El PP plantea a Interior sustituir la cárcel de Zubieta por un CIS para reclusos en semilibertad

La entrada de Martutene, con las grúas de Txomin al lado. / LUSA
La entrada de Martutene, con las grúas de Txomin al lado. / LUSA

La propuesta, aún sin análisis técnico, agilizaría el cierre de Martutene pero exigiría que los presos cumplan sus condenas en Zaballa

AMAIA CHICO SAN SEBASTIÁN.

La construcción de una nueva prisión en Zubieta para posibilitar el cierre de la vetusta cárcel de Martutene da otra vuelta de tuerca. Después de años de planes, proyectos sobre el papel y rediseño de esos mismos proyectos, el PP de Gipuzkoa acaba de proponer al ministro del Interior una solución alternativa que, a su entender, agilizaría el cierre del penal actual, reduciría ostensiblemente los costes y resultaría suficiente para cubrir las exigencias penitenciarias, donde la cárcel alavesa de Zaballa, la más reciente, mantiene buena parte de sus instalaciones sin utilizar. El planteamiento que el presidente de los populares guipuzcoanos, Borja Sémper, trasladó a Juan Ignacio Zoido durante su última visita a San Sebastián consiste en «renunciar» a la construcción de la cárcel de Zubieta, y sustituir esa infraestructura por un Centro de Inserción Social (CIS), un equipamiento penitenciario destinado a reclusos en régimen de semilibertad.

La «idea», avalada por el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento donostiarra, aún está en fase preliminar, de análisis político por parte del Ministerio del Interior. Pero Sémper confía en que «en no demasiado tiempo, como se comprometió el ministro conmigo, haya una respuesta» sobre esta alternativa. Y si va hacia adelante, comience la fase técnica de elaboración de un proyecto concreto. «Todo está abierto», asegura Sémper, que cree factible esta propuesta que «al ministro no le sonó mal». Instituciones Penitenciarias de momento desconoce «la concreción de la propuesta».

El planteamiento del PP guipuzcoano supone renunciar al proyecto de cárcel en Zubieta, y utilizar la parcela de Eskuzaitzeta para levantar el «primer Centro de Inserción Social de Euskadi». La propuesta, considera Sémper, «agilizaría la construcción del nuevo equipamiento penitenciario, reduciría la dimensión del proyecto y, con él, se rebajaría el presupuesto previsto para la prisión, de unos 90 millones».

Sémper considera factible la alternativa y asegura que el ministro «está valorando la idea»

Para el dirigente popular, la dimensión de la cárcel de Zaballa, con capacidad para 1.800 reclusos, y «ahora infrautilizada», es suficiente para acoger a los presos que cumplen condena en Martutene, más de 300. Ese sería el principal factor de cambio para los reclusos, que dejarían de cumplir la pena en Gipuzkoa y tendrían que hacerlo, posiblemente en Alava. Se quedarían en Gipuzkoa, los reclusos que se encuentren ya en un régimen de semilibertad, los que por ejemplo van solo a prisión a dormir.

Desbloquear Txomin

Sustituir el proyecto de prisión por el de un Centro de Inserción Social agilizaría además, considera Sémper, el cierre de Martutene y el desbloqueo de la urbanización de Txomin, cuya segunda fase está pendiente de esa decisión de Interior.

También en su última visita a Donostia, el ministro trasladó al alcalde Eneko Goia su voluntad de resolver el problema, y se emplazaron a una reunión que de momento no tiene fecha.

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