«Podemos discriminar con una alta fiabilidad si es muerte natural o violenta»

Además de la autopsia, el escenario de los hechos aporta «mucha información»

J. P. SAN SEBASTIÁN.

Establecer la causa de la muerte en personas que llevan tiempo fallecidas resulta en ocasiones poco menos que imposible. «Si el cuerpo está descompuesto, es muy difícil concretar el motivo», afirma Luis Miguel Querejeta. No obstante, el médico forense reconoce que esta circunstancia no es obstáculo para que se pueda determinar si la muerte es de carácter criminal. «Podemos discriminar con una alta fiabilidad si se trata de una muerte natural o no y descartar que haya signos de violencia en el cuerpo o en el escenario».

Querejeta, sin embargo, precisa en este sentido que no toda muerte violenta es de carácter homicida. «Puede ser también suicida o accidental. Lógicamente a la autoridad judicial lo que realmente le interesa es conocer si el óbito es consecuencia de un homicidio o no. Entre la inspección del lugar y la autopsia, aun cuando el cuerpo esté en estado de descomposición, lo que razonablemente sí podemos es descartar que haya sospechas de que se trate de un homicidio».

El médico forense, no obstante, admite que en determinadas circunstancias un estado de putrefacción muy avanzado podría enmascarar un crimen. «Depende del mecanismo de la muerte. Si la única traducción física de la acción homicida altera los tejidos blandos y carecemos de dichos tejidos resultará altamente complejo. Hablemos de una hipótesis: una estrangulación con las manos. Puede ocurrir que la acción sea tan violenta que fracture varios huesos o cartílagos del cuello. En estos casos, la lesión perdurará y nos permitirá afirmar que se produjo una estrangulación. Sin embargo, cabe que no sea así, que la presión que ejerza el homicida solo afecte a los músculos y a la piel. Por tanto, si perdemos esa piel por el deterioro, ya no tenemos evidencias de un estrangulamiento».

El doctor cree que un disparo se va a poder ver «casi siempre», aunque también admite que se puede dar alguna situación de gran excepcionalidad. «Si el proyectil no tocase hueso o una cuchillada solo afectase a la arteria femoral, y resulta que no tenemos arteria, poco podemos hacer. Pero en esas condiciones es muy difícil que no resulten lesionadas otras partes como un cartílago o algún hueso, y eso lo podemos ver. Para eso están las autopsias».

Y por si lo anterior fallara, está también el escenario de los hechos que, según Querejeta, «es importantísimo y nos ofrece mucha información».

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