Se acaban las retenciones en la AP-8 en Irun, que ha vivido una jornada complicada con colas de 20 kilómetros

Colas kilométricas en la AP-8 tras la jornada festiva de ayer en Francia. /KAREL LÓPEZ
Colas kilométricas en la AP-8 tras la jornada festiva de ayer en Francia. / KAREL LÓPEZ

La Diputación acusa a las «autoridades francesas» de no colaborar en la adopción de medidas para evitar las largas retenciones

XABIER GARATE

Las previsiones de Bidegi se han cumplido y las retenciones en el peaje de Biriatou han sido importantes desde primera hora de este martes. Afortunadamente, hacia las ocho y media de la tarde la normalidad ha vuelto a la carretera. Con todo, la AP-8 en Irun en sentido Baiona ha registrado hacia las doce del mediodía colas que superaban los 20 kilómetros. Pasadas las tres de la tarde, Bidegi ha actualizado la información y ha indicado que las retenciones rondaban los 17 kilómetros. Apenas dos horas después han descendido hasta los 11 kilómetros, a las siete y media estaban en torno a los 9 kilómetros y pasadas las ocho apenas llegaban a los dos kilómetros para desaparecer poco después.

Los problemas de circulación se han debido especialmente a la festividad de Pentecostés, que se celebró ayer en Francia, y a que la frontera permaneció cerrada a la circulación de camiones. De ahí que la afluencia de vehículos pesados provenientes de diferentes puntos del Estado y de Portugal haya colapsado la vía desde primera hora. A ello hay que añadirle que este paso fronterizo está sujeto a las medidas de control que ejerce la gendarmería francesa.

El portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Imanol Lasa, ha acusado a las «autoridades francesas» de no colaborar en la adopción de medidas para evitar las largas retenciones.

Lasa afirma que los fuertes controles policiales en Francia, unidos a otros factores como la ejecución de obras viarias o la acumulación de jornadas festivas, desencadena un «problema importante» que lo sufre la parte guipuzcoana.

El portavoz foral «comprende» que los controles seguridad son necesarios cuando un país se ve amenazado por atentados terroristas pero ha insistido en que deben adoptarse medidas «extraordinarias» como podría ser, por ejemplo, la apertura de más cabinas para evitar unas largas colas que tienen también un «impacto económico» negativo para las empresas de Gipuzkoa.

Los atascos en la frontera se han convertido en una imagen más que cotidiana, especialmente tras los días festivos que siempre repercuten en la zona del peaje de Biriatou y por extensión a todo el cinturón viario del Bidasoa. En los dos últimos meses las retenciones han sido una constante. El pasado día 8 se produjeron colas de unos 7 kilómetros, pero las más importantes fueron las que se dieron el mes pasado, tanto al comienzo como al final de las vacaciones de Semana Santa. Los camiones colapsaron la zona el 3 de abril. El atasco alcanzó los 19 kilómetros en la autopista.

Colas kilométricas en la AP-8. / KAREL LÓPEZ

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