Las plantas adjuntas a la incineradora se empezarán a construir antes del verano

Fotomontaje de las naves de la segunda fase del Complejo Medioambiental, en Zubieta, con la incineradora en la parte superior. /
Fotomontaje de las naves de la segunda fase del Complejo Medioambiental, en Zubieta, con la incineradora en la parte superior.

El Consorcio de Residuos de Gipuzkoa aprobará el martes la licitación de las naves de biometanización y valorización de escorias

GAIZKA LASASan Sebastián

Ha sido el año más intenso y prolífico de las últimas décadas para el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa. En 2017 ha alumbrado el proyecto de la incineradora: adjudicación, firma del contrato de concesión y arranque de las obras -ya asoman las grúas que ayudarán a instalar la tecnología alemana de los hornos-, y antes de que finalice el año anunciará la puesta en marcha del proceso de gestación de sus hermanos pequeños: la planta de biometanización y la de valorización de escorias, comprendidas ambas en la segunda fase del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa.

El martes, la asamblea del consorcio aprobará los pliegos de licitación de estas dos infraestructuras llamadas a complementar a la incineradora para que el tratamiento global de los residuos guipuzcoanos no salga del propio territorio. Según las instrucciones técnicas a las que tendrán que ajustarse las empresas, la planta de biometanización requerirá de un plazo máximo de doce meses para su puesta en marcha -ocho meses para la fabricación, dos más para su montaje y otros dos para la fase de pruebas-, por lo que el inicio de las obras no podría excederse del próximo verano si su inauguración tiene que coincidir con el de la incineradora, en octubre de 2019. Fuentes del consorcio aseguran que la previsión pasa por no apurar esos plazos y trabajar con mayor margen, de manera que los trabajos comiencen entre abril y mayo. Aunque en el caso de la infraestructura que valorizará las escorias la ejecución se acorta un par de meses, el inicio de las obras coincidirá en el tiempo.

Las claves

Presupuesto
9,6 millones al año costará a Gipuzkoa el tratamiento de residuos sumando los 23,6 millones de la incineradora y los 6 que, como máximo, costará la biometanización y valorización de escorias.
Cuatro plantas
El Complejo Medioambiental contará con una incineradora más planta de tratamiento mecánico-biológico (primera fase), y naves de biometanización y de maduración de escorias (segunda fase).
Plazos de pago
La primera fase se amortizará en 32 años y la segunda, en 20.

El consorcio reeditará la fórmula empleada con la incinerdora. Volverá a sacar a concurso público el paquete completo de diseño, construcción, financiación, operación y mantenimiento de las dos infraestructuras que completan el complejo de Zubieta. Las empresas adjudicatarias se encargarán de cubrir todos estos frentes y cobrarán a los guipuzcoanos, a través de la sociedad pública GHK, una mensualidad durante 20 años, plazo de concesión estipulado por el estudio de viabilidad aprobado ya por el consorcio. El periodo de hipoteca en el caso de la incineradora es de 32 años, pero el menor volumen económico de este segundo proyecto ha aconsejado reducir el tiempo del pago.

La inversión que deberá adelantar la sociedad concesionaria asciende a 37,4 millones, según el presupuesto base de licitación, mientras que el coste total para Gipuzkoa contando con la explotación durante 19 años sería de 6 millones anuales. Esta cantidad resulta, según el estudio de viabilidad, de cubrir los costes de inversiones, operación y mantenimiento y sumarle la rentabilidad mínima esperada al capital, de un 10,5%.

Un operario trabaja en las obras de la incineradora.
Un operario trabaja en las obras de la incineradora.

Las citadas fuentes confían en que los cálculos establecidos en los pliegos sean rebajados por la pugna de ofertas. Ya ocurrió con la incineradora. El estudio previo vaticinó un canon anual de 31 millones durante 32 años y la posterior adjudicación dejó la cifra en 23,6 millones al año.

Reducción de costes

A la espera de lo que puedan variar las cifras definitivas de la segunda contratación, el coste total de la puesta en marcha de las infraestructuras con las que el Gobierno foral quiere dar una solución definitiva al tratamiento de los residuos ascendería a un máximo de 29, 6 millones. A esta cifra habría que añadir el coste por el transporte, entre las mancomunidades y los altos de Zubieta, lo que dejaría la cantidad, según fuentes forales, en unos 33 millones, por debajo aún de los 37 que hoy cuesta el servicio de tratamiento sin tener infraestructuras propias.

Con todo, dentro de cuatro o cinco meses, se solaparán los trabajos de la incineradora y la planta de tratamiento Mecánico-Biológico (TMB) con los de las dos naves de la segunda fase del complejo. Según el cronograma del proyecto global, para cuando se empiecen a construir las instalaciones que quedan por adjudicar, la planta de valorización energética estará en su fase decisiva de incorporar los equipos tecnológicos de los que dependerá la eficiencia de la infraestructura.

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