Piden 9 años para un acusado de violara una menor que intentó suicidarse

La víctima declaró que los presuntos abusos empezaron cuando tenía ocho años y se mantuvieron hasta que alcanzó los 13

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de Gipuzkoa solicitó ayer una condena de ocho años de prisión para un varón al que imputa un delito continuado de abuso sexual con penetración cometido sobre una menor de edad. La acusación particular que ejerce la familia de la víctima demandó nueve años de cárcel por el mismo delito, en tanto que la defensa del encausado pidió la absolución, tras considerar que su cliente no cometió delito. La víctima, que en la actualidad está a punto de cumplir la mayoría de edad, protagonizó un intento de suicidio después de que el caso fuese denunciado.

Los presuntos abusos comenzaron, según mantienen las acusaciones, cuando la víctima contaba con apenas ocho años. El encausado, amigo de la familia de la menor, habría sometido presuntamente a diversos tocamientos a la niña desde que tenía 8 años y cuando alcanzó los 13 mantuvo dos relaciones sexuales plenas, sin consentimiento y en contra de su voluntad.

Los encuentros de carácter sexual habrían tenido lugar, según la versión de la parte acusadora, tanto en el domicilio de la víctima como en casa de la madre del investigado. Ambas familias eran vecinas y mantenían una estrecha relación de amistad.

En la vista celebrada ayer, la menor, que en actualidad cuenta con 17 años, se ratificó en el contenido de la denuncia. Reiteró que en una primera fase los abusos fueron principalmente tocamientos en los pechos así como en sus partes íntimas e indicó que en el verano de 2013, cuando ella contaba con 13 años, el acusado mantuvo relaciones sexuales completas en contra de su voluntad. Detalló que uno de los encuentros sexuales tuvo lugar en el salón de la casa de la madre del acusado y el otro, en el domicilio de la menor, aprovechando que sus padres no estaban.

La víctima explicó que ambas ocasiones el varón, que entonces «tenía 27 ó 28 años», la desvistió o le dijo que se desnudara y que posteriormente se tumbó sobre ella. «Le dije que parara pero él siguió», afirmó la joven.

No pidió ayuda

La menor indicó que los abusos se prolongaron durante cinco años y que «no pidió ayuda» porque desconocía el alcance de la gravedad de lo que sucedido. No obstante, detalló que cuando fue madurando supo «que estaba muy mal», por lo que decidió contárselo a dos profesoras del centro donde cursaba sus estudios. La chica explicó que no dijo nada a sus padres por «miedo al acusado», por «vergüenza» y asimismo por que no mantenía con sus progenitores conversaciones de índole sexual. No obstante, señaló que en una ocasión «intenté decirle a mi madre lo que pasaba pero entonces el acusado me puso la mano en la boca para que no dijera nada».

El acusado negó los hechos y afirmó que no comprendía el motivo de la denuncia

«No sé por qué lo hizo; puede que fuera por llamar la atención o por celos», afirmó el investigado

La víctima manifestó que «yo le dije que parara, pero él continuó»

La joven manifestó que debido a la vivencia personal protagonizó un intento de suicidio, por lo que tuvo que recibir tratamiento.

En la vista también testificaron los padres de la menor, quienes reconocieron que mantenían una estrecha relación de amistad con el acusado y que tuvieron conocimiento de los presuntos abusos a través de los profesores de su hija. La madre señaló que fueron conociendo detalles de lo acontecido «poco a poco», a la vez que manifestó que su hija fue víctima de varios ataques de ansiedad. Asimismo, afirmó que en fechas previas a que se conocieran los hechos «mi hija andaba un poco 'rarilla', pero pensé que era por los deberes del colegio».

El padre, por su parte, señaló que la actitud del acusado hacia su persona había sido en las últimas fechas un tanto «esquiva».

Negó los hechos

El acusado, por su parte, negó los hechos. Rechazó que hubiese sometido a la menor a tocamientos y desmintió haber mantenido relaciones sexuales con ella. Afirmó que nunca permaneció a solas con la menor, de la que dijo «la conozco desde que era niña, desde que nació. Siempre he tenido una buena relación con ella, nunca habíamos tenido ningún problema. Jugábamos a peleas y hasta le ayudaba a hacer los deberes», declaró el investigado.

El acusado manifestó que no acertaba a comprender el motivo de la denuncia. «No sé por qué lo hizo; puede que fuera por llamar la atención o por celos. Todo esto empezó cuando se enteró de que mi mujer estaba embarazada», dijo.

En la sesión de ayer también testificaron, entre otros, la psiquiatra infantil y el psicólogo que atendieron a la menor. Recordaron que cuando acudió a sus respectivas consultas la niña se hallaba «muy angustiada, con miedo, tenía sentimiento de culpa, de vergüenza...», afirmó la primera. El psicólogo, por su parte, reconoció que, «al principio, contó muy poco cosas, pero según se sintió acogida y recogida», fue abriéndose y ofreció más detalles.

Tras los informes de la representante del ministerio fiscal, la letrada de la acusación particular y el abogado defensor, el juicio quedó visto la sentencia.

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