La primera ley vasca de FP saldrá adelante con el apoyo del PNV, PSE y PP

La Comisión de Educación del Parlamento Vasco dio ayer el visto bueno a la ponencia que la desarrolla y el dictamen se aprobará en el pleno del día 28

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

La primera ley vasca que regula la Formación Profesional se aprobará, si se mantiene el calendario que maneja la Consejería de Educación, a finales de este mes. Este miércoles, la comisión parlamentaria de Educación dio el visto bueno, artículo por artículo, a la ponencia en la que los partidos han estado trabajando en los últimos meses. PNV, PSE y PP presentaron un frente común ante EH Bildu y Podemos.

Los partidos que ostentan el Gobierno, PNV y PSE, lograron el apoyo del PP después de aceptar cinco de sus enmiendas y transaccionar otras tantas. Así se aseguraron los dos votos populares. En el caso de Podemos, algunas de sus 71 enmiendas fueron aceptadas durante las negociaciones, pero «las fundamentales van a quedar fuera del acuerdo», explicó su portavoz Lander Martínez, quien comentó que su formación no había visto trasladada a la futura ley su apuesta «por la red pública».

Será una herramienta para que la enseñanza se pueda adaptar con rapidez a las necesidades de la sociedad

Rebeka Ubera, en nombre de EH Bildu, aseguró que «hemos hecho un esfuerzo por consensuar, pero durante el desarrollo de la ponencia no ha habido debate». Además, criticó que «en definitiva, esta ley es la del anterior gobierno, a la que se ha sumado el PSE, que entonces se posicionó en contra».

Según Ubera, la futura ley presenta grandes carencias como el hecho de que no sirva como una herramienta para la euskaldunización y que «no esté al servicio de la sociedad sino del mercado».

El documento aprobado llegará a la Mesa del Parlamento el próximo martes para que el pleno pueda tratarlo y aprobarlo, ya que tiene garantizados los votos necesarios, el día 28 de este mismo mes y, en cuanto se publique en el Boletín Oficial del País Vasco, entre en vigor. Esto permitirá a la viceconsejería de Formación Profesional desarrollar los distintos decretos a partir del inicio del próximo curso para que se culminen a finales del 2019-2020.

En distintas ocasiones, el viceconsejero de Formación Profesional, Jorge Arévalo, ha destacado la importancia que tiene contar con esta ley propia porque «se trata de una herramienta que nos da una cobertura para poder adaptarnos a la evolución y a las necesidades de la sociedad». En la actualidad, más de 41.000 alumnos están matriculados en un curso de Formación Profesional tanto en centros públicos como privados del País Vasco.

Mirando a Europa

En la exposición de motivos de la proposición de ley para la Formación Profesional se habla de la necesidad de desarrollar un nuevo paraguas ante «un nuevo modelo económico que la Unión Europea concretó en 2010 en la estrategia 'Europa 2020, para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador'», que pretende «aumentar la tasa de empleo de la población, reducir las tasas de abandono escolar prematuro por debajo del 10% y aumentar hasta el 40% como mínimo el porcentaje de la población de 30 a 40 años que finaliza la educación superior».

En un contexto marcado por una crisis que ha trastocado las previsiones económicas y sociales, con cambios estructurales que «afectan a la competitividad futura de nuestras empresas», se necesitan nuevas estrategias y mecanismos para «mejorar la empleabilidad de las personas», incrementando las horas dedicadas a los procesos de adquisición de competencias «como única forma de lograr el mayor grado de especialización que demandan ámbitos cada vez más complejos».

Por ello, se entiende que «la vinculación entre las políticas de educación y formación profesional y las políticas de empleo, así como las políticas de desarrollo económico, es cada vez más importante».

A la hora de elaborar la nueva ley se ha entendido que «para dar respuesta a estos retos, la Formación Profesional que Euskadi necesita, requiere una flexibilidad y una debida conexión con las características peculiares de su economía, con el objeto de que sea un instrumento adecuado a la estructura y requerimientos específicos de su mercado de trabajo y a las transformaciones a que van a estar sometidos en el futuro».

La ley regulará el desarrollo de la FP dual,la internacionalización y la investigación

Entre las argumentaciones sobre la necesidad de una normativa propia se destaca que «permite profundizar aún más en una de las fortalezas de nuestra Formación Profesional: la cercanía y colaboración entre la administración vasca, los centros de FP, las empresas, las organizaciones empresariales y, en su caso, las organizaciones sindicales».

La ley, que se estructura en diez capítulos, se presenta como novedosa porque, entre otros aspectos, regula los centros especializados, desarrolla la FP dual al superar la división tradicional entre el ámbito educativo y el laboral, regula un marco vasco de cualificaciones y especializaciones, tiene una vertiente internacional y apuesta por impulsar la investigación. Además, establece la obligación de evaluar de forma periódica el propio sistema.

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