La primavera se viste de otoño

La temperatura media se encuentra un grado y medio por debajo de lo normal en estas fechas

Estribaciones de Urbia, tras la nevada caída el pasado puente del 1 de mayo. /URBIAKO FONDA
Estribaciones de Urbia, tras la nevada caída el pasado puente del 1 de mayo. / URBIAKO FONDA
Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

La primavera no termina de arrancar; el invierno todavía se resiste. El año avanza, las hojas del almanaque van cayendo de forma inexorable, pero los amaneceres son un calco de un día para otro: nubes y más nubes, fresco y lluvia cuando toca. Así, una jornada tras otra. Nadie diría que tan solo nos separa un mes para la llegada del verano. La estación estival entrará el próximo 21 de junio y todavía no hemos retirado los abrigos. Algunas noches ha sido necesario incluso encender la calefacción, al menos para darle un golpe del calor a la casa. Las cálidas temperaturas que se registraron a mediados del mes de abril fueron solo un espejismo. Al viento sur de aquellos días le han sustituido sus recios hermanos del norte y noroeste que han dejado incluso nevadas en pleno mes de mayo en las cumbres de Gipuzkoa.

Basta echar un vistazo a las temperaturas de este sorprendente mayo para darse cuenta de que la primavera no es primavera. «Su comportamiento está siendo más propio del otoño y parece que seguirá así varios días más», afirma Margarita Martín, delegada de la agencia estatal Aemet.

En las dos primeras semanas del mes, la media de las temperaturas mínimas en el centro meteorológico del monte Igeldo, todo un referente del clima cantábrico, se ha quedado en 8,9 grados cuando lo normal -por normal debe entenderse lo que le hubiese correspondido a dicho periodo- habrían sido 10,1º. En consecuencia, se trata de un registro que se sitúa un grado y dos décimas por debajo de lo previsto para la época del año en la que nos encontramos.

Dos nevadas en Urbia en dos semanas

Que nieve en mayo en Urbia o en el Aitzkorri, parece que no es nada es excepcional, indican desde la Fonda situada en las campas, a 1.134 metros de altitud. Este mes la cordillera más alta de la comunidad autónoma ha visto caer copos en dos ocasiones. «Nevó en el puente del 1 de mayo y eso es muy típico. Blanqueó la cresta y sopló un aire muy frío, pero luego templó enseguida. Y el pasado fin de semana también blanqueó las campas de Urbia. Esto no es nada anormal, lo que pasa es que este invierno ha sido muy húmedo con poco sol y la llegada de la primavera nos parece mas tardía, pero como digo, mayo es así, de extremos», afirma un responsables de la Fonda.

La segunda nevada se produjo el sábado pasado, día 12, y sorprendió a un grupo de diversas nacionalidades que realizaban el camino ignaciano. «Había personas procedentes de Australia, Singapur, Argentin, México, New Jersey, Oklahoma y Holanda. Pusieron al mal tiempo buena cara. Agradecieron mucho el fuego bajo que teníamos encendido, y picaron algo antes de proseguir el camino a Araia. Esta ruta que va desde Azpeitia a Manresa es cada vez mas popular», afirma.

Pero aun cuando las noches han sido frescas, en ningún caso se han alcanzado registros negativos en la red de los principales observatorios de Aemet. La mínima absoluta en lo que va de mayo en Donostia se midió el día 1 y fue de 6,1 grados. La cifra no bate ninguna marca histórica. Igeldo ha registrado en estas fechas temperaturas muy inferiores y lo ha hecho en diferentes ocasiones. En mayo de 1945 el mercurio cayó hasta los 1,9 grados positivos. Más recientemente, en 1985, se registraron 2,8º y en 2016 se llegó a 5 grados de mínima.

Déficit de horas de sol

El frío que hemos sentido en estas dos primeras semanas de mayo no es tanto consecuencia de los valores nocturnos, sino más bien de las temperaturas diurnas. El sol no se hace sitio, no llega a imponerse y los rayos tampoco terminan de calentar la superficie terrestre, al menos la de Euskadi. El predominio de los cielos cubiertos, producto del flujo de vientos del norte que en algunos casos han arrastrado frentes de lluvias, es la principal causa de que los termómetros no hayan alcanzado los valores que habrían sido habituales en esta época del año.

Resulta en este sentido significativo el escaso número de horas de sol registrado. Tan solo se llevan medidas 53,8 cuando la media del conjunto del mes es de 183. Apenas, por tanto, se contabiliza un tercio del total y, según los expertos, no parece muy probable que en lo que resta de mes se vayan a alcanzar los valores medios.

La lluvia está siendo este año la gran protagonista.
La lluvia está siendo este año la gran protagonista. / ARIZMENDI

Aun cuando la temperatura máxima absoluta de este mes en Igeldo ha sido de 25 grados, un registro que se midió el pasado día 11, la media de las temperaturas máximas se ha estancado en 15,1 grados, cuando le corresponderían 16,7º. Estamos, por lo tanto, un grado y seis décimas por debajo de los registros normales para estas fechas.

Clima en el interior

Estos han sido los registros en la franja cantábrica. Pero en el interior de la comunidad, con una climatología más mediterránea, ha sucedido algo parecido. Los termómetros se han quedado por debajo de lo esperado. En el observatorio del aeropuerto de Foronda, en Álava, la media de las mínimas este mes ha sido de 4,5º cuando la histórica desde 1976 es de 6,4º, casi dos grados menos de lo que cabía esperar. Además, la capital alavesa ha soportado una mínima de 0,2 grados negativos, si bien es cierto que este registro tampoco constituye ninguna efemérides. En 1986 se midieron -2,2º y, sin que haya que remontarse tanto en el tiempo, el pasado año se dio una mínima de -1,6º y en 2016, de -1,4º. La diferencia, sin embargo, entre las máximas no ha sido tan acusada en Alava. La media de mayo ha sido de 16,7º cuando lo normal habrían sido 18,1º.

Por su parte, la máxima absoluta en la capital alavesa en la primera quincena ha sido de 24,2º, muy lejos de los 33 grados que se midieron en 2001 y que constituye el récord de mayo. En Vitoria también se acusa un déficit de horas de sol. Solo se llevan medidas 61 cuando la media del mes es de 193.

Pero aun cuando el comportamiento de este mes resulta impropio de un mayo medio, tanto en la franja costera como en el interior, no puede decirse lo mismo del conjunto de lo que va de año. La temperatura media desde el 1 de enero hasta el pasado día 15 ha sido de 10 grados en Igeldo, solo una décima por debajo de lo normal. En Vitoria, la diferencia ha sido únicamente de dos décimas.

Mil litros en cinco meses

Pero si este año hay un fenómeno que debe ser destacado, este ha sido la lluvia. A los paraguas, gabardinas y chubasqueros casi les salen moho. Ha llovido todo lo que ha querido y más. En el observatorio del monte Igeldo se llevan acumulados desde principios de año casi 1.000 litros de lluvia. Con ocho meses aún por delante, al centro meteorológico donostiarra solo le restan 500 litros para alcanzar la precipitación media de todo un año.

Enero fue el más húmedo. En Donostia llovió en 21 de los 31 días y se recogieron 303 litros, muy por encima de los 150 de la media del mes. Fue el séptimo más húmedo desde 1928. El centro meteorológico del aeropuerto de Hondarribia arrojó datos similares. Cayeron 308 litros, cuando lo normal habrían sido 171. Llovió nada menos que en 24 jornadas, un registro que le llevó a situarse en el noveno mes más lluvioso de los últimos 62 años.

Enero también fue muy húmedo en Loiu y Foronda, donde se recogieron 261 y 132 litros por metro cuadrado respectivamente. Destacó la precipitación en el centro vizcaíno, un registro que le llevó a ser el cuarto enero más lluvioso de las últimas siete décadas.

Febrero fue, asimismo, muy húmedo. Se midieron 270 litros en Igeldo, un registro que superó en 149 litros la media del mes, que es de 121, y que le convirtió en el tercero más lluvioso del emblemático observatorio donostiarra. En el de Hondarribia los cielos descargaron 240 litros, cien por encima de la media.

También fue muy húmedo en el centro de Loiu, donde se acumularon 271 litros, y solo húmedo en Foronda, con 92 litros.

En marzo, cayó algo menos de lluvia. 121 en Igeldo, 197 en Hondarribia, 112 en Loiu y 82 en Foronda. Le siguió un abril también pasado por agua. Se recogieron 198 litros en Igeldo, 169 en Hondarribia, 160 en Loiu y 117 en Foronda.

Este mes, la precipitación está siendo algo menor, pero aun y todo se llevan medidos 65 litros en Igeldo y 13,8 en Vitoria.

Según Aemet, desde el 1 de enero y hasta la fecha se han recogido 959 litros en Igeldo mientras que en Vitoria acumulan 438 litros. Son registros que prácticamente duplican las medias que le correspondería a dicho periodo de tiempo.

Si la situación en tierra es esta, el mar también acusa las condiciones meteorológicas de esta extraña primavera. A las puertas del inicio de las temporada de playas, la temperatura del mar permanece a 15,1º, cinco décimas por debajo de la media. Lo habitual es que a comienzos de junio esté a 17º y para finales llegue al 20º.

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