Preocupación en Martutene ante la opción de que se prescinda de la cárcel en Gipuzkoa

La cárcel de Martutene se encuentra ahora rodeada de grúas por la construcción del nuevo Txomin./LUSA
La cárcel de Martutene se encuentra ahora rodeada de grúas por la construcción del nuevo Txomin. / LUSA

Presos, funcionarios, abogados y ONGs creen que se perjudicaría la inserción y el arraigo. La atención letrada, las actividades o las visitas experimentarían cambios sustanciales, ya que los reclusos de segundo grado irían a Zaballa

ANA VOZMEDIANOSAN SEBASTIÁN.

La falta de definición sobre el futuro del centro penitenciario de Gipuzkoa preocupa a entidades y colectivos vinculados a esta infraestructura y partidario de que se construya la nueva cárcel de Zubieta. Hace años que se sabe que el viejo de Martutene debe desaparecer y que el Ministerio del Interior cuenta con un terreno en Zubieta en el que se proyectaba edificar la nueva prisión, pero tras diferentes decisiones y proyectos, ahora aparece como opción prescindir del nuevo penal y construir un Centro de Inserción Social (CIS), destinado principalmente a presos que disfrutan de tercer grado.

Un tercio de la población reclusa podría quedarse en San Sebastián en ese CIS, debido al régimen al que están adscritos, y el resto, incluidos los preventivos, tendrían que trasladarse a cumplir su condena probablemente a la prisión alavesa de Zaballa. Esto implica que, en vez de ir a Martutene, como ocurre hasta ahora, o a Zubieta, a escasos kilómetros de la capital guipuzcoana, las familias, los abogados o los voluntarios deberían trasladarse hasta una cárcel casi recién estrenada en la que ahora viven 700 internos y que tiene mil plazas de capacidad.

«¿Preocupación? Mucha», se lamenta una de las empleadas que trabaja en la prisión de Martutene, que asegura además que nadie les ha informado de la situación, de qué ocurrirá. Calcula que en la cárcel «trabajan unas 150 personas», gran parte funcionarios y otros eventuales, que se ocupan de los 280 internos y que desconocen cuál será su futuro laboral si el centro penitenciario desaparece y Zubieta no llega a construirse.

«Un CIS en Zubieta tampoco parece adecuado para un régimen aierto para gente que entra y sale muchas veces con un horario complicado debido a que acuden a un trabajo o a obtener formación», añade la trabajadora. Esta funcionaria veterana se pregunta también qué ocurriría con los preventivos, aquellos que están pe dientes de juicio y que, por lo tanto no tienen una condena, y a los que se les dificultaría mucho recibir visitas por la distancia. «Nos encontramos con que a nosotros, los trabajadores, ni siquiera se nos nombra, y con que tampoco se tiene en cuenta a los reclusos. Solo importa la operación inmobiliaria».

280 reclusos

Son los que dependen ahora mismo de la cárcel de Martutene y que miran con recelo la posibilidad de cumplir condena lejos de Gipuzkoa

Lamentan, aunque no lo critican abiertamente, que el Ayuntamiento de San Sebastián muestre su preocupación por la operación urbanística y no por la situación de todo el entorno que rodea el ámbito penitenciario. Y es que el Consistorio ve con buenos ojos que en vez de construirse la cárcel de Zubieta, con las 500 plazas proyectadas, se opte por un CIS, ese centro de inserción social en el que tienen acogida los presos en tercer grado, determinados de segundo que salen a la calle por que tienen un trabajo o están en periodo de formación, el control de los que están en libertad condicional y aquellos que han sido condenados a penas que no implican privación de libertd. En total, un tercio de la población penitenciaria actual.

El Ayuntamiento está abierto a esta posibilidad porque permite el desarrollo sin hipotecas del nuevo barrio de Txomin, la extensión urbanística más ambiciosa de la ciudad, que incluye la regeneración de todo el entorno y en el que la vieja cárcel no encaja de ninguna manera.

«No puede eliminarse»

Pero hay más voces. Si se consulta a abogados del turno de asistencia penitenciaria, aquellos que más frecuentan las prisiones y expertos en Penal, creen que la decisión perjudicará a todo el colectivo, tanto a los internos como a sus defensas. «Nos parece perfecto que haya un CIS, siempre se vinculó a la prometida cárcel de Zubieta, pero no puede eliminarse la cárcel. Hace muchos años, por lo menos quince, que se nos explicó lo que se proyectaba para Zubieta, pero una vez más se vuelve a cambiar de idea y aquí no hay nada decidido», dice un abogado.

Los datos

Las 'cundas'
Los traslados se conocen con este nombre en el lenguaje carcelario. Abogados aseguran que ya han comenzado y que muchas veces son recurridos.
Los empleos
En Martutene trabajan unas 150 personas, cuya labor se ve reforzada con la presencia de ONGs que realizan actividades de ocio e inserción con los internos.

Aseguran que «los primeros 'cundaos' ya han partido hacia otros territorios». ¿Qué son las 'cundas'? En lenguaje carcelero, un traslado a otro centro, en el caso de Martutene, a Zaballa, Burgos o Zuera en Zaragoza. «Esto supone un drama para ellos, sobre todo porque dificulta las visitas de sus novias, sus familias, sus hijos y sus abogados. Les provoca un desarraigo inmenso. Yo voy a la cárcel cada diez días... Si se van fuera, aunque sea a Vitoria, apenas podrá acudir una vez al mes. ¿Qué pasará con los abogados de oficio? Esta decisión incrementa el desamparo y perjudica seriamente a la rehabilitación», afirma un letrado.

Los propios presos están preocupados. «Eso de hacer el petate y marcharse lejos de Gipuzkoa no les gusta, les hace sentirse más solos y más alejados». Lo perciben los letrados, pero también las gentes de Iresgi, la ONG que se dedica a actividades de rehabilitación para los internos, actividades prácticamente diarias que incluyen talleres, pero también salidas al exterior o actuaciones musicales en el patio de Martutene.

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