Un pesquero a la caza de basura por la costa guipuzcoana

El 'Miren Argia' instantes antes de zarpar.
El 'Miren Argia' instantes antes de zarpar.

El 'Miren Argia' recogerá 50 toneladas de residuos marinos del Golfo de Bizkaia, cuyas aguas son unas de las más contaminadas de Europa

ELENA VIÑASPASAIA.

Nada le diferencia aparentemente del resto de pesqueros dedicados a las artes menores en el Cantábrico, pero el 'Miren Argia' compaginará a partir de ahora su habitual actividad enrolándose en una aventura en favor del medio ambiente. Esta embarcación, de 12 metros de eslora por algo más de 10 metros de manga, zarpó ayer por vez primera de Pasaia, su puerto base, para pescar la basura marina de la costa de Gipuzkoa.

Se trata del primer buque de sus características que ha sido adaptado con el fin de poder recoger los residuos que acaban a pocas millas de tierra. Para ello, se ha dotado de un aparejo de tres metros de longitud, del que solo la mitad permanece sumergido bajo el agua durante sus singladuras.

«Le hemos hecho una reforma al barco para llevar esta especie de portería provista de dos bolas que la mantienen a flote. Una vez que el saco esté lleno, lo levantaremos con el pescante y lo vaciaremos en cubierta para llevar el contenido a los pantalanes de Azti, en el muelle de Trintxerpe», explica el patrón del buque, Enrique Goenaga, mientras realiza una demostración en el centro de la bahía pasaitarra del artilugio situado a babor.

Life Lema cuenta con una flota de cinco buques, incluido el que limpiará la bahía de La Concha

La experiencia contribuirá a disponer de datos para evitar que en el futuro los residuos lleguen al mar

El 'Miren Argia' forma parte de una flota compuesta por un total de cinco buques que participan en el proyecto europeo Life Lema, liderado por el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, junto con los centros de investigación Aati y Rivages Pro Tech-Suez, los organismos públicos Syndicat Mixte Kosta Garbia y el ayuntamiento de Biarritz y la ONG Surfrider Foundation Europe.

«Su objetivo es que en un plazo de tres años podamos recoger unas 100 toneladas de residuos marinos, que, básicamente, van a ser plásticos», declara el diputado de medio ambiente, José Ignacio Asensio, quien añade que a través de esta iniciativa se planea monitorizar toda la labor «de forma que en el futuro podamos ver cuál es la mejor forma para evitar que lleguen los residuos al mar y los que no se puedan evitar, recogerlos de la manera más óptima posible».

Al 'Miren Argia' le corresponderá pescar con su red la mitad de la cantidad fijada, esto es, 50 toneladas. Lo hará a través de las distintas salidas previstas en las 70 jornadas programadas a lo largo de lo que resta de año y de 100 más en 2018. El resto de los residuos los recogerán tanto otro buque adaptado, el 'Itsas Belarra', que se halla operativo en Iparralde, como tres barcos más. De estos, dos navegarán por la costa de Biarritz y el tercero se centrará en la bahía de La Concha.

Para la recogida de la basura marina flotante, las embarcaciones se dirigirán hacia las líneas de corriente donde, habitualmente, se suele acumular la basura. Estas líneas suelen identificarse por presentar un color diferente y por la presencia de espuma superficial y aves posadas sobre el agua. No obstante, recuerdan que la basura que flota y es visible en el mar tan solo representa el 15% de la basura marina total. Otro 15% permanece en la columna de agua y el 70% restante se encuentra en el lecho marino. «Lo que se ve es solo la punta del iceberg», alerta Asensio.

Será «un motor de ahorro»

La Agencia Europea del Medioambiente (EEA) estima que cada año 10 millones de toneladas de basura van a parar a los mares y océanos de todo el mundo. Aproximadamente un 80% de esta es de origen terrestre y en su composición predominan los plásticos, como botellas de bebidas y bolsas desechables. Cabe destacar que una botella de plástico tarda 500 años en descomponerse y una bolsa de plástico 55 años.

El incesante aporte de residuos que se realiza al mar ha generado la formación de cinco grandes islas de basura en los océanos, y el Golfo de Bizkaia no es una excepción a la problemática asociada a la basura marina. «Es una de las aguas más contaminadas de Europa», asegura Irene Muñoz, representante de Sufrider, que señala que su participación en Life Lema representa «un reto».

La suya es una opinión compartida por el diputado de Medio Ambiente, que manifiesta que «la contaminación de nuestros mares y océanos supone no solo una afección al medio ambiente, sino también a otros sectores económicos». Muñoz asiente, subrayando que anualmente se gastan 350 millones de euros en limpiar las costas europeas, «por lo que este proyecto también va a ser un motor que contribuya al ahorro, sin olvidar la mejora medioambiental».

Los responsables de Life Lema confían en los buenos resultados del proyecto y no descartan poner en marcha una nueva edición en 2020.

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