Piden 3 años y 6 meses de prisión para la madre que huyó a Rumanía con su hijo tutelado

La Fiscalía Provincial de Gipuzkoa imputa a la progenitora un delito de sustracción de menores

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Tres meses después de su detención e ingreso en la cárcel, la Fiscalía Provincial de Gipuzkoa tiene ya redactado su escrito de conclusiones provisionales contra la mujer de nacionalidad rumana que el pasado enero se llevó por la fuerza a su hijo tutelado por la Diputación. El ministerio público le imputa un delito de sustracción de menores por el que reclama tres años y seis meses de prisión.

El procedimiento se encuentra en el Juzgado de lo Penal número 3 de San Sebastián, donde se celebrará la vista oral. Hasta que llegue ese momento, todo indica que la progenitora continuará privada de libertad.

Los hechos que son objeto de esta causa se remontan al 5 de enero de este año. La sustracción del niño, que entonces tenía 11 meses de edad, tuvo lugar en torno a las once de la mañana en las inmediaciones del «espacio de convivencia» Etxegorria, situado en la zona de Ategorrieta de la capital guipuzcoana. Se trata de un recurso de acogimiento familiar, donde se llevan a cabo visitas por orden de la Diputación guipuzcoana, entre niños y jóvenes que se encuentran bajo la tutela foral con sus familias biológicas. El menor se encontraba en aquel momento residiendo con una familia de acogida urgente.

Los hechos se produjeron en la vía pública, antes de que la técnico que llevaba al pequeño accediera a las instalaciones del centro. Siguiendo los protocolos establecidos, la familia de acogida había trasladado esa mañana al menor a otro centro diferente, donde fue recogido por la supervisora foral para su traslado a Ategorrieta, donde estaba previsto que el niño pudiera mantener el programado encuentro con la madre.

Todo, sin embargo, se truncó en plena calle. La progenitora arrebató al menor a la fuerza, sin que la persona que iba a controlar la visita pudiera hacer nada para impedirlo. Seguidamente, la madre se dirigió a un coche que permanecía estacionado en las proximidades, a cuyos mandos se encontraba presuntamente su actual pareja sentimental. Una vez dentro del vehículo, ambos emprendieron la huida.

En las horas siguientes, diferentes cuerpos policiales desplegaron un operativo para interceptar el coche. Las investigaciones permitieron saber que los autores pusieron rumbo hacia la frontera, de forma que la Ertzaintza alertó de la situación a las autoridades galas a través del Centro de Cooperación Policial y Aduanero de Hendaia (CCPA), donde de manera coordinada trabajan cuerpos policiales españoles, entre ellos la propia Ertzaintza.

Fuga a su país

En su fuga, la madre llegó hasta su país natal, donde dejó al menor a cargo de su familia. La acusada permaneció huída varios días hasta que fue arrestada el 19 de enero. Entonces, sin embargo, la justicia rumana le impuso «una medida de control por un plazo de treinta días» que posteriormente quedó sin efecto, de manera que la progenitora fue puesta en libertad y sin ninguna obligación. Por ello, ante la posibilidad de que las autoridades de su propio país pudieran reconsiderar su decisión y para evitar que fuera trasladada al País Vasco, la mujer decidió desplazarse a la vecina Hungría, donde finalmente fue detenida.

Precisamente, todos estos intentos por eludir la acción de la justicia motivaron en gran medida la determinación del juez de ordenar su ingreso en la cárcel, una vez fue conducida a la capital guipuzcoana. El escaso arraigo que la mujer tiene en Gipuzkoa y su comportamiento desde que se dio a la fuga con su hijo figuraban entre los argumentos esgrimidos por la autoridad judicial en el auto en el que se decretó su ingreso en la cárcel donostiarra. El arresto de la madre fue consecuencia de una orden europea de detención que fue emitida por el juzgado donostiarra.

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