Personal sanitario y profesores, los que más concilian en el País Vasco

Carteles en defensa del movimiento feminista en Errenteria./ARIZMENDI
Carteles en defensa del movimiento feminista en Errenteria. / ARIZMENDI

El 31% de las ayudas públicas por reducirse la jornada o acogerse a una excedencia para cuidar a los hijos pertenecen a estos dos sectores

ARANTXA ALDAZ

Si hoy por hoy la única opción para conciliar empleo y familia es reducirse la jornada (y el sueldo) o acogerse a una excedencia laboral, las profesiones más propicias para lograr ese difícil equilibrio son la Sanidad y la Educación. Eso dicen al menos los datos. El 31,5% de las personas que recibieron una ayuda por conciliación en Euskadi pertenecen a esos dos sectores laborales, según información facilitada a este periódico por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales.

El Gobierno Vasco incentiva con ayudas económicas a las personas que deciden dejar de trabajar o reducirse la jornada laboral para poder cuidar a los hijos (hasta los 12 años), y a personas con dependencia o en situación de grave enfermedad. Las subvenciones oscilan entre los 1.200 y 2.800 euros al año, en función del porcentaje de horas reducidas. En total, 21.812 personas cobraron una de estas ayudas en 2016, el último año con datos cerrados, ya que parte de las solicitudes de 2017 se terminarán de abonar con el presupuesto de este año. Otras 585 familias recibieron un apoyo económico para atender a personas dependientes o enfermos graves.

El perfil de las personas que concilian en Euskadi sigue señalando a las mujeres, que son mayoría frente a los hombres que se acogen a este derecho. El 92% de las ayudas concedidas fueron reclamados por ellas. En general, la fórmula más frecuente es reducirse la jornada (como mínimo un octavo de la jornada diaria, y como máximo la mitad). Así lo elige el 84% de las personas que concilian. La falta de igualdad que asoma en estos datos es una de las limitaciones que se achacan al modelo actual de ayudas económicas a la conciliación. Pero no solo.

El sector terciario es, de lejos, el que aglutina más solicitudes para conciliar; el primario, el que menosL

También destacan los 1.434 funcionarios, el 6,5% del total de los 21.812 beneficiarios de las ayudas

as mujeres son las que más se acogen al derecho laboral de reducirse la jornada, un 92% del total

La clasificación por sectores laborales permite también ver con más nitidez la fotografía de quién concilia. En el sector primario la palabra prácticamente es inexistente. Solo 139 personas de ese sector se acogieron a las ayudas públicas para compensar económicamente la reducción de jornada o la excedencia laboral para el cuidado de un hijo. En el sector secundario sube el volumen de personas beneficiarias y destacan los profesionales de la industria del metal y de alimentación, bebidas y tabaco.

Comercio

Con todo, la demanda principal se focaliza en los trabajadores del sector terciario, donde se concentra el 80% de las ayudas repartidas: comercio, hostelería, transporte, administración pública, educación y sanidad, así como otras actividades sociales y de servicios prestados. Es este epígrafe el que engloba el mayor número de solicitudes, 4.774, pero bajo esa clasificación se encuentran diferentes profesiones. Otro de los colectivos más numerosos en acogerse a las medidas de conciliación son los trabajadores de comercios (el 10% del total).

Sanidad y Educación, dos sectores feminizados, sobresalen del resto y aglutinan el 31% de solicitudes para conciliar. También destacan los 1.434 trabajadores de la Administración Pública, Defensa y Seguridad Social, el 6,5% del total de peticiones. La elevada representación de estos perfiles laborales -en el que se sobreentienden plazas fijas y condiciones laborales estables en su gran mayoría- encaja con las conclusiones expuestas en la evaluación del III Plan de Apoyo a las Familias y a la Infancia, que ahora debe ser actualizado bajo el nuevo prisma del pacto alcanzado por todas las instituciones vascas. Entre otros aspectos, el diagnóstico señala a las limitaciones del modelo actual de prestaciones económicas. El punto fuerte del sistema es que exista, porque Euskadi es la única comunidad autónoma que ha mantenido esta partida (con 32,5 millones de euros al año) incluso en plena crisis, pero hay margen de mejora.

El sistema no ha logrado el equilibrio en la igualdad de género, ya que siguen siendo las mujeres las que penalizan su carrera laboral -por preferencia personal o porque es la opción económica menos desfavorable ya que suelen ser ellas las que ocupen puestos de trabajo peor retribuidos-.

Nuevo enfoque a las ayudas

Las desigualdades también apuntan al nivel socioeconómico del trabajador a la hora de ver reforzadas o mermadas sus opciones para reducirse la jornada. Así, este tipo de ayudas benefician a los sectores «más favorecidos» del mercado laboral, aquellos que tienen contratos indefinidos, jornadas a tiempo completo, mayor nivel educativo y trabajadores del sector público. Al otro lado de la balanza están los trabajadores con menores ingresos y contratos precarios. El Pacto, que debe concretarse en un plan con medidas, aboga por reorientar ese modelo de ayudas a la conciliación y dejar en un papel «secundario» la opción de reducirse la jornada, hoy por hoy, prácticamente la única posibilidad de conciliar.

En el informe se muestra la preferencia por impulsar los servicios de cuidado infantil, de forma que las ayudas económicas para las reducciones de jornada se focalicen en las familias con hijos menores de un año, una etapa en la que se intuye más necesario el cuidado de los padres hacia el bebé. También consideran necesario aumentar los apoyos a las familias con hijos con necesidades especiales (familias numerosas, monoparentales y personas con discapacidad).

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