Pedro Miguel Etxenike: «El ecosistema científico de Donostia es una obra colectiva consolidada»

Etxenike, en su despacho del Donostia International Physics Center./ARIZMENDI
Etxenike, en su despacho del Donostia International Physics Center. / ARIZMENDI
Pedro Miguel Etxenike, presidente del DIPC y nuevo miembro honorífico de la EPS

El reconocido científico ingresa en el olimpo de la física europea junto a una veintena de investigadores de primer nivel y Premios Nobel

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Pedro Miguel Etxenike (Isaba, 1950) sube un escalón más en su brillante carrera científica. Ha entrado en el olimpo de los físicos europeos. Una exclusiva lista conformada por una veintena de ilustres miembros honoríficos a la que la Sociedad Europea de Física (EPS, en sus siglas en inglés) acaba de sumar al investigador navarro. Lo hizo en su última reunión anual celebrada el pasado viernes en París, donde el consejo que representa a 42 sociedades nacionales de física europeas y a más de 120.000 miembros validó la elección de Etxenike, que a partir de ahora se codea ya con físicos de la talla de su «heroína» Jocelyn Bell; con el descubridor del bosón de Higgs, el Nobel británico Peter Higgs; o con «Cohen-Tannoudji, cuyo libro de física cuántica he estudiado toda la vida». El presidente del Donostia International Physics Center agradece «emocionado» este reconocimiento a su carrera y lo vincula, especialmente, con la labor de «divulgación y comunicación científica» que ha situado a San Sebastián «como ciudad de ciencia», gracias a un «ecosistema» de centros de investigación y talento de vanguardia entre los que se incluyen el DIPC, Nanogune o el Centro de Física de Materiales. «Una obra colectiva que está consolidada» más allá de su persona, asegura.

- Otro reconocimiento en su carrera científica. Esta vez internacional. ¿Le siguen emocionando estos galardones?

- Al principio, cuando me dijeron que podía ser nombrado, la verdad es que no fui consciente de la trascendencia que tenía este reconocimiento. Pero cuando vi la lista de los miembros honoríficos que estaban me parecía imposible. Sí, sí me emocionó. Entrar en una lista en la que está Jocelyn Bell, que es una de mis heroínas; Cohen-Tannoudji, cuyo libro de física cuántica yo he estudiado toda la vida. Está Nozieres que no es premio Nobel pero para mí es uno de mis héroes porque he estudiado sus libros. O Peter Higgs, el del bosón de Higgs; Englert, Hänsch, que es uno de los grandes de la óptica; Hell, Rolf Heuer, el director general del CERN... Cuando conocí la decisión entendí por qué me invitaron el sábado a hablar en París de 'Passion for Knowledge', un festival que quienes lo conocen consideran excepcional.

- ¿Se sitúa al mismo nivel que sus referentes de la física?

- Bueno, entrar en esa lista no significa que seas igual que los que la conforman... Pero estoy muy contento.

- El año pasado también entró a formar parte de la Real Academia de las Ciencias en España. ¿Qué supone ahora este paso?

- La concesión de este reconocimiento está muy especificada en los estatutos de la sociedad. Requiere «servicios a la física general y a la física europea en particular excepcionalmente brillantes», se podría traducir. Creo que en mi caso han reconocido tanto mis investigaciones personales, como la labor de creación de centros y sobre todo de comunicación científica que ha situado a San Sebastián en la cima europea de la comunicación científica. Y es un reconocimiento también extensible a las instituciones a las que pertenezco y he desarrollado mi carrera científica, en particular, a la Universidad del País Vasco.

- ¿Le incentiva más para seguir en la primera línea?

- Para mí el apoyo popular de la ciudad de San Sebastián, el apoyo social, de los medios de comunicación, y el apoyo político y económico de las instituciones vascas sería más que suficiente. Esto es la guinda que nos anima a seguir porque significa que es reconocido por instancias externas europeas. Pero sin esto la llama también estaría viva.

«Creo que han reconocido tanto mi investigación personal como la labor de comunicación científica»

«El largo plazo, la continuidad en las políticas y la tenacidad son las virtudes de un científico»

«Es bueno salir fuera, tanto para enseñar como para aprender formas distintas de hacer las cosas»

- Así que ni pensar en echarse a un lado.

- No sé, las veces que lo he propuesto, no he encontrado gran entusiasmo en mi entorno. Lo cuál, por un lado me preocupa, pero por otro agradezco emocionado, porque es mucho mejor que te digan que te quedes que que te digan que cuándo te vas.

- ¿Sigue siendo el motor del DIPC, del Nanogune o del Centro de Física de Materiales?

- Ayer estuve todo el día en un debate en Madrid. Sigo a mi ritmo, como he hecho toda la vida, siempre he trabajado al ritmo que yo quería asumir. Sosiego y rapidez, pero sin aceleración.

- ¿Está consolidado ese legado de centros de vanguardia que usted preside ahora?

- Legado es demasiado fuerte decir, pero por supuesto que está consolidado, porque hay decenas de investigadores de primera línea mundial que están en nuestros centros. Hemos creado las condiciones para que junto con Ikerbasque y la UPV, el campus de Ibaeta, el 'Ibaeta Valley' según la frase de un amigo, sea atractivo para el talento mundial. Pero además, los tres centros que presido no diría de forma simbólica pero no ejecutiva, están liderados por personalidades excepcionales que tienen un reconocimiento internacional muy alto. Ricardo Díez Muiño, el DIPC. Txema (José María) Pitarke, el Nanogune. Y Javier Aizpurua, el Centro de Física de Materiales. Este ecosistema es una obra construida entre todos, una obra colectiva, y está absolutamente consolidada.

- ¿Qué le queda por conseguir?

- Nada, disfrutar con tranquilidad de lo hecho. Solo me planteao ver que la ciencia en el País Vasco en general, y en los centros vinculados a mi persona en particular estén en la vanguardia de la ciencia mundial y eso está conseguido. Mi preocupación es que eso no se deteriore, que seamos capaces de mantener una estructura no burocrática, sencilla, austera, ágil, basada en la confianza en las personas y en una cooperación mutua, y a la vez tener una gran exigencia, autoexigencia. Lo mismo que la democracia o todo lo conseguido, no hay que dar por sentado que va a seguir, tenemos que estar vigilantes para que siga siendo.

- ¿Y ve garantizado el futuro de los jóvenes investigadores, que pelean por mantenerse y desarrollar sus proyectos?

- No aquí, pero en otras comunidades sí es sorprendente la falta de visión a largo plazo. No soy alguien a quien le gusta criticar en público ni es pesimista, pero aquí los investigadores jóvenes tienen buenas oportunidades para desarrollar sus ideas si trabajan bien, con ilusión, inteligencia y creatividad. Este es uno de los logros del sistema científico vasco y para mí personalmente, que fui el primer consejero del Gobierno Vasco, es un triunfo del autogobierno vasco.

- ¿Esas son sus cualidades, las que debe tener un científico para seguir sus pasos y alcanzar algún día su techo?

- La mayor cualidad son los años. El largo plazo, la continuidad en las políticas y la voluntad. Cajal decía que toda idea grande, tanto en ciencia como en arte, es fruto de una gran pasión al servicio de una idea, y la pasión es sobre todo tenacidad, acompañada de conocimiento y competencia técnica, además de creatividad. El largo plazo, la continuidad en las políticas y la tenacidad son las virtudes más importantes de un científico.

Y Pedro Miguel Etxenike insiste en ellas tanto en su faceta personal de investigador como en su labor divulgativa allá donde va. «Siempre es bueno salir fuera, no solo para enseñar sino también para aprender maneras diferentes de hacer las cosas».

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos