El principal acusado en el alijo de Zumaia dice que «no me dedico al narcotráfico»

Un momento del juicio que se celebra en San Sebastián./Usoz
Un momento del juicio que se celebra en San Sebastián. / Usoz

El considerado por el fiscal responsable del traslado de los 594 kilos de cocaína en un velero afirma que no ha financiado la operación

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Los principales acusados en la operación de narcotráfico que permitió al Servicio de Vigilancia Aduanera interceptar un alijo de 594 kilos de cocaína en 2011 Zumaia han negado este lunes cualquier vinculación con los hechos. El presunto jefe de la organización ha asegurado ante el tribunal de la Audiencia de Gipuzkoa que jamás ha comerciado con droga. En términos similares se ha expresado su supuesto lugarteniente, natural de Colombia, quien, sin embargo, se confesó adicto a esta sustancia.

José María R. D., de 41 años, natural de Bilbao es, a juicio del fiscal antidroga de Gipuzkoa, David Mayor, el cabecilla de esta organización. Le acusa de financiar la operación y también de diseñar los preparativos para el traslado de la cocaína desde Suramérica. Le imputa los delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales e integración en grupo criminal, por los que pide penas que suman 18 años de prisión.

Su interrogatorio ha durado dos horas y once minutos, en el transcurso de las cuales se ha desvinculado de la trama que diseñó la operación de narcotráfico. El principal acusado ha tratado de desacreditar la investigación llevada a cabo por los funcionarios de la Agencia Tributaria y desvirtuar las declaraciones de uno de los tripulantes del velero, el británico Daniel James O’ Shaugnessy, único de los acusados que les incrimina, pero que no ha comparecido al juicio.

Daniel James implicó en la operación a José María R. D., a quien también conocía como ‘Jimi’ y ‘Txema’, y a su supuesto lugarteniente, el colombiano Alexander P. El tripulante, en las dos declaraciones que prestó ante el juez y cuyo contenido fue leído el viernes pasado, atribuyó la dirección de la red al citado José María,de quien dijo financió la operación y con el que, según sus palabras, se entrevistó en Bilbao y también en Zumaia, una vez finalizada la singladura por el Atlántico.

Viajes familiares a Colombia

El supuesto jefe, sin embargo, lo ha negado todo este lunes. Lo ha hecho con rotundidad, especialmente ante las preguntas que le ha formulado su abogado, el exmagistrado Javier Gómez de Liaño.

- «¿Puede decir al tribunal que jamás formó un grupo con afanes delictivos para el tráfico de drogas con las personas a las que se refiere la Fiscalía?», ha preguntado su abogado.

- «No he formado ningún grupo con esas personas ni me dedico al tráfico de drogas», ha respondido.

- «Niega saber algo en relación con la compra de un barco por parte del señor O’ Shaugnessy y otras personas?

- «Nunca he comprado un barco ni sé nada de ello».

- «¿Niega que entregase a 0’Shaugnessy la cantidad de 15.000 euros para dicha compra?

- Es imposible que lo hiciera porque no le conozco».

-¿Sabe algo en relación con posibles o hipotéticas transferencias que hicieran otras personas al tal Daniel James O’ Shaugnessy

-No tengo ni idea de tales transferencias, dijo el acusado

Pero antes de somterse a las cuestiones de su letrado, el supuesto jefe del grupo se las ha tenido que ver con el fiscal David Mayor, quien se ha interesado por otros aspectos, como sus frecuentes viajes a Colombia, sus ingresos económicos, inversiones inmobiliarias...

El acusado ha señalado que los desplazamientos a Sudamérica los hacía habitualmente en épocas de vacaciones, en compañía de su entonces esposa, natural de Cali, y hoy también acusada. Asimismo ha justificado que, en otras ocasiones, se veían obligados a desplazarse para visitar a su suegra cuando estaba enferma.

El procesado ha rechazado, asimismo, que sus ingresos económicos fueran de procedencia ilícita. En este sentido ha precisado que por aquellas fechas trabajaba en la peluquería de su madre, una actividad por la que percibía un salario. También ha justificado varias inversiones inmobiliarias, una en Castro Urdiales, y en dos viviendas en Marbella, estas últimas promovidas por una empresa implicada en el caso Malaya. Al final las casas no se construyeron y el acusado recuperó la totalidad de lo invertido ademas de los intereses. El fiscal ha querido asimismo conocer el motivo por el que el acusado poseía un elevado número de terminales telefónicos, más de una decena. El acusado ha explicado que muchos de ellos eran viejos y estaban en desuso.

El presunto cerebro ha manifestado que, exceptuando los lazos familiares con su madre, el excompañero de esta y la exesposa, no tenía trato como los restantes acusados, a excepción de con el considerado lugarteniente. De este ha dicho que solo le conocía de sus salidas de fiesta.

El fiscal pide para la supuesta mano derecha del cabecilla 14 años de prisión. Este ha negado su participación en los hechos, aunque ha tenido sus dificultades para explicar los motivos por los que una cuenta suya se utilizó para pagar parte de los 71.000 euros que había que satisfacer por la adquisición del velero.

También ha querido conocer el fiscal si contaba con numerosos teléfonos móviles para encubrir la actividad de tráfico de drogas. El acusado ha respondido que los «botaba» cuando se agotaba el prepago.

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