Rafael Santandreu: «Paso de ser guapo, listo o eficaz, son anécdotas sin apenas importancia»

Rafael Santandreu presenta mañana en Donostia su nuevo libro basado en la psicología cognitiva. /
Rafael Santandreu presenta mañana en Donostia su nuevo libro basado en la psicología cognitiva.
Rafael Santandreu, psicólogo

«La capacidad de amar la vida y a los demás sí otorga la felicidad», asegura el autor de 'Nada es tan terrible'

ANE URDANGARIN

Tras los 750.000 ejemplares vendidos de 'El arte de no amargarse la vida', 'Las gafas de la felicidad' y 'Ser feliz en Alaska', Rafael Santandreu ha vuelto a las librerías con 'Nada es tan terrible' (Grijalbo). El psicólogo visita mañana Donostia para hablar sobre la filosofía de los más fuertes y felices, en el Aquarium, a las 19.30 horas, dentro del Aula DV. La entrada es libre hasta completar aforo.

- ¿Se puede ser feliz en todo momento?

- Prácticamente sí. Aunque eso no quita que suframos. Las personas más maduras pueden tener dolor y, al mismo tiempo, vivir momentos de alegría casi constantes. Se puede conseguir ese estado mental.

- ¿Incluso, pongamos, cuando se sufre una enfermedad degenerativa o una pérdida traumática?

- En mi libro hablo, por ejemplo, de Fiona Munro, una irlandesa de treinta años a la que le queda un año de vida. Vive a tope, disfrutando cada minuto y ha decidido tener un hijo con su pareja, como hermosa expresión de su amor por todo.

- En su libro también habla de héroes. ¿Cuáles son los suyos?

- Por ejemplo, Michael J. Fox, el actor que hizo 'Regreso al futuro'. Tiene Parkinson desde hace 20 años y dice estar en la mejor época de su vida. Otro ejemplo es Jessica Long, nadadora sin piernas y exultante de felicidad. Yo copio su manera de pensar y se me pega su forma de sentir.

- ¿De qué depende una buena salud emocional?

- De una buena filosofía interna. Existen muchos puntos en nuestro sistema de creencias que nos hacen débiles o fuertes. Por ejemplo, el hecho de necesitar poco, la aceptación incondicional de uno mismo, darle una patada a la belleza física, al qué dirán… A medida que vas profundizando en estas creencias, te vas haciendo fuerte y liviano.

- ¿Qué ranking de valores tiene?

- La única cualidad clave para el ser humano es la capacidad de amar la vida y a los demás. Porque eso sí otorga la felicidad. Lo demás, la belleza, la inteligencia, la eficacia… son anécdotas sin apenas importancia. Yo ya paso de ser guapo, listo o eficaz. Pero de forma radical.

- ¿Y qué ve en consulta?

- Que nos complicamos la vida con súper exigencias. ¡Tenemos que hacerlo todo bien o somos unos gusanos de la peor especie! Y también todo el mundo nos debe tratar bien todo el tiempo. La vida es más sencilla: amar y apreciar lo que sí posees.

«Nos complicamos la vida con súper exigencias. ¡Tenemos que hacerlo todo bien!»

- ¿De qué depende tener una relación de pareja ideal?

- Una gran pareja no es la que resuelve bien sus conflictos, sino la que se da cariño cada día: se besan, se acarician, se interesan por el otro. ¡Todos los días! A eso lo llamo el «núcleo afectivo». Es como un reactor nuclear que da energía a toda una ciudad. Nunca enfríes eso; aunque haya desacuerdos, mucho trabajo, niños… Pase lo que pase, cada noche besitos y caricias. Muchas parejas, ante un desacuerdo o por estrés, se dejan de acariciar. Grave error.

- ¿Sigue curando depresiones en una hora, como le he oído decir?

- En una hora he resuelto algún trastorno de ataque de pánico o alguna depresión por abandono, aunque no es lo habitual. Esos casos ultra rápidos, aunque escasos, demuestran una vez más que los problemas mentales son cuestión de 'click'. Pero, claro, hay que abrir la mente para captarla. Lo normal es que se tarde algunos meses. Y, a veces, uno o dos años.

- Asegura que «todos los empleos son maravillosos». ¿También la de minero, por citar un ejemplo?

- Mi padre fue albañil, y mi abuelo limpiabotas y zapatero remendón. Súper felices y orgullosos. A no ser que se trate de un empleo que vaya contra la salud, podemos disfrutar de prácticamente cualquier actividad. Quejándote todo el tiempo solo pierdes tú.

- ¿Cómo se puede ser artista, como defiende, si se trabaja en una cadena de montaje?

- Todo tiene sus límites. Sí hay trabajos nocivos, pero son una minoría. Lo habitual, por desgracia, es quejarse indiscriminadamente y dilapidar nuestra oportunidad de hacer cosas maravillosas y pasarlo bien. Lo habitual es convertir en 'nocivos' empleos que no lo son.

- ¿Por qué hay tantas personas que sufren ataques de ansiedad?

- La razón principal es que la sociedad es cada vez más compleja. Si comparas las autoexigencias del hombre de hoy con las de nuestros abuelos te caerás de espaldas. Hoy tenemos que ser guapos, elegantes, tener estudios, pareja, un piso en propiedad, haber viajado, saber idiomas, tener muchos amigos, estar al día, estar delgado, tener pareja y ¡diez mil cosas más! De lo contrario, eres un friki fracasado. Nuestros abuelos, nada de eso.

«Las personas más maduras pueden tener dolor y vivir ratos de alegría casi constantes»

- ¿Y qué podemos hacer para frenar estos ataques de ansiedad?

- Puedes hacerlos desaparecer si sigues una terapia cuyo elemento esencial es perderle el miedo al miedo. La única forma de hacerlo es atravesarlo, acostumbrarte a él, hasta estar cómodo con todo ello. Entonces, solo entonces, desaparece. Es una experiencia maravillosa parecida a superar una adicción. Se pasa por un 'infiernito', pero después, 'bum', uno sale más fuerte y capaz de disfrutar de la vida.

- ¿A usted le preocupa algo?

- Frecuentemente, me entran neuras, como a todo el mundo. Pero cada vez menos y tienen menor entidad.

- ¿Se vive mejor sin preocuparse?

- A medida que dejas de preocuparte, te va entrando apreciación por la vida. Hasta llegar al punto que todo es una pasada: la vida es mayormente apasionante, divertida y plácida.

- ¿Y no le preocupa que critiquen que banalice la violencia machista, como ha ocurrido por ejemplo con un artículo suyo?

- En la actualidad, terribilizamos de una forma notable, lo cual siempre es un error. Las soluciones que se te ocurrirán desde ese lugar serán cazas de brujas. Y tu pensamiento, de blanco o negro. Por el contrario, un análisis del 'mal' desde la cordura y la auténtica comprensión del fenómeno ofrece auténticas mejoras y paz interior. A ese respecto, yo sigo a Gandhi y, créeme, él no banalizaba. Eso sí, ofrecía una visión 'diferente' que convendría estudiar antes de criticarla.

- En su libro habla de la Aceptación Incondicional de los Demás (AID), «que consiste en considerar a todas las personas como maravillosas», dice. ¿También a maltratadores y a asesinos?

- La aceptación incondicional defiende que los delincuentes son personas muy confundidas o locas porque no se dan cuenta de que la mejor forma de ser feliz es hacer felices a los demás. A los cuatro años de edad, eran niños maravillosos, pero se volvieron locos. En muchos casos, la cordura puede ser recuperada, pero requiere mucho esfuerzo y habilidad. Por supuesto, muchas veces, no se logrará jamás. La 'aceptación' es muy importante porque sin ella, acabas castigándote a ti mismo cuando fallas. Es decir, acabas por no aceptarte a ti mismo, una de las raíces de la depresión.

- ¿Qué puede aportar y cómo la AID a la sociedad actual?

- Dejas de juzgar tanto a los demás para centrarte en aportar soluciones. Por ejemplo, existe el problema de la corrupción en política. Pues puedes rabiar a causa de ello o usar tu mente creativa para aportar ideas. Pero para ello, has de aparcar el pensamiento de blanco o negro, la queja constante y la búsqueda de culpables únicos.

- ¿Y qué puede aportar el 'mindfulness' de tercera generación a la situación que viven en Cataluña?

- La salud mental siempre aporta cosas buenas. Como mínimo, la distancia necesaria para analizar bien la cuestión. Es sorprendente lo creativos que podemos llegar a ser desde la inteligencia, la serenidad, el amor, la honestidad y la apertura mental. Pero primero habría que invertir en eso.

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