El plazo para registrarse como cuidador termina mañana

La ley estatal urge a que miles de trabajadores se inscriban para acreditar la formación requerida, aunque está pendiente de aprobarse un plazo extra hasta 2022

A. A. SAN SEBASTIÁN.

Los cuidadores de personas dependientes, sean trabajadores contratados dentro de los hogares o en centros y residencias, tienen hasta mañana para apuntarse a los cursos para acreditar las competencias profesionales requeridas. El registro, que depende de Lanbide, se ha convertido en un trámite de vital importancia para los miles de cuidadores, alrededor de 3.000, que deben pasar por una formación específica para poder trabajar en el sector, como urge la ley. Los plazos se han echado encima en todas las comunidades, que están pendientes del acuerdo con Madrid para que se apruebe un plazo extra hasta 2022. Este margen permitiría que aquellas personas que estén ahora inscritas para un curso, pero no obtengan plaza porque no hay suficiente oferta, puedan cumplir con el requisito de forma progresiva.

Un perfil particular

El trámite se antoja delicado, no solo por la negociación que debe fructificar, sino por el perfil del colectivo y el perjuicio que puede suponer a los propios dependientes si ven que su cuidadora de los últimos años pierde la posibilidad de seguir trabajando bajo la figura de asistente personal, por la que recibe una subvención.

En este largo proceso, que se ha acelerado en el último año, no ha estado claro si los cuidadores contratados por dependientes en sus casas debían pasar por esta nueva obligación, recogida en la Ley de Dependencia. El Gobierno Vasco sí los ha incluido en el registro habilitado para curarse en salud y evitar encontrarse en el futuro con una bolsa de trabajadoras -el 95% de los asistentes personales son mujeres- sin cobertura legal.

El jefe de servicio de planificación, concertaciones y prestaciones económicas, Jon Iribar, explicó esta semana que se está tratando de lograr unas exigencias más flexibles para este colectivo, que encajen en su particular perfil. Según describió, la gran mayoría son mujeres e inmigrantes, muchas de ellas con una formación básica o incluso sin formación, que además están trabajando a jornada completa, por lo que las posibilidades de dedicar varias horas a la formación son reducidas. En Gipuzkoa, hay 5.000 personas contratadas como asistente personal.

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