El plan contra el cáncer de mama flaquea en Donostia

Un médico de Onkologikoa revisa en la pantalla las mamografías realizadas a mujeres guipuzcoanas./USOZ
Un médico de Onkologikoa revisa en la pantalla las mamografías realizadas a mujeres guipuzcoanas. / USOZ

En Gipuzkoa, el 85% de las mujeres citadas acude a la mamografía preventiva de Osakidetza. Las consultas privadas explican que en el Centro, Antiguo o Gros baje hasta 15 puntos la participación en un plan que en 2016 detectó 236 casos

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Las mujeres guipuzcoanas están altamente concienciadas de que prevenir es clave para no lamentar. Y cuando la amenaza tiene el nombre de cáncer de mama, cualquier renuencia a acudir a las revisiones se disipa inmediatamente. Así lo demuestran al menos los datos de participación en el programa de cribado de cáncer de mama que Osakidetza lleva a cabo desde hace dos décadas, y al que el pasado año acudieron el 85% de las mujeres de 50 a 69 años (desde los 40 cuando hay antecedentes familiares) que forman la población diana en Gipuzkoa, más de 100.000. Las mamografías que se les realizaron, permitieron detectar 236 casos. Una 'noticia positiva' cuando de lo que se trata es de diagnosticar la enfermedad lo antes posible para evitar que se encuentre en un estadio avanzado y que el tratamiento sea mucho más invasivo o menos eficaz.

El departamento vasco de Salud se congratula por eso de la cifra general de asistencia al programa, muy por encima de lo que Europa marca como «deseable». Pero aún y todo detecta algunos puntos flacos, localizados en los barrios más céntricos de Donostia y en algunas comarcas de Araba y de Bizkaia, donde la participación en el programa disminuye en el peor caso hasta la mitad. En Gipuzkoa, con cifras de asistencia aceptables en cualquier caso, esos índices de ausencias se sitúan en el Centro, el Antiguo, Gros y Amara Nuevo, barrios donde la participación en el cribado baja hasta quince puntos y no alcanza el 80%, que sí se supera con creces en el resto de la ciudad y del territorio.

236
casos de cáncer de mama
se detectaron el pasado año en las mamografías realizadas a más de 50
000 mujeres del territorio, en el marco del programa de cribado de Osakidetza. Desde 1995, cuando se inició, se han realizado más de 600.000 pruebas y diagnosticado más 2.710 cánceres, según los últimos datos del departamento.

Pero la explicación a estos datos, revelados en una respuesta parlamentaria remitida el pasado mes de julio, no es el desinterés o la despreocupación de las mujeres 'diana' de esos cuatro barrios. Sino, como el propio departamento de Salud apunta -con cierto alivio-, en la mayoría de los casos, la inasistencia a las citas para realizarse las mamografías en Onkologikoa -centro de referencia en Gipuzkoa- se debe principalmente a que esas mujeres acuden a consultas privadas y se realizan allí las revisiones.

Salud descarta incorporar mamógrafos móviles ya que no detecta problemas de traslado a los centros

El último estudio que evalúa el programa público de detección del cáncer de mama en Euskadi revela que el 25% de las mujeres objeto de este análisis preventivo utiliza servicios privados para revisar su estado de salud. Y dentro de ese porcentaje se encuentran muchas de esa población potencial donostiarra que deja pasar la recomendación de Osakitza. En concreto, son cuatro los barrios que flaquean, con una tasa de participación menor al 80%. El Centro, con un 71,8% de asistencia; el Antiguo, con un 75,7%; Gros, con un 76,2% y Amara Nuevo, con un 76,6%, según la zonificación en la que Osakidetza divide el programa a lo largo del año para enviar las «invitaciones» a la población diana a la que aconseja realizarse mamografías de control.

Pese a esa leve laguna en la capital, las mujeres de Gipuzkoa permanecen especialmente atentas a su cita con los especialistas de Onkologikoa, el centro sanitario donde se realizan la gran mayoría de las pruebas. Únicamente las vecinas del Alto Deba (Arrasate, Bergara, Oñati y el Valle de Leniz) acuden a su hospital comarcal, y solo si precisan pruebas complementarias los médicos les remiten al centro de referencia de Gipuzkoa, o al de Álava -más cercano- para profundizar en el estudio de su caso, o en la peor de las situaciones, proceder al tratamiento correspondiente.

Ese último dato, el del lugar de residencia de las mujeres que más fallan al programa público, confirma otra evidencia: que la inasistencia a las citas de Osakidetza no se debe a problemas para trasladarse desde su localidad al centro médico. «Las participaciones más bajas se producen en el centro de las ciudades -las más cercanas a los hospitales- o en las zonas de nivel socioeconómico más alto», constata el estudio del departamento de Salud, que recalca que según la última encuesta de satisfacción realizada a las usuarias del programa en 2015, el 98% se mostró «satisfecha» por el funcionamiento del sistema, y el 94% reconoció no tener problema alguno para trasladarse a la unidad de detección precoz.

La detección precoz del cáncer incrementa los índices de curación y evita tratamientos invasivos

De hecho, el porcentaje de participación más alto de Gipuzkoa se encuentra en Zumarraga, a unos 60 kilómetros de Onkologikoa, donde tienen su cita las vecinas de la localidad del Alto Urola. El estudio sobre participación en el plan de cribado que la consejería de Jon Darpón ha remitido al Parlamento Vasco, en respuesta a una pregunta de Laura Garrido, indica que el 89,7% de las zumarragatarras citadas se realizan la mamografía. Les siguen, a muy poca distancia, las mujeres de Ibarra y Errenteria, donde más del 89% de la población diana acude sin dudar a la consulta.

Muchas de ellas, lo hacen además en grupo, ya que Osakidetza agrupa las citas por barrios o comunidades, y algunos municipios fletan incluso autobuses para facilitar el traslado de sus convecinas.

Unidades móviles

La constatación de que la distancia al centro médico no retrae cuando se trata de curarse en salud es la que ha llevado también al departamento a descartar hasta ahora la implantación de alguna unidad móvil para realizar mamografías en entornos rurales. Ese sistema, advierten además de entrada desde el equipo de Darpón, tiene limitaciones técnicas y conlleva importantes «costes adicionales», tanto operativos como «de mantenimiento, conductores o de seguros». Y a ellos hay que añadir, indica también la consejería, el hecho de que las escasas pruebas que se practicarían en dichas zonas, más despobladas, no permitirían que el sistema móvil fuera «sostenible» en el tiempo.

A esos peros, con los que el departamento intenta convencer de que su decisión de no incorporar esa tecnología al programa está plenamente justificada, se suma un razonamiento más: que los mamógrafos móviles no pueden realizar otro tipo de exámenes complementarios, en caso de que los médicos detecten alguna anomalía. Es decir, que su implementación en zonas rurales no evitaría -razona Salud- que las mujeres de ese entorno tengan que desplazarse igualmente hasta Donostia o hasta Vitoria (si habitan en el Alto Deba) en caso de necesitar pruebas radiológicas adicionales, algo que sucede en un 9% de las revisiones practicadas.

50.000 pruebas

Los elevados porcentajes de participación en el programa de detección precoz tienen su traducción directa en otros números, los que de verdad importan. Según los últimos datos conocidos sobre Gipuzkoa, el plan de cribado permitió el pasado año detectar 236 casos de cáncer entre las 50.000 mujeres guipuzcoanas que se sometieron a la revisión preventiva, unas 200 cada día. Un diagnóstico temprano que permitió al 89,7% de las afectadas beneficiarse de un tratamiento conservador de la mama.

Desde que en 1995 se puso en marcha el plan de cribado de cáncer de mama en Euskadi, en Gipuzkoa se han realizado casi 750.000 citaciones a las mujeres de entre 50 y 69 años, y a las que tienen entre 40 y 49 y presentan antecedentes familiares de primer grado. Se han realizado casi 630.000 mamografías y, gracias a ellas, se han detectado 2.710 casos de cáncer, muchos en fases iniciales que han favorecido su curación y la aplicación de tratamientos más conservadores. En toda Euskadi, se han detectado 8.005 cánceres gracias a las 1,7 millones de mamografías realizadas con este plan desde 1995. El pasado año, se localizaron de forma precoz 625 tumores.

Y «no vamos a bajar la guardia ni a escatimar esfuerzos» para que esa efectividad siga siendo así en el futuro, se comprometió el lehendakari en su última visita al Instituto Oncológico, donde funcionan dos de las once unidades de detección con las que cuenta el programa.

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