a dar fuertes golpes en la puerta al grito de 'abre, hijo de puta'».

Ante tal actitud, el conductor ni se planteó dejarle subir. «Si me lo llega a pedir de otra manera, quizá le hubiera abierto. Pero así no». Arzelus, residente del barrio donostiarra de Intxaurrondo, calcula que el joven tendría «unos 25 o 26 años» e iba vestido «con pantalón corto y una camiseta blanca». Al parecer, «por lo que me comentó un compañero», el supuesto agresor se subió en el siguiente bus «y se bajó en la zona de las universidades», sostiene Arzelus.

Dbus ha convocado una concentración de protesta hoy de 14 a 15 horas en el Boulevard donostiarra

De ser cierta la hipótesis del conductor, el joven cruzó la Avenida de Tolosa, y esperó alevosamente a que llegase el bus que había perdido «y aporreado» en el Boulevard, tres cuartos de hora antes. Tal y como informa Gorka Larrumbide, una vez llegó el autocar, el joven, «camuflado», irrumpió «violentamente» en el interior del autobús y propinó un puñetazo en el ojo derecho del conductor antes de emprender la huida a la carrera».

Las personas que se encontraban en el bus rápidamente se preocuparon por el chófer, que fue trasladado en ambulancia hasta el centro sanitario de Pakea, donde recibió varios puntos en el pómulo y le colocaron un parche para proteger el ojo. Las condenas a la agresión no tardaron en llegar desde el consistorio donostiarra y desde la propia Dbus. Arzelus, que ha denunciado lo ocurrido, confesó estar «sobrepasado» por todas las muestras de ánimo recibidas. «Me ha llamado hasta el alcalde, y un sinfín de compañeros». Xabier Arzelus concluyó que esos ánimos le insuflarán fuerza a la hora de reincorporarse a su puesto de trabajo, «espero que lo antes posible».

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