Dos fallecidos tras ser arrastrados por una ola en el espigón de la playa de Ondarbeltz, en Mutriku

Las víctimas son un eibarrés de 67 años y una mujer de 65 de Vitoria que accedieron a una zona sin acotar, pero muy azotada por el temporal. Varios testigos intentaron socorrerles con una cuerda, pero la fuerza del mar la rompió e impidió que pudieran ser salvados

I. VÁZQUEZ/A. SALEGI San sebastián/mutriku.
Jueves, 4 enero 2018, 19:43

El fuerte temporal marítimose cobró ayer por la tarde la vida de un hombre de 67 años y una mujer 65, ambos residentes en Vitoria, en las cercanías de la playa de Ondarbeltz en Mutriku. El trágico suceso tuvo lugar en torno a las 16.45 horas, en el momento más crítico de la alerta naranja decretada por los servicios de meteorología. Los fallecidos son Diego Verdejo, un eibarrés de 67 años afincado en Vitoria, y su compañera, Loli Kintana, de 65, también residente en la capital alavesa.

Diego Verdejo estaba muy vinculado al Eibar y era socio del Deportivo Alavés y de la peña Eibar-Gasteiz, desde donde han lamentado «la desgraciada noticia». Asimismo, la SD Eibar ha enviado su condolencia a través de sus redes sociales. «Nuestro más sincero pésame a la familia, amigos y allegados de Diego Verdejo y su compañera. Besarkada handi bat», ha sido el mensaje del club armero al tener conocimiento del luctuoso hecho sucedido en el espigón que separa la ría de Deba de la playa de Ondarbeltz.

Diego Verdejo, tercero por la izquierda, en el estreno de la temporada en 2ª B para el Vitoria (filial de la S.D. Eibar) en Olaranbe ante el Tudelano. / PEÑA EIBAR-GASTEIZ

El cuerpo de Diego Verdejo descansa ya en el tanatorio de Gamarra (Vitoria) y el funeral se celebrará este viernes a las 18.30 en la iglesia de La Esperanza. El de su compañera Loli Kintana se celebrará en el mismo templo gasteiztarra a las 19.30 horas.

Según fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, los dos fallecidos aparcaron su coche en la carretera que une esta localidad con Deba, y bajaron al antiguo espigón para observar la bravura del mar cuando una «gran ola» los arrastró al agua. Varios testigos que observaron desde la playa lo sucedido, se acercaron inmediatamente al lugar, uno incluso se tiró al agua, para intentar socorrerles pero no puedieron hacer nada por salvar sus vidas.

Cuando llegaron los servicios de emergencia rescataron ambos cuerpos, uno en el mismo espigón y el otro en la playa. Al varón pudieron identificarle en el momento, ya que llevaba consigo la documentación. La identificación de la mujer resultó algo más costosa, ya que no portaba documentación.

El alcalde Mutriku, José Ángel Lizardi, achacó a «una temeridad» el accidente. «Se han acercado hasta el morro del pequeño dique» al que, según reconoció, no estaba restringido el paso porque no es una zona «muy concurrida. No es de paseo», dijo a Efe. «Solo hay gente pescando cuando hace buen tiempo. Pero cuando la situación está complicada, la gente no se acerca hasta el morro».

Las olas pegaron con fuerza en el espigón de Mutriku. En la iagen central, efectivos policiales y de los servicios funerarios junto al lugar en el que fallecieron las dos personas / ANDER SALEGI Y GORKA ESTRADA

El alcalde de Deba, Pedro Bengoetxea, que se acercó hasta el lugar del suceso, pidió a la ciudadanía que, en casos de alertas, no «se acerque hasta los puntos que pueden ser peligrosos por la fuerza del mar». Y explicó que en su localidad suelen «cerrar la playa» y repartir información con las prevenciones que se deben tomar. El regidor de Deba quiso mandar un mensaje de «pesar» por el fallecimiento de las dos personas.

Consejos ante el temporal

Alejarse
de los lugares ponde rompen las olas
Respetar
las zonas acotadas por los servicios de emergencia
Fotos
Olvidarse de sacar fotografías demasiado cerca de las olas

La Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología del Gobierno Vasco activó a las cuatro de la tarde la alerta naranja por riesgo marítimo costero. Unos avisos de prevención que, sin embargo, no evitaron que los dos vecinos de Vitoria perdieran la vida a consecuencia de un golpe de mar. Según señalaron a este periódico testigos presenciales del trágico suceso, la pareja estacionó el coche en un aparcamiento situado en las cercanías del espigón viejo en la carretera GI-638 que une Deba con Mutriku. Desde este punto se acercaron hasta el extremo de la escollera para presenciar el salto de las olas sobre el espigón. Y una de esas olas les golpeó y lanzó al mar.

Inmediatamente tres testigos que se encontraban en la cercana playa de Ondarbeltz se dirigieron hasta la escollera para rescatarles. Ayudados por una cuerda «larga, estrecha, pero resistente», intentaron sacarles del agua.

Rescate imposible

Según señalaron estas personas, la mujer consiguió alcanzar la soga pero un golpe de mar la rompió y la víctima quedó a merced de las olas. Un hombre se lanzó al agua para socorrerla, pero no pudo hacer nada por salvarle. El testigo tuvo que ser rescatado, pero salió ileso. Los equipos de emergencia tampoco pudieron salvar a la mujer, que falleció en el agua donde, según esos testigos, se golpeó repetidamente contra las rocas del espigón. Para ese momento, el hombre ya había perecido ahogado. Su cuerpo fue arrastrado hasta la playa Ondarbeltz. La embarcación de la Cruz Roja movilizada desde Ondarroa tampoco pudo hacer nada por las víctimas.

Ubicación del espigón donde se ha producido el accidente. / Google Maps

El rescate de los dos cuerpos fue complicado como consecuencia del fuerte oleaje que azotaba la costa en esos momentos. Hasta el lugar del accidente también se acercaron varias dotaciones de bomberos, de la Ertzaintza y dos ambulancias. Una de las personas que participó en el operativo de salvamento aseguró que las condiciones del mar «eran bastante complicadas. No se podía entrar al agua» para sacar los cadáveres. Por eso, decidieron actuar desde tierra y no poner en peligro más vidas. Para cuando los bomberos de la Diputación de Gipuzkoa llegaron hasta la zona, «uno de los cuerpos ya estaba fuera, en la playa, concretamente el del hombre». Por lo que sus esfuerzos se centraron en rescatar el cuerpo de la mujer que yacía en el agua, junto a las rocas del espigón. «Cuando hemos visto que la mujer ya estaba fallecida hemos decidido no entrar al agua». Su cuerpo, que en un primer momento perdieron de vista en medio del oleaje, luego apareció y los bomberos pudieron elevarlo y sacarlo del agua desde el mismo espigón.

Esa zona es un lugar muy expuesto en situaciones de temporal marítimo y, según recalcaron los regidores de las localidades limítrofes, pese a no estar acotado el paso, dan por hecho que con olas como las de ayer a primera hora de la tarde, nadie debería acercarse hasta el lugar.

El puente del Kursaal, cerrado para peatones. / Ainhoa Iglesias

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