Los pinos de Gipuzkoa están heridos de muerte

Una banda de pinos afectados por la plaga, a la derecha, en la carretera a Arrate, en Eibar./MORQUECHO
Una banda de pinos afectados por la plaga, a la derecha, en la carretera a Arrate, en Eibar. / MORQUECHO

Un alto porcentaje de la masa forestal de esta especie se está secando por culpa de dos hongos | «Es una hecatombe», afirman propietarios y fuentes próximas al sector forestal y maderero del territorio

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Los pinos están enfermos. Si nada lo detiene, la masa forestal de la especie insignis 'Pinu radiata' de Gipuzkoa va camino de la aniquilación. La pervivencia de los actuales ejemplares corre grave peligro. Voces expertas se atreven incluso a afirmar que padece un «cáncer para el que no hay cura posible». Se estima que un importante porcentaje de los ejemplares del territorio están infectados. La situación preocupa a la administración así como a los forestalistas vascos. Estos últimos podrían sufrir notables pérdidas, si la enfermedad avanza al ritmo que lo está haciendo. Algunas voces hablan de «hecatombe». Y lo peor es que no parece haber cura.

Basta con echar un vistazo a los pinares para comprobar los efectos de estas plagas que reciben los nombres de 'banda marrón' y 'banda roja' por la tonalidad que adquieren las hojas de los ejemplares afectados. El color ocre que exhiben llama poderosamente la atención, máxime en esta época del año, donde el resto de la foresta luce un verde casi rabioso.

'Banda marrón' y 'banda roja'

Síntomas
Los primeros síntomas se producen al final de la primavera y principios del verano, momento en el que se detectan bandas amarillentas en las hojas y moteados rojizos generalmente en los extremos.
Efectos
Las infecciones reiteradas en años sucesivos producen la muerte de los ramillos y la pérdida gradual de la copa. Además, provoca una disminución en el crecimiento de los árboles.

Cómo combatir

Productos químicos
Según técnicos del Gobierno de Navarra, el «control químico no es factible».
Otras medidas
Proponen como prácticas preventivas para dificultar la contaminación de las hojas que las plantaciones tengan menor densidad, o el control de las épocas de realización de podas y clareo.

Los bosques de pinos de buena parte de Gipuzkoa, y también de Bizkaia, no pueden ocultar los síntomas de la enfermedad. Son los efectos de los hongos 'Mycosphaerella dearnessii' y 'Mycosphaerella pini' que producen la caída prematura de las acículas. Según un documento elaborado por la Sección de Gestión Forestal del Gobierno de Navarra, los primeros síntomas se producen al final de la primavera y principios del verano, momento en el que se detectan bandas amarillentas en las hojas y moteados rojizos generalmente en los extremos.

Las mismas fuentes indican que cuando la enfermedad es intensa, las acículas (las hojas del pino) del año en curso son infectadas en otoño-invierno y permanecen asintomáticas hasta la primavera siguiente. De acuerdo a la información facilitada por los expertos, las infecciones reiteradas en años sucesivos producen la muerte de los ramillos y la pérdida gradual de la copa. Además, provoca una disminución en el crecimiento de los árboles.

Pero lo peor de todo es que, según los técnicos del Gobierno de Navarra, el «control químico no es factible» y proponen como prácticas preventivas para dificultar la contaminación de las hojas que las plantaciones tengan menor densidad, o el control de las épocas de realización de podas y clareo.

Una «hecatombe»

Fuentes próximas al sector forestal aseguran que la propagación de la enfermedad puede suponer una «hecatombe» para los productores guipuzcoanos. Incluso no descartan que a medio plazo sea preciso proceder a una tala masiva. Afirman que la cuenca del Urola es las más perjudicada dentro del territorio. Le sigue la del Deba, donde también hay amplias zonas dañadas, sobre todo en los tramos bajo y medio, es decir entre la desembocadura y Eibar-Bergara. También se han detectado áreas contaminadas en la zona de Tolosaldea, aunque en menor medida.

Las zonas más afectadas se localizan en la cuenca del Urola y en el valle del Deba

El avance de la enfermedad puede generar un problema medioambiental

Se están estudiando imágenes por satélite para realizar el seguimiento de la enfermedad

Propietarios de los bosques y explotadores de la masa forestal muestran su temor a que la plaga termine por «arrasar los pinares», afirma uno de ellos que mantiene ejemplares de veinte años de vida. «Mi intención era dejarlos hasta los 35 que es cuando aproximadamente alcanzan su momento óptimo y, además, mejor se pueden vender. Pero si tengo que talar ahora, con la mitad de años, la pérdida es importante», añade.

Un profesional de la industria maderera indica en este sentido que los pinos mejor cotizados, los que se derivan a la elaboración de muebles, tienen por lo general entre 35 y 40 años. «Luego, los de 15-20 años, por ejemplo se destinan para embalajes y otros más pequeños se llevan a las papeleras», afirma. Destaca asimismo que los ejemplares afectados por la plaga «todavía pueden ofrecer cierta rentabilidad si los cortan a tiempo. Si los dejan varios años, luego no vale nada», concluye.

Desde 1944

La presencia de estos hongos que mantienen en vilo al sector no es en modo alguno novedoso. Expertos consultados señalan que su presencia ya fue detectada en 1994. No obstante, reconocen que ha sido en estos últimos años cuando se ha producido la eclosión y propagación, por motivos que en realidad se desconocen con exactitud.

El origen del hongo 'Mycosphaerella dearnessii' parece ser de América Central, donde «tiene un amplio rango de hospedantes y se presenta en una gran variedad de hábitats. Es conocido en el sur de Estados Unidos desde el siglo XVIII», afirma el biólogo Juan Pérez de Ana.

A las evidentes consecuencias económicas que la enfermedad puede causar, hay que añadir también las ambientales, ya que son alrededor de 42.000 las hectáreas de pinos insignis existentes en Gipuzkoa, lo que representa algo menos del 50% de la masa forestal.

Precisamente, la preocupación por el avance de la enfermedad y las repercusiones que pueda tener llevó al grupo de Podemos en las Juntas Generales de Gipuzkoa a formular una pregunta a la diputada foral del Departamento de Promoción Económica, Medio Rural y Equilibrio Territorial. La titular de la cartera, Ainhoa Aizpuru, en su respuesta, señala que «se está trabajando en varias líneas», como impulsar la cooperación «entre la administración y los diferentes agentes». Aizpuru destaca la intensificación en la investigación, sobre todo en la sanidad forestal. «Se ha tratado de encontrar especímenes de pino insignis resistentes y se ha estudiado el grado de resistencia de otras especies», indica la diputada que, asimismo, precisa que «se están llevando a cabo tratamientos fitosanitarios experimentales. Estamos recogiendo información de otros países que han sufrido este problema».

De igual manera señala que los guardas forestales están realizando un seguimiento del alcance de la enfermedad en Gipuzkoa. «También se están estudiando imágenes por satélite para realizar el seguimiento de la enfermedad», añade.

En su respuesta, la diputada destaca que se está efectuando un seguimiento «especial» a los viveros. «Se han tomado medidas en los casos donde se ha manifestado la enfermedad». Ainhoa Aizpuru ha desvelado que se han remitido consejos a los propietarios forestales, al tiempo que se están elaborando fichas y se están llevando a cabo jornadas informativas.

Resistentes a la enfermedad

La grave situación generada ha llevado a la Diputación a promover el uso de especies resistentes a la enfermedad a la hora de realizar plantaciones forestales. También promueve el fomento de estudios, identificación y promoción de especies alternativas. «Neiker-Tecnalia ha estudiado las experiencias del extranjero y la bibliografía existente, y basándose en su propio conocimiento, ha elaborado una clasificación según el grado de resistencia que tienen las diferentes especies frente a esta enfermedad», asegura la diputada foral, quien, asimismo, indica que se ha adaptado la convocatoria de ayudas para el mantenimiento, mejora y desarrollo de los bosques de Gipuzkoa para hacer frente a la nueva situación. «Con esta nueva política forestal se ha conseguido un aumento de las plantaciones forestales y un uso muy superior de especies resistentes a la enfermedad en las nuevas plantaciones. Dicho de otra manera, el porcentaje de plantación de pino insignis ha descendido de manera notable», concluye Ainhoa Aizpuru.

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