Perfil: Un apasionado de la naturaleza y de los Pirineos

DVSAN SEBASTIÁN.

La localización del cuerpo sin vida de Mikel Crespo ha acabado con la esperanza de familiares y amigos que desde hace dos días seguían inquietos la última hora de las labores de rescate.

El joven aretxabaletarra se encontraba con su familia de vacaciones en Jaca, como acostumbran a hacer cada verano. Fuentes cercanas a la familia indicaron que pese a sus veinte años, el montañero guipuzcoano, que actualmente se encontraba cursando Periodismo en Leioa, tenía experiencia en montaña, además de una especial predilección por los picos pirenáicos, motivo por el cual salió solo el pasado viernes con intención de coronar el Balaitús.

Las mismas fuentes señalaron que entre sus aficiones figuraban todas aquellas que estuvieran relacionadas con la naturaleza, como el senderismo, la escalada, el descenso de cañones y barrancos, o el trail-running, con participación incluida en la afamada Zegama-Aizkorri en la categoría junior hace tres años.

El joven también era conocido en Eskoriatza, donde vivió unos años y donde además ejerció como monitor de alumnos de la ikastola Arizmendi en las actividades que llevan a cabo en los campamentos de verano de Zuriza, en la provincia de Huesca.

Hasta hace dos años jugó en el juvenil de honor de la Unión Deportiva de Aretxabaleta (UDA), como centrocampista, un equipo que ayer fue el encargado de lanzar el chupinazo y dar el pregón de las fiestas, y que tras la triste noticia optó por colgar del balcón municipal la camiseta del joven, con el número 19 a la espalda.

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