«Tu peor enemigo dentro del barco son los colchones»

Buzos, durante las labores de reflotación del pesquero. / VIÑAS
Buzos, durante las labores de reflotación del pesquero. / VIÑAS

El responsable de reflotar el pesquero 'Berriz Patxiku' explica los riesgos de la operación llevada a cabo. La empresa de salvamento marítimo BAM descubrió en el casco otra vía de agua que permanecía oculta

ELENA VIÑAS PASAIA.

Han hecho falta cerca de tres semanas para reflotar el pesquero 'Berriz Patxiku', que tras sufrir un accidente mientras faenaba en la zona de Picachilla, en el monte Ulia, fue remolcado hasta el puerto de Pasaia, donde permanecía semihundido. La empresa vizcaína BAM tomaba el mando de las tareas para abordar tanto la descontaminación como las roturas del casco de este barco con base en Getaria apenas 48 horas después del naufragio. Desde entonces, han trabajado sin descanso ocho empleados de esta compañía especializada en operaciones submarinas, que se caracteriza por dar respuesta inmediata a emergencias marítimas, hundimientos, embarrancamientos y derrames de hidrocarburos.

Iñaki Beldarrain, capitán de salvamento de BAM, señala que la fase «más complicada» de esta operación es aprenderse debajo del agua, casi en total oscuridad, cómo es el barco. «La primera vez que entras andas asustado. La segunda, menos; y la tercera, ya estás como en el patio de tu casa», afirma, aunque reconoce que las inmersiones en el interior de la nave son «muy peligrosas».

«Por eso, nosotros llevamos los sistemas de buceo que llevamos, que son los que establece la ley. Y aun así, los llevamos por duplicado. También vamos con iluminación y vídeo para ver desde arriba lo que ocurre», explica, mientras muestra uno de los cascos provistos de las últimas tecnologías, cuyo coste es de 6.000 euros. No son las únicas medidas de seguridad que toman. En tierra siempre cuentan con un buceador preparado por si también tuviera que entrar «ante cualquier complicación».

Beldarrain insiste en que «las medidas de seguridad en estos casos son extremas». «Una vez que estás dentro, acabas rebozado en aceite, en jerséis... pero tu peor enemigo dentro del barco son los colchones, que te envuelven. Parece una tontería, pero tienes que entrar en los camarotes a cerrar las ventanas, les das un empujón, aparecen por detrás y te enganchan», manifiesta.

La intervención en el 'Berriz Patxiku' arrancó estudiando los planos del buque para decidir dónde había que entrar y qué lugares tenían que cerrar. Tras diseñar el plan de trabajo, se llevó a la práctica, cerrando todos los compartimentos. «Hemos hecho un reflotamiento sólo con bombas. En otros, además de utilizar estas, también presurizamos compartimentos, o inyectamos aire», cuenta el capitán de salvamento, para quien este no ha sido un barco de los más complicados.

«No lo ha sido, pero para nosotros», matiza, haciendo repaso de otros casos en los que han intervenido, como el 'Maro', que sufrió un accidente en 2008 en Jaizkibel; el 'Force 17', un arrastrero francés abandonado en Pasaia semihundido; el 'Modern Express', que quedó a la deriva en el Golfo de Bizkaia al sufrir una fuerte escora; y el atunero 'Almadraba', malogrado en Dakar.

«En comparación con estos, lo del 'Berriz Patxiku' ha sido un hobby», admite. Su labor se ha centrado en cerrar las dos vías de agua que produjo el impacto con Picachilla. «Se aisló el barco en cuatro partes y se fue bombeando una a una hasta que volvió a su sitio. Al levantarlo, vimos que un costado que estaba apoyado en el fondo presentaba otra vía que también hubo que taponar», concluye. Su empresa entregó ayer el barco a los armadores que habrán de decidir su futuro. A BAM sólo le resta abordar la descontaminación de la lámina de agua cercana, que prevén finalizar mañana.

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