La «pasión» por divulgar el conocimiento, no solo la ciencia

Etxenike y Rossel, de la IBM y expresidente de la EPS, en París. /
Etxenike y Rossel, de la IBM y expresidente de la EPS, en París.

Etxenike explica en París el festival 'Passion for Knowledge', que en 2019 celebra la cuarta edición con invitados como Barish, descubridor de las ondas gravitacionales

A. C. SAN SEBASTIÁN.

La imagen de la Gioconda mirando a través de un telescopio resulta tan elocuente como la explicación que Pedro Miguel Etxenike dio el sábado en París ante el auditorio de científicos que se reunieron para conocer qué es y qué se ha conseguido gracias al festival Passion for Knowledge que prepara su cuarta edición en San Sebastián para 2019. «Se trata de conocimiento, no solo de ciencia», remarca el investigador navarro, presidente del DIPC e impulsor de este encuentro de talentos de primer nivel mundial tanto de la física, como de la química, la medicina o las humanidades.

Etxenike, que una vez recibida la noticia de su nombramiento se explica la invitación cursada justo en el mismo fin de semana por la Sociedad Europea de Física, habló sobre este «festival del conocimiento que transmite valores de la física, conocimiento y que también tiene un entronque brillante con la ciudad, su cultura y con el sistema educativo». Y avanza que ya tiene, «además de los clásicos», algún nombre cerrado para el próximo encuentro: Barry Barish, el científico que lideró el descubrimiento de las ondas gravitacionales y Premio Nobel de Física en 2017.

Etxenike alude al mencionado póster con el que la Sociedad Europea de Física ilustró su conferencia. Y considera apropiada una imagen que enlaza ciencia y arte, que le sirvió para expresar «la idea fundamental» que sustenta «el festival»: «La convicción que tiene el DIPC de que una sociedad científicamente informada es una sociedad más culta, más libre y por tanto menos susceptible de sucumbir o de ser dominada por intereses de grupos de presión. Capaz de tomar de forma eficiente y correcta decisiones que configuran su futuro». Para llegar a ese estadio, en el que Etxenike sitúa a Donostia no solo como «ciudad de ciencia» sino que traslada la idea de que «hay ciencia en la ciudad», es preciso conocer principios o nociones generales de la ciencia, asegura. «Saber qué es más grande, un átomo o un electrón; si los antibióticos se dirigen a las bacterias o a los virus; o cuál es nuestro lugar en el universo: saber que somos un pequeño planeta en los arrabales de una galaxia con cientos de miles de millones».

También les explicó «el entronque con el sistema educativo y el principio de 'confianza'» que rige su gestión, para evitar «perder tiempo en burocracia y controles. Algunos ya nos conocían, porque la sociedad europea ya nos había dado un premio a la divulgación».

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