La patronal subraya que la huelga de basuras no se justifica «en absoluto»

La patronal subraya que la huelga de basuras no se justifica «en absoluto»

Se reúne hoy de nuevo con los sindicatos para tratar de evitar que a partir de mañana por la noche se dejen 700 toneladas al día en la calle

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Para bien o para mal, la de hoy puede ser la definitiva. A poco más de 24 horas del inicio de la huelga de limpieza viaria y recogida de basuras en Gipuzkoa -entrará en vigor a las 21.00 de mañana-, sindicatos y patronal del sector se reúnen a partir de las 11.30 horas en el Preco para tratar de lograr un acuerdo que evite la acumulación de suciedad en las calles. Todo lo que sea dejar para mañana la resolución del conflicto será acercarse al precipicio.

En vísperas del decisivo encuentro, la asociación de empresas de limpieza pública de ámbito estatal (Aselip) ha querido dejar claro que la situación «no justifica en absoluto una medida de fuerza como la que se pretende acometer y que puede perjudicar de forma importante las normales actividades de los ciudadanos y comerciales, y puede afectar negativamente a las condiciones de salubridad de los municipios».

Reivindicaciones satisfechas
Ultraactividad
Los sindicatos pedían una ultraactividad indefinida del convenio. Actualmente está en el año legal más cinco años.
Vacantes
La parte social pedía una regulación para poder ocupar vacantes, tanto temporales como definitivas de los trabajadores a tiempo parcial.
Punto conflictivo
Salario
Los trabajadores exigen una revisión económica del IPC más el 0,5% mientras la patronal ha elevado su oferta inicial del 0,70% hasta el 100% del IPC para 2017, 2018 y 2019, no para 2016.

La representante de las empresas del sector recuerda que se ha llegado ya a un acuerdo en dos de las tres reivindicaciones sindicales: la ultraactividad indefinida del convenio y la regulación que permita cubrir las vacantes provisionales y definitivas con el personal de tiempo parcial.

En cuanto al tercer punto, el de la discordia, el salarial, reconoce que «se ha ido avanzando hasta llegar a ofrecer la patronal el 100% del IPC para los años 2017, 2018 y 2019». En el momento de la convocatoria de la huelga, las empresas ofrecían el 0,70% del IPC, cifra que elevaron hasta el 0,85% tras la primera reunión y hasta el 100% del IPC en la última para los ejercicios de 2017, 2018 y 2019. La parte social ha exigido desde el primer momento el IPC más el 0,5% en los citados ejercicios y también para 2016. En este sentido, Aselip lamenta que «por la parte sindical no ha habido ningún tipo de movimiento en estas reuniones».

Pese a reprochar a los representantes de los trabajadores del sector falta de voluntad, las empresas no pierden la esperanza y aseguran que mantendrán «todas las vías de negociación abiertas y redoblarán los esfuerzos para alcanzar un acuerdo que evite estas consecuencias». Se refieren, por ejemplo, a la no recogida de unas 700 toneladas de residuos al día de las calles de los principales municipios de las mancomunidades de San Markos (Donostia, Errenteria), Txingudi (Irun, Hondarribia), Tolosaldea (Tolosa, Villabona), Debagoiena (Arrasate, Bergara) y Sasieta (Beasain, Ordizia).

Pero los efectos de la huelga se dispararían en jornadas tan populosas como la fiesta de Santo Tomás o las próximas citas navideñas. Por eso, los ayuntamientos y las mancomunidades afectadas han instado a las dos partes a hacer un esfuerzo para no llegar a tal extremo.

Por otro lado, Aselip cree que es importante dar a conocer la situación real en que se encuentra el convenio del sector, «privilegiada en comparación con otros sectores de actividad equivalentes con una jornada de 1.590 horas de trabajo anuales», sostiene. Hace alusión a un salario mínimo anual de 25.645 euros para un peón ordinario que entra a trabajar, aunque el salario medio de la categoría más baja es, de facto, de 29.000 euros por las antigüedades, además de tener «una garantía de estabilidad en el empleo a través de la subrogación empresarial».

Entiende la patronal que estas condiciones no justifican una medida como la convocatoria de una huelga en servicios tan básicos para la ciudadanía como la limpieza viaria y la recogida de basuras. Ante las horas más decisivas y tensas de la negociación, ha querido poner de relieve «la voluntad de las empresas para seguir negociando y su ánimo para agotar todas las vías posibles hasta encontrar una fórmula que permita llegar a un acuerdo».

La última vez que se sentaron en la misma mesa patronal y sindicatos fue el viernes. Lo hicieron con ocasión de la reunión convocada por el departamento de Trabajo del Gobierno Vasco para establecer los servicios mínimos. Los representantes institucionales que deben decidir hasta qué punto se debe proceder a la limpieza y recogida de basura durante la huelga para garantizar, por un lado, el derecho de los trabajadores y mantener, por otro, un nivel aceptable de salubridad para la ciudadanía en general, tomarán hoy una decisión. Lo harán después de constatar que las posturas de las partes no pueden estar más alejadas a la hora de fijar a qué llamamos «mínimo» en esta inédita huelga.

El día será intenso. Queda por ver si el decreto de servicios mínimos llega antes de la firma de un consenso o si para cuando se publique ha cristalizado el acuerdo que lo convierta en innecesario. Fuentes presentes en la negociación auguran una reunión larga. Si a su término no se ha dejado sin efecto la huelga, las partes correrán a analizar las instrucciones del Gobierno Vasco para tomar la decisión de impugnarlas o no. Todo en un periodo corto de tiempo ya que la cuenta atrás de la amenaza activada el 5 de diciembre finaliza a las 21.00 horas de mañana.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos