Peter Jordan: «Los turistas buscan vivir la experiencia de ser autóctonos»

Peter Jordan, antes de su conferencia en Donostia./SARA SANTOS
Peter Jordan, antes de su conferencia en Donostia. / SARA SANTOS
Analista de Turismo

El londinense, experto en el sector, visitó Donostia en el marco de los foros sobre turismo urbano organizados por Fomento San Sebastián

ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Peter Jordan (Londres, 1984), analista de los hábitos y el marketing del turismo, ha participado en los foros sobre turismo urbano, la sostenibilidad y la convivencia ciudadana celebrados esta semana en Donostia. Aboga por no negar el cambio de filosofía a la hora de viajar y afirma que es preciso adaptarse a los nuevos hábitos.

- ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de los cambios en el sector en los últimos años?

- Me resulta curioso ver cómo el público en general ha empezado a hablar del turismo de una forma que antes no se hablaba. Claro, que ese debate ha dado paso a capítulos algo controvertidos como los de este verano. Y en ese sentido, el turismo es un sector resistente pero frágil a su vez, porque si los turistas piensan que no van a ser bienvenidos, elegirán otros destinos. Aunque en el caso de Donostia, lo curioso es que el Ayuntamiento monitorizó varias calles de la Parte Vieja y los días con más tránsito fueron el de Santo Tomás y la Tamborrada, es decir, fiestas locales, donde hay un altísimo porcentaje de personas del territorio.

«Los millennials no son mochileros de presupuesto bajo. Es una generación que viaja y mucho»

- ¿La denuncia de la masificación está siendo algo global?

- No se puede negar que la llegada de turistas a España ha batido récords y eso se ha sentido también en San Sebastián. Pero vengo de estar dos semanas en Escocia, y en el punto más lejano están viviendo lo mismo. Aunque la filosofía de cada país y las medidas que se adoptan para abordar este asunto sean distintas, la base es la misma: la demanda sube, viajar es más accesible que nunca y el precio de los vuelos, ya sea de corto o largo recorrido, son bastante accesibles para el viajero medio. Por eso deben ser las autoridades las que establezcan un orden, primando la calidad de vida de los ciudadanos, porque es precisamente lo que quieren conocer quienes nos visitan.

- Integrándose como un ciudadano más, ¿no?

- Cada vez nos interesa más ir al mercado local, descubrir la vida de las personas, vivir en sus casas, comer en sus restaurantes, hacer actividades de forma conjunta... En realidad, debemos estar orgullosos de que haya gente que venga desde tan lejos a descubrir nuestra forma de vida.

- En esa filosofía de viaje juegan un papel esencial los pisos turísticos.

- La tecnología ha favorecido su expansión. Erróneamente se cree que el motivo fundamental de un turista al elegir un piso en lugar de un hotel es el precio, cuando el coste puede ser muy similar. Influyen otros factores. Es interesante ver el caso de parejas, grupos de amigos o familias con hijos que ven que esta opción se adapta mejor a sus necesidades.

- Donostia se encuentra en pleno debate sobre su regulación. ¿Qué hicieron Londres, Berlín, Amsterdam... para poner coto a una proliferación descontrolada?

- Amsterdam fue una de las primeras ciudades del mundo en llegar a un acuerdo con Airbnb. En 2015, se firmó una ley que determinaba que un piso no se podía alquilar más 60 noches al año ni podían alojarse más de cuatro personas por vivienda, entre otros requisitos. Este año volvieron a revisarlo porque había incumplimientos. Para evitarlos han puesto un límite en la propia plataforma para que bloquee un piso si supera las 60 noches alquilado. En París hacen algo parecido pero con 120 noches y en Londres con 90.

- ¿Los millennials deben ser el objetivo del marketing turístico del presente o del futuro?

- Decir que son el futuro porque actualmente no viajan tanto es simplificar demasiado. Es una generación que en vez de adquirir una casa o un coche, otorga mayor valor al viajar. También hay que tener en cuenta que ser millennial no significa ser mochilero con bajo presupuesto. Ya hay millennials que superan los 30 años, que viajan con sus propios hijos, que están alcanzando puestos de relevancia en las empresas y que acuden a viajes de negocios.

- ¿Por lo tanto, podría entrar en el perfil de 'turista de calidad' que se persigue?

- En primer lugar hay que definir qué es turista de calidad: uno que consume solo productos de lujo o un visitante que va de tapas por los bares y se desplaza a otros pueblos del entorno. En el caso de San Sebastián se busca un viajero que disfruta del turismo en su conjunto.

- En esa filosofía de viaje de hospedarse en apartamentos y vivir como un autóctono, ¿la supervivencia de los hoteles corre peligro a largo plazo?

- Hay estudios que dicen que una vez que alguien se aloja en un piso, no regresan al hotel. No se puede negar que, cada vez más, es un estilo de vida y es preciso entender por qué. Y repito, no es por el dinero. Yo creo que es más complejo. Si estoy de vacaciones quizás me decanto por una vivienda, pero si es un viaje de negocios prefiero la comodidad de un hotel, por ejemplo. Hacen falta más estudios porque los existentes hacen referencia al caso estadounidense que nada tiene que ver con el europeo.

- El turismo gastronómico se ha puesto de moda a nivel mundial y eso beneficia al País Vasco. ¿Hasta cuándo?

- Lo bueno que tiene la gastronomía es que es algo que todos necesitamos. El País Vasco tiene ese bien preciado que muchos otros destinos se morirían por tener. Saber cómo se prepara ese producto de la tierra, cómo se sirve, cómo y dónde se compra... Eso da para tantas experiencias turísticas que se le puede sacar mucho provecho.

- ¿Hacia dónde podría avanzar Gipuzkoa en materia de turismo gastronómico?

- Hemos debatido durante el almuerzo en qué medida las sociedades gastronómicas podrían o no abrirse a los turistas. Me consta que de momento han decidido que no porque a su vez quieren protegerlas, pero no es menos cierto que es una experiencia envuelta de misterio y que despierta curiosidad en el turista. Cada vez estamos más interesados en vivir experiencias personalizadas y por eso las plataformas que permiten comer en casa de personas autóctonas están teniendo mucho éxito. Nuevamente, la gente no lo hace porque sea más barato, sino por la experiencia de vivirlo.

- En sus conferencias hace hincapié en la importancia de visibilizar el turismo LGTB.

- Ha habido muchos avances, pero debemos seguir mejorando en la bienvenida y en cómo reflejar la diversidad sin caer en estereotipos, teniendo en cuenta, por ejemplo, que no siempre se atiende a una pareja heterosexual. Hay muchas personas que vienen de países más homófobos, para las cuales el hecho de viajar en pareja y acudir a una cena romántica es un momento muy sensible, más cargado de tensión de lo que nosotros creemos. Y es preciso tenerlo en cuenta.

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