Los pensionistas de Gipuzkoa luchan por el presente y el futuro

Recabamos cuatro testimonios de jubilados que atraviesan dificultades para llegar a final de mes y que no cejan en su empeño de luchar por una pensión «digna»

José Riviere, Marimi Ugalde, Felix Elkoroiribe y Pili Saiz posan en la sede de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Gipuzkoa, Agijupens, sita en la calle Oquendo de San Sebastián. / MICHELENA
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

«Los débiles no luchan. Los más fuertes, quizás luchen una hora. Los que aún son más fuertes, luchan unos años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida. Estos son los indispensables» (Bertolt Brecht). Los jubilados y pensionistas de Gipuzkoa se han convertido con derecho propio en parte esencial de la sociedad guipuzcoana. No sólo por el sustento familiar que han representado en estos últimos años de sufrimientos y estrecheces, sino porque ahora están saliendo a la calle con su arma más valiosa: el decoro. No lo hacen por capricho. Lo hacen para reivindicar «pensiones más justas» tras una vida llena de sacrificio. Luchan por el presente pero quizá lo más valioso es que también lo hacen por algo más importante. El futuro. El tuyo. El mío. El de todos.

Nos acercamos a la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Gipuzkoa, Agijupens, para recabar testimonios de cuatro personas. Cuatro pensionistas, cada uno con sus particularidades, que atraviesan dificultades para llegar a final de mes y que no cejan en su empeño de luchar por sus derechos. José Riviere (San Sebastián, 80 años), Marimi Ugalde (Irura, 77 años), Pili Saiz (63 años) y Felix Elkoroiribe (Eibar, 71 años) hablan sin tapujos. Consideran que la revalorización del 0,25% de sus pensiones tras varias años congeladas es «una injusticia», critican que la caja única haya sido vaciada sin que se atisben soluciones e incluso revelan, con cierta amargura, algunos trucos para que la cartera y la cuenta corriente no adelgacen tan rápido.

Abren la veda Marimi y Pili, ambas viudas, combativas, de verbo afilado, directas y sinceras. Cuando se les pide una solución a este conflicto, responden que «lo mínimo que pedimos es que las pensiones suban como el coste de la vida. Llevamos años con una subida del 0,25% y eso no nos vale para nada. Es más, nos hace enfadarnos».

«Afronto la vida con poco más de 600 euros y una revalorización del 0,25%. Al menos, no tengo deudas»

«Afronto la vida con poco más de 600 euros y una revalorización del 0,25%. Al menos, no tengo deudas» Pili Saiz

Pili, administrativa, perdió a su marido cuando era joven. Y al drama personal se unió pronto un muro económico de gran dificultad: «Me quedé con un niño y mis suegros. Dejé de trabajar y empecé a cobrar una pensión muy pequeña; no llegaba ni a 500 euros. Pero poco a poco fuimos tirando, con la ayuda de todos, hasta que mis suegros murieron, el hijo se independizó y ahora me he quedado sola. Al menos no tengo deudas y cuando cumplí los 60, me subieron la pensión 100 euros».

Con lo cual, ambas coinciden en afirmar que «cada vez nos llega para menos cosas. La luz ha subido una barbaridad, el gas también, el agua... Una de las soluciones más eficaces es estar el mayor tiempo posible fuera de casa. Los hogares del jubilado, por ejemplo, son un lugar muy apropiado. Hacemos teatro, canto, bingo, ejercicio físico y mental...».

La vejez activa es un término que las dos subrayan e incluso sugieren para llegar a final de mes. Divulgan diversas estratagemas para afrontar la vida cotidiana: «Desgraciadamente, estamos llegando a lo de antes. El cacique tenía mucho y el resto del pueblo, muy poco. Además, eso de la crisis no ha servido más que para aumentar las desigualdades que había antes».

Brecha salarial

La brecha salarial, tema que copa todas las agendas de la actualidad, fue para ellas una realidad, una triste realidad. «Yo he visto eso. Los hombres, al parecer, debían trabajar para mantener a sus familias y las mujeres, no. He visto gente con menos responsabilidad que yo cuya nómina era superior», asevera con ironía Pili. Marimi, en cambio, que trabajó en el mundo de la Educación y fue la primera alcaldesa de Irura no atisbó grandes diferencias en su carrera profesional: «Estuve 16 años como primer edil y no he notado tanto. Pero sigue siendo una verdad como un templo que la mayoría de los grandes cargos siguen siendo masculinos. El sentir general es que la mujer ha estado minusvalorada. Y hasta humillada».

Marimi, profesora y primera alcaldesa de Irura, defiende la vejez activa como remedio vital.
Marimi, profesora y primera alcaldesa de Irura, defiende la vejez activa como remedio vital. / MICHELENA

Se les interpela por las declaraciones del gobernador del Banco de España, Luis María Linde, quien aseguró que los jubilados encaran la vejez con más garantías ya que la mayoría tienen la casa pagada: «¿Cómo nos va a sentar que diga eso? ¡Fatal! Si hemos llegado así es por la cantidad de sacrificios que hemos tenido que hacer. Y también me gustaría criticar lo que dijo Fátima Báñez, que dijo que somos felices y que no éramos los más indicados para protestar».

«Nuestros hijos están orgullosos de que demos la cara en la calle pero ahora les toca a ellos para que tengan algo mañana...»

«Nuestros hijos están orgullosos de que demos la cara en la calle pero ahora les toca a ellos para que tengan algo mañana...» Marimi Ugalde

Una de las reflexiones con más sustancia de la conversación arriba cuando sostienen que esta lucha diaria tiene como objetivo mejorar las condiciones del mañana: «Nuestros hijos están orgullosos de que demos la cara en la calle, por ellos y por nosotros. Por eso, ahora es momento de pedirles ayuda a ellos. Porque si empiezan a luchar ahora ya tendrán algo mañana. Si no...».

Caja única, pensión de viudedad, solidaridad...

En la misma sala, con el mismo fondo pero con ligeros matices, los que la vida marca a cada uno, toman la palabra José y Felix. El primero, trabajador en una empresa de electricidad. El segundo, en el Ayuntamiento de Eibar como jefe de servicios. Ambos, con carreras cotizantes que superan las cuatro décadas. Nada más comenzar a hablar, defienden con vehemencia su reivindicación y subrayan una cosa: «Nuestra lucha es una lucha solidaria, una causa justa. Cuando hablan de que la caja única se ha acabado, no me lo creo. Yo no he acabado con ella. Yo he pagado al Estado el IRPF y la Seguridad Social durante toda mi vida laboral. Y la Constitución dice que el Estado te garantiza unas pensiones dignas. Todo eso ha saltado por los aires».

A pesar de que entre los pensionistas también hay grandes diferencias en cuanto a las retribuciones que reciben en forma de pensión, ambos sostienen que «fuimos elegidos para representar a nuestros compañeros y tenemos que ser solidarios. Pero peleamos sobre todo por las pensiones más pequeñas. No puede ser que 200.000 pensionistas de Euskadi no lleguen al Salario Mínimo Interprofesional (735,9 euros)».

José es el presidente de Agijupens, un portavoz con las ideas claras.
José es el presidente de Agijupens, un portavoz con las ideas claras. / MICHELENA

Cantidades que saltan a la palestra, que provocan un nudo en el estómago, que incitan a preguntar cómo se puede llegar a final de mes: «He conocido personas que se meten a la cama a las cuatro de la tarde para pasar calor y así no tienen que encender la calefacción».

«Los pensionistas tenemos que estar presentes en todas las mesas»

«Los pensionistas tenemos que estar presentes en todas las mesas» josé riviere

Las pensiones de viudedad, que están entre las más bajas del sistema de Seguridad Social, también son analizadas: «Nuestras madres trabajaron en casa para crear un Estado de bienestar. Igual no han trabajado en el taller pero han estado en casa al pie del cañón. Por eso, desde Agijupens siempre hemos hecho especial hincapié en esas pensiones. Creemos que es una injusticia total que a las viudas se les quite un 48%».

Por eso piden estar presentes «en todas las mesas. En el Ayuntamiento, Diputación, Gobierno Vasco... Tiene que haber un ministerio de mayores, gobernado por gente mayor. Sin sueldo, pero con pensión. Y tenemos que seguir luchando en la calle pero sin politizarnos».

«Conozco personas que se meten a la cama a las cuatro de la tarde para pasar calor y así no tienen que encender la calefacción»

«Conozco personas que se meten a la cama a las cuatro de la tarde para pasar calor y así no tienen que encender la calefacción» felix elkoroiribe

José y Félix consideran que esta lucha de los últimos tiempos «tiene que servir al Gobierno para recapacitar. Espero que solucionen el problema que tienen entre manos y que nos suban las pensiones. Porque el poder adquisitivo que hemos perdido en los últimos diez años ha sido muy grande». Y culminan su intervención con un mensaje a modo de advertencia: «En nuestra siguiente votación tendremos que acordarnos quién fue el que nos congeló las pensiones».

Felix Elkoroiribe, fiel aficionado del Eibar, reclama un aumento significativo de las pensiones de viudedad.
Felix Elkoroiribe, fiel aficionado del Eibar, reclama un aumento significativo de las pensiones de viudedad. / MICHELENA
17 de marzo, próxima estación

Este sábado se celebrará en las tres capitales vascas y también en todo el Estado la siguiente gran movilización de los pensionistas. El objetivo es «doblegar al Gobierno» y obligarle a derogar la reforma de 2013, cuya «única finalidad es devaluar y empobrecer las pensiones de hoy y del futuro», según anunciaron los sindicatos CC OO y UGT. Las marchas en Euskadi tendrán lugar en San Sebastián (18.00 horas desde Alderdi Eder), Bilbao (17.00 horas desde el Ayuntamiento) y Vitoria (12.00 horas desde Artium). Los pensionistas están en pie de guerra contra el Gobierno en defensa de unas prestaciones «dignas». Un movimiento larvado que ha eclosionado en las últimas semanas y que pretende mantener un pulso fuerte. La próxima cita, este sábado en todo el país.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos